LA ADMISIÓN DE LOS CORREOS COMPLICA SU SITUACIÓN

La soledad de Miguel Blesa: todo el mundo en el PP le dio la espalda por su pésima imagen

"No le suena el teléfono en meses y nadie se arriesga a que le saquen una foto a su lado". El expresidente de Caja Madrid se había convertido en un apestado. Este 19 de julio ha fallecido

Foto: Miguel Blesa. (Efe)
Miguel Blesa. (Efe)

"No le suena el teléfono durante meses, todo el mundo quiere alejarse de él y nadie se arriesga a que le saquen una foto a su lado", explicaba una persona cercana a la que fue la camarilla de Miguel Blesa en el PP durante los años de vino y rosas. El expresidente de Caja Madrid se convirtió en un apestado para sus antiguos amigos, incluyendo a José María Aznar, algo que se explicaba por la pésima imagen popular que tenía y que todos temían que les contaminase si se acercaban a él. Se le daba por un caso perdido y nadie iba a romper una lanza a su favor ante el vía crucis judicial que se le viene encima, según fuentes conocedoras de la situación. Este 19 de julio de 2017 han encontrado muerto a Miguel Blesa.

Este calvario vivió aquellal semana un nuevo episodio con la decisión del juez Fernando Andreu de incorporar los famosos 'correos de Blesa' a la investigación por la comercialización de las preferentes, en contra de lo que había solicitado el implicado y de lo que había sostenido inicialmente el propio magistrado. Esta investigación era la que verdaderamente importaba a Blesa, una vez que había sido desactivada la causa del juez que lo mandó a la cárcel, Elpidio Silva, por la compra del palacete de Miami y los créditos a Gerardo Díaz Ferrán. En aquel momento la causa eran las preferentes y se trataba de una instrucción mucho más seria que podía acabar con una condena en firme.

Aznar y Blesa. (Efe)
Aznar y Blesa. (Efe)

Y es en esa tesitura donde Blesa se encontraba completamente solo: "Le deben de quedar dos o tres amigos, y ninguno es político", añadía otra de las fuentes consultadas. Uno de ellos era el famoso abogado César Albiñana, que todavía le invitaba a algunos actos. "A nadie en el PP le conviene que le relacionen con él, es como un apestado que les puede contagiar su mala imagen. Se ha convertido en el enemigo público número uno. Aparecer ahora en una foto con Blesa es lo peor que te puede pasar", añadía otra.

Aparte de su encarcelamiento y de la culpabilización popular por el hundimiento de Caja Madrid (que provocó el de Bankia) y por las preferentes, otros elementos habían abonado este abandono de Blesa por sus antiguos compañeros. Todas las fuentes hablaban de su actitud prepotente pese a la que está cayendo, como si nada hubiera pasado. Esta actitud alcanzaba su máxima expresión cuando se alojó en la casa del cónsul español en Londres en abril. El cese fulminante del funcionario (oficialmente, dimisión) evidenció el distanciamiento del Gobierno de Mariano Rajoy con Blesa y su decisión de cortar cualquier vínculo con él.

Aznar también le da la espalda

Esta huida llegaba incluso a su gran valedor, el expresidente Aznar. Según las fuentes consultadas, éste también le había dado la espalda. En ese caso, había que sumar a todo lo anterior la divulgación de los mails que cruzaron Blesa y el primogénito de Aznar y Ana Botella en 2009, en los que se decía que el exjefe del Ejecutivo estaba enfadado porque Caja Madrid se había negado a comprar varias obras de su amigo el artista Gerardo Rueda. El financiero respondía que "la caja no es mi cortijo" y se mostraba molesto porque José María Aznar junior le recordara sin disimulo a quién debía su puesto.

Este distanciamiento no había terminado con su amistad, anterior a la ascensión al poder de Aznar, según fuentes cercanas a Blesa. "Otra cosa es que procuren no coincidir en actos formales por una cuestión de higiene pública", añaden. La última ocasión en que se les ha visto juntos fue la boda del hijo de Gonzalo Hinojosa en junio de este año, pero el expresidente ni siquiera acudió al enlace del propio Blesa, celebrado en octubre de 2013.

Protestas contra Miguel Blesa. (Reuters)
Protestas contra Miguel Blesa. (Reuters)

Compañeros antes de llegar al poder

Aznar y Blesa fueron compañeros en la escuela de Hacienda Pública cuando aprobaron las oposiciones para inspectores del fisco, y fue el primero el que encumbró al segundo a la presidencia de Caja Madrid en 1997, con el apoyo de Izquierda Unida y CCOO (estas alianzas eran normales en las politizadas cajas de ahorros españolas) y a pesar de la nula experiencia financiera del jiennense.

Eran los tiempos de vino y rosas en que Blesa se codeaba con la cúpula popular -si bien nunca fue miembro del partido-, desde el inmenso poder económico que le otorgaba la segunda caja de España tras La Caixa. La crisis financiera que estalló en 2008 y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria pusieron a la entidad en una situación muy delicada debido a la gestión excesivamente arriesgada que había ejercido.

Tras la pelea entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón (partidario de la continuidad de Blesa), Rajoy impuso su sustitución por Rodrigo Rato en 2009, que intentó salvar Caja Madrid con la fusión con Bancaja -también en situación crítica- y otras cinco pequeñas cajas para formar Bankia y con la posterior salida a bolsa. Pero el daño era demasiado grave y no quedó más solución que la nacionalización y el rescate con 22.424 millones de dinero público.

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