ELECCIONES EN PAÍSES BAJOS Y EL ISLAM ESPAÑOL

Los musulmanes de España entre dos fuegos: el yihadismo y la extrema derecha xenófoba

La extrema derecha holandesa, eurófoba e islamófoba, no logró todo el avance que vaticinaban los sondeos. La Europa en blanco y negro sufre un revés electoral

Foto: Una mujer muestra sus pasaportes marroquí y holandés durante una protesta contra Geert Wilders en Amsterdam. (Reuters)
Una mujer muestra sus pasaportes marroquí y holandés durante una protesta contra Geert Wilders en Amsterdam. (Reuters)

El manifiesto con el que se presentó a las elecciones holandesas Geert Wilders, líder del Partido por la Libertad (PVV), tenía 11 puntos. El primero, que era tan largo como el resto del texto, prometía desterrar el islam de Países Bajos. Incluía medidas como el cierre de fronteras para inmigrantes originarios de países de mayoría musulmana o la clausura de todas las mezquitas y escuelas coránicas. El Partido por la Libertad (PVV) de Wilders logró 20 escaños el pasado miércoles erigiéndose así en la segunda fuerza política en el Parlamento, pero con solo cinco diputados más de los que tenía, hecho que mitiga moderadamente la inquietud de los musulmanes que viven en España.

“Los musulmanes sentimos alivio, pero también preocupación porque Wilders ha mejorado sus resultados y vemos cómo estos partidos que defienden el discurso del odio no paran de crecer en muchos países poniendo en peligro la Europa de las libertades”. Son palabras del Mounir Benjelloun, presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas, quien añade: “Si tomas sus frases son similares a las que decía Hitler contra los judíos, pero esta vez contra los musulmanes”.

El propio Wilders dijo el día de las elecciones, a pie de urna, que “el islam y la democracia son incompatibles”. El lunes pasado, durante el cierre de su campaña y en sede parlamentaria, había calificado a Mahoma como “señor de la guerra y pedófilo”.

Pero la victoria del partido liberal del primer ministro, Mark Rutte, no sólo no consuela del todo a los musulmanes de España. Al día siguiente de la celebración de las elecciones, en plena crisis diplomática entre Turquía y Países Bajos, el ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlüt Çavuşoglu, declaró: "Miren, no hay diferencia entre los socialdemócratas y el fascista Wilders, es la misma mentalidad". El ministro se atrevió a pronosticar que "pronto comenzarán las guerras de religión en Europa".

Los musulmanes de España, entre dos fuegos

El auge de un partidos políticos populistas en Europa y Norteamérica que preconizan un discurso antiislam inquieta a los musulmanes de España que abominan del yihadismo o de cualquier expresión violenta que rija la sociedad. Temen que se produzca un efecto mimético y que esa ideología arraigue algún día en las instituciones españolas.

Los musulmanes que viven en España son casi dos millones, un cuatro por ciento del total de la población, según datos del estudio demográfico de la Unión de Comunidades Islámicas de España. Muchos de ellos se sienten entre dos fuegos: entre el yihadismo de Daesh y los movimientos políticos y activistas que elaboran un discurso identitario supremacista que excluye al islam de sus sociedades.

Los extremos tienen la misma religión, una religión que consiste en la negación del otro y en el ejercicio de la violencia para conseguir el poder”, dice Zoubida Barik Edidi, abogada de Familia de origen marroquí y nacionalizada española. Añade: “Los nuevos partidos populistas están contra los musulmanes del mismo modo que el Daesh odia a los ‘kuffar’ o no musulmanes”.

Los musulmanes que viven en España son casi dos millones, un 4%, según el estudio demográfico de la Unión de Comunidades Islámicas de España

Desde 2013, el nacimiento y auge en Siria e Iraq de la organización del Estado Islámico o Daesh coincide en el tiempo con la expansión de la influencia política de movimientos y partidos de derecha extrema en Europa que propugnan medidas contrarias a la presencia del islam. Todo ello en un contexto dado crisis económica y de migraciones masivas de personas originarias de países de mayoría musulmana.

Esas circunstancias “están creando un caldo de cultivo y un mercado que apela a los sentimientos más básicos, a reacciones viscerales que hallan eco en sectores puritanos de Norteamérica y Europa y en radicales de las comunidades musulmanas que se retroalimentan y cuyo resultado es afirmar la cosmovisión de los extremos perjudicando a los moderados de uno y otro lado”. Así se expresa Haizam Amirah Fernández, investigador especializado en mundo árabe del Real Instituto Elcano. Piensa este experto que los medios deberían hacer autocrítica porque “a fuerza de repetir imágenes macabras de atentados y acciones violentas del Daesh, la información pierde valor y se regalan victorias a los yihadistas porque se fortalece el valor propagandístico de su ideología”.

Esa realidad provoca que a los musulmanes de España se les obligue a dar explicaciones cada vez que se produce un atentado en Europa. Se piden explicaciones a los niños en los patios de las escuelas, a los líderes de la comunidades islámicas en los medios de comunicación y a los ciudadanos en sus lugares de trabajo. Así lo explican varios musulmanes con los que ha hablado El Confidencial.

"Los niños de familias musulmanas deben explicarse ante sus compañeros tras cada atentado. Tienen que oír que el islam mata"

Fátima Taleb es mediadora social y concejala del Ayuntamiento de Badalona por el grupo independentista Guanyem Badalona en Comú. “Estoy harta, como musulmana, de justificarme por todo lo que hago y digo, de tener