LAS CORTES GENERALES CELEBRAN EN SESIÓN SOLEMNE LOS 40 AÑOS DE LAS PRIMERAS ELECCIONES DEMOCRÁTICAS

Pedro Sánchez, completamente solo en el homenaje a la Transición

Una vez en el hemiciclo, el líder del PSOE se sentó en la tribuna de invitados sin nadie a su lado, lugar en el que no existe protocolo, según el Congreso. Él alega que se ubicó donde le pusieron

Foto: Pedro Sánchez, detrás de Juan José González Rivas, Carlos Lesmes y José María Aznar, y delante de Ferran Mascarell, este 28 de junio en la tribuna de invitados del Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, detrás de Juan José González Rivas, Carlos Lesmes y José María Aznar, y delante de Ferran Mascarell, este 28 de junio en la tribuna de invitados del Congreso. (EFE)

Pedro Sánchez no quiso faltar al acto conmemorativo de los 40 años de las primeras elecciones democráticas, las del 15 de junio de 1977. Le había invitado el Congreso como "jefe de la oposición", un cargo que oficialmente no existe pero sí a efectos protocolarios. Así que el líder del PSOE estuvo presente, representando a su partido y como pieza básica del momento político actual... pero no tuvo demasiada compañía. Tampoco podía tenerla, porque los vips no podían tener a su lado a miembros de sus gabinetes. Pero la sola imagen del líder del primer partido de la oposición solo, completamente solo, era demasiado elocuente. Una de las fotos de la jornada.

El secretario general del PSOE fue visible en dos momentos del solemne acto conmemorativo. Primero, en el Salón de Pasos Perdidos, en la recepción a los Reyes, que habían entrado por la Puerta de los Leones. Entonces las cámaras le descubrieron al lado de José María Aznar. Eran las cosas del protocolo. Fuentes de la Presidencia de la Cámara Baja señalaban que eso es lo que establece el real decreto de ordenamiento general de precedencias del Estado: primero los expresidentes, y después, el jefe de la oposición. Desde allí siguió la entrega, por parte del monarca, de las insignias conmemorativas a los parlamentarios que formaron parte de las Cortes Constituyentes (1977-1979), unos 80 en total.

En la primera parte del acto, el Congreso lo situó al lado del expresidente Aznar, siguiendo el decreto de precedencias del Estado

Una vez en el hemiciclo, Sánchez subió a la tribuna de invitados. No podía reunirse con sus compañeros porque ya no tiene acta de parlamentario. Renunció a su escaño en octubre, para no tener que abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy. Él tenía que observar el acto desde las alturas, desde arriba, desligado de su entorno. Se colocó en una segunda hilera de butacas, detrás de Aznar, de Carlos Lesmes, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, y de Juan José González Rivas, presidente del Constitucional. Fuentes de la Presidencia del Congreso explicaban que no existe protocolo en la tribuna y cada uno puede sentarse donde quiera. Pero desde el entorno del líder socialista advertían de que, como se podía ver en las fotos, las sillas tenían unas pegatinas adheridas a los respaldos, y que por tanto él se ubicó donde le indicaron.

Pero daba igual. La imagen era llamativa y potente por sí misma. No tenía a nadie alrededor de su partido. Felipe González y Alfonso Guerra estaban colocados en el hemiciclo. El expresidente, entre Miguel Higuel Herrero y Rodríguez de Miñón y Soledad Becerril. Su exnúmero dos, sentado en la bancada socialista, en el que había sido su escaño en los últimos años, en la cuarta fila, al lado del pasillo, y recibido con alborozo y aplausos por sus correligionarios. Diputados y senadores del PSOE asistieron juntos, casi apelotonados, los discursos de la presidenta de la Cámara, Ana Pastor, y del Rey. En primera línea, los portavoces de Congreso y Senado, Margarita Robles y Ander Gil, y el resto de la dirección parlamentaria y del partido, encabezada por Adriana Lastra y José Luis Ábalos. De su dirección.

