muere el expresidente de caja madrid

Muere Miguel Blesa: los cuatro procedimientos judiciales que le acorralaban

Fue condenado a seis años de prisión por las tarjetas black y estaba inmerso en diferentes causas por los sobresueldos en Cajamadrid, las preferentes o el caso del Banco de Florida

Foto: Hallan muerto a Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid (Reuters)
Hallan muerto a Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid (Reuters)

El expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, hallado muerto esta mañana en una finca de Villanueva del Rey (Córdoba), llevaba años cercado por la justicia. Las tarjetas black, el caso del Banco de Florida, el asunto de los sobresueldos de los directivos de Caja Madrid o el de las preferentes de esta última entidad han contado durante este tiempo con Blesa como uno de los principales imputados. Su modo de vida en este último periodo, por otra parte, distaba mucho de lo que había sido antes.

Muere Miguel Blesa: los cuatro procedimientos judiciales que le acorralaban

El pasado marzo, fue condenado por la Audiencia Nacional a seis años de prisión por su implicación en el caso de la tarjetas black, aunque su ingreso en prisión aún estaba pendiente de que se resolviera el recurso presentado por el exbanquero y por el exministro Rodrigo Rato, también implicado en el asunto. El alto tribunal decidió no imponer medida cautelar alguna hasta que la sentencia se tornara firme. De ahí que Blesa se encontrara aún en libertad y pendiente de este trámite.

El fiscal anticorrupción, Alejandro Luzón, que dirigió la investigación de las tarjetas opacas y que ha sido elegido recientemente jefe del organismo especializado, había pedido que abonara una fianza de entre 75.000 y 100.000 euros para evitar la prisión mientras se resolvía la firmeza de la sentencia. Sin embargo, la Audiencia Nacional decidió hacer caso omiso a la solicitud del ministerio público y optó por no imponer medida cautelar alguna ni contra Blesa ni contra Rato, expresidentes de Caja Madrid y Bankia respectivamente. En concreto, el tribunal argumentó que el comportamiento "intachable" de ambos hacía innecesario su ingreso cautelar en la cárcel.

Blesa solo entró en la prisión madrileña de Soto del Real en junio de 2013 por orden del juez Elpidio Silva, posteriormente condenado e inhabilitado por esta decisión. El magistrado decretó su ingreso en el centro penitenciario con motivo de su participación en la compra del Banco de Florida, un procedimiento judicial que posteriormente fue archivado y recurrido y que hoy se encuentra pendiente de resolución de la Audiencia Provincial. El expresidente de Caja Madrid pasó apenas dos semanas entre rejas. Silva ordenó su salida obligado después de que la Fiscalía lo reclamara con base en un auto también de la Audiencia Provincial que contrariaba el criterio del juez.

Blesa también estaba siendo investigado en el marco de las diligencias que dirigía el Juzgado de Instrucción número 45 de Madrid, que el pasado febrero decretó la apertura de juicio oral contra él y contra el que fuera director general de Caja Madrid, Ildefonso Sánchez Barcoj, por un delito de administración desleal continuada en relación con sobresueldos en la entidad. El fiscal anticorrupción Conrado Saiz, que les acusó de inflarse el sueldo con indemnizaciones y planes de pensiones entre 2007 y 2010, pidió cuatro años de cárcel para ambos, además de 8,5 millones de euros en concepto de responsabilidad civil a pagar solidariamente. El abogado del Estado que representa al FROB, personado en la causa, se adhirió a la solicitud del fiscal.

El expresidente de Caja Madrid también estaba investigado en el caso de las preferentes de la entidad bancaria, una instrucción que dirige el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu y que lleva meses paralizada. Sus afectados, sin embargo, no han dejado de estar presentes en cada una de las apariciones públicas que ofrecía el exbanquero cuando acudía a declarar por otras causas. En una ocasión, de hecho, Blesa incluso fue agredido cuando se hacía paso para entrar en los juzgados de plaza de Castilla.

La imagen del exbanquero se había deteriorado tanto en los últimos meses que no solo los damnificados por las preferentes le atacaban. También sus compañeros de partido le daban la espalda. Hasta el expresidente del Gobierno José María Aznar dejó de hablarle. Era una imagen imposible de recuperar con la que nadie quería ser identificado. En lo personal, Blesa también había cambiado sus costumbres. Lejos quedaban el caviar y los Vega Sicilia con que se agasajaban los directivos de Caja Madrid o los tres millones de euros que cobraba el exbanquero al año. Durante los recesos del juicio por las tarjetas black se alimentaba de sandwiches de la máquina mientras confesaba al resto de acusados que no tenía "ni un euro" y que se hacía él las "labores de la casa".

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