Sánchez tenía el límite de no perder el gobierno

Parte del PP culpa al 'efecto Barberá' de la mala gestión inicial de la crisis en Murcia

Maillo ofreció a Ciudadanos la posibilidad de dejar "en funciones" a Sánchez hasta que le juez se pronunciara, pero Rivera estaba decidido a apoyar al PSOE y Podemos en la moción

Foto: El hasta ahora presidente del Gobierno de Murcia, Pedro Antonio Sánchez (c), anuncia su dimisión. (EFE)
El hasta ahora presidente del Gobierno de Murcia, Pedro Antonio Sánchez (c), anuncia su dimisión. (EFE)

El juez Velasco decidió el desenlace del culebrón murciano el lunes con su auto contra Pedro Antonio Sánchez. El presidente Mariano Rajoy había ordenado en primera instancia el cierre de filas con el barón autonómico porque el partido estaba bajo los efectos del caso de Rita Barberá y el límite que había puesto el aparato nacional al propio Sánchez consistía en mantener el poder en Murcia. Después de la dimisión del presidente regional, esas son las claves que se citan en la dirección del PP para explicar sus cambios de posición en la gestión del caso, de la primera, numantina, a dejar caer a su hombre mes y medio después.

En fuentes populares reconocen ahora que se les pudo ir la mano y el mensaje, al dar por hecho que respaldarían a Sánchez hasta el final en la eterna espera a ver si resultaba desimputado y aunque les costara perder el poder en una de las cinco autonomías que gobiernan. Atribuyen ese enroque al hecho de que seguían conmocionados con la repentina muerte de Rita Barberá, la exalcaldesa de Valencia acosada por un asunto menor (donativo de 1.000 euros) que no iba a tener relevancia penal pero que le costó ser apartada al final de su carrera política y denostada por algunos de los jóvenes dirigentes de la formación.

Hasta hace dos semanas, en la sede de Génova confiaban en los mensajes que procedían del PP murciano sobre el inminente archivo por el juez del caso Auditorio, sobre la próxima exculpación del presidente regional. Como no se cumplían los pronósticos, cesaron las muestras de solidaridad incondicional de los principales dirigentes del partido.

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Además, en las constantes conversaciones entre el coordinador general de los populares, Fernando Martínez-Maillo, y José Manuel Villegas, mano derecha de Albert Rivera, quedaba cada día más claro que Ciudadanos iba a cumplir con su amenaza de apoyar una moción de censura del PSOE y Podemos contra Sánchez. Cuando los socialistas pusieron fecha a esa moción, para el 7 de abril, los riveristas no dieron un paso atrás, sino todo lo contrario.

En medios de la sede de Génova, admiten que sí habían puesto un límite a su barón autonómico en el pulso para salvar la moción de censura y que consistía en que el PP no se podía permitir ceder el poder al PSOE. Sánchez recibió el mensaje de las más altas instancias del partido y empezó su particular fase de "reflexión", acentuada durante el pasado fin de semana previo al auto del juez Velasco y mientras Martínez-Maillo presentaba a Villegas todo tipo de alternativas para que Ciudadanos no hiciera presidente de la Región de Murcia al socialista Rafael González Tovar.

Según fuentes de la dirección, su coordinador general llegó a ofrecer al riverista la fórmula de que Sánchez se quedara "en funciones" como presidente autonómico las semanas que fueran necesarias, delegando en uno de sus consejeros, hasta que el juez se pronunciara por el archivo, la imputación formal o el encausamiento del ahora investigado. Ante el rechazo de Villegas, previa consulta a Rivera, de cualquier salida provisional para Sánchez, en Génova concluyeron que el compromiso de C's con el PSOE y Podemos era firme.

El paso del juez Velasco en el día clave para la moción de censura hizo saltar cualquier posibilidad de acuerdo. En Génova apuntan que el intento de buscar responsabilidades penales de Sánchez en la Púnica es tan insostenible como oportuno para favorecer la dimisión previa del barón autonómico. Velasco, antiguo consejero en gobiernos del PP valenciano, es considerado ahora por los populares una bestia negra en contra de sus intereses.

La nueva petición de imputación, por muy endeble que fuera, precipitó la decisión de dimitir de Sánchez ("lo hizo sin presión alguna") y el cierre de las conversaciones sobre el asunto entre Martínez-Maillo y Villegas. En la sede de Génova reconocen que ya no podían pedir más tiempo a Ciudadanos ni Rivera estaba por la labor. La moción de censura iba a salir adelante con los votos de C's y las formaciones del 'tripartito' iban a aprovechar para montar una causa general contra los populares murcianos para evitar su vuelta al poder en los comicios de mayo de 2019.

A Sánchez le quedó el margen justo para organizar la puesta en escena de su salida y elegir sucesor: Fernando López Miras. A los 33 años, el candidato del PP a la presidencia del Gobierno de la Región de Murcia carece de pasado en materia de gestión de fondos públicos, una cualidad que impedirá al PSOE interponer cualquier querella por alguna adjudicación, contrato o concurso público. Sánchez presume de haber salvado hasta 15 intentos de los socialistas de hundirle por la vía judicial y ahora aspira a quitarse otros dos, Auditorio y Púnica, pero lo tendrá que hacer desde su escaño de diputado autonómico.

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