Pedro Sánchez, con los expresidentes José María Aznar y Felipe González, y los ministros Íñigo Méndez de Vigo, Íñigo de la Serna y Juan Ignacio Zoido, este miércoles en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, con los expresidentes José María Aznar y Felipe González, y los ministros Íñigo Méndez de Vigo, Íñigo de la Serna y Juan Ignacio Zoido, este miércoles en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso. (EFE)


A Sánchez, arriba, en lo alto, le faltaba su cordón umbilical con el PSOE. Ni siquiera tenía a su lado a barones de su partido porque no acudió ninguno de ellos. De haber asistido, habrían tenido que acomodarse en los palcos. Tampoco habría tenido quizá sentido haberse colocado al lado de otros ex, los expresidentes del Congreso del PP Federico Trillo, Luisa Fernanda Rudi o Jesús Posada, alojados en la tribuna aledaña. Delante tenía a Aznar, González Rivas y Lesmes —y no cabía nadie más—, y detrás, a Ferran Mascarell, delegado de la Generalitat de Catalunya en Madrid. No pudo charlar con nadie, ni intercambiar media palabra.

Pedro Sánchez, completamente solo en el homenaje a la Transición

Con el móvil a veces

Sánchez aplaudía cuando tocaba, miraba de vez en cuando a la tribuna de prensa, estuvo pendiente de su móvil, con el que interactuó en algunas ocasiones. Se le veía realmente incómodo. Fuera de sitio.

Sánchez, con los presidentes del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, y del Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes, y José María Aznar. Detrás, Ferran Mascarell, delegado de la Generalitat en Madrid. (EFE)
Sánchez, con los presidentes del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, y del Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes, y José María Aznar. Detrás, Ferran Mascarell, delegado de la Generalitat en Madrid. (EFE)


Cuando acabó el acto, desapareció durante unos minutos, pero luego su equipo anunció que se acercaría al patio de la Cámara Baja para hacer unas declaraciones. La poderosa imagen de él solo necesitaba un contrapeso. Y además todos los líderes habían hablado para valorar el discurso del Rey. Él lo hizo, agarrándose a una de las últimas frases de su intervención, en las que Felipe VI recordaba cómo pudo compartir con su generación "cómo el coraje y la valentía prevalecieron entonces sobre el inmovilismo y el conformismo". Para el líder del PSOE, esa apreciación resume el espíritu de su intervención ante las Cortes Generales, la necesidad de "reivindicar el incorformismo", lo que le sirvió para unir tanto a aquellos que hicieron posible la Constitución de 1978 como al 15-M. "Ni inmovilismo ni conformismo, y eso es lo que tenemos que hacer los que estamos llamados a transformar nuestro país", aseguró a los periodistas en el patio de la Cámara Baja.

Sánchez reivindica "una democracia mejor" en homenaje a los "abuelos" que hicieron posible la Transición y los indignados del 15-M

En un día como hoy, dijo, lo que le llega al "corazón" es el "recuerdo emocionado" de la generación de sus abuelos, que fueron a votar "con alegría e ilusión", y también la "cara indignada" de los jóvenes que se manifestaron hace seis años en la Puerta del Sol de Madrid "para reivindicar una democracia mejor". "En homenaje a nuestros abuelos a y los indignados del 15-M, los políticos no debemos conformarnos ni resignarnos, y sí trabajar por una democracia mejor, para que reformemos la Constitución y reivindiquemos la ejemplaridad en la acción política". Sánchez discrepó con Pablo Iglesias, que señaló que el Rey no había estado "a la altura". Don Felipe, valoró el líder socialista, enhebró un "discurso bueno, adecuado, realista, correcto".

Felipe VI saluda a Pedro Sánchez, ante Margarita Robles y José María Aznar. (EFE)
Felipe VI saluda a Pedro Sánchez, ante Margarita Robles y José María Aznar. (EFE)


Pero luego Sánchez no pudo evitar la pregunta de si esa soledad en la tribuna no era un ejemplo de lo difícil que es dirigir la oposición sin un pie en el Congreso. "Cada uno puede interpretarlo como quiera, yo no lo he interpretado así, sino como una cuestión de protocolo y asumo mi papel".

Sánchez reconoció haber sentido "sensaciones raras". "Dejé la Cámara por una razón evidente, porque no estaba de acuerdo con la decisión de mi partido respecto a la investidura de Mariano Rajoy. Estaba entre el público y ha sido una sensación rara. He sido diputado durante unos cuantos años y soy líder de la oposición, pero con muchas ganas de trabajar y de dar la vuelta a la situación de nuestro país", acabó.

A Sánchez se le vio incómodo. Él mismo aseguró que había sentido "sensaciones raras". Pisaba el hemiciclo por primera vez desde su renuncia

"Esta foto es el precio de la dignidad", advertía una diputada socialista a la salida. La imagen de un líder del PSOE obligado, por primera vez en democracia, a comandar sus huestes sin un asiento en la Cámara Baja en el que sentarse por haberse negado a abstenerse.

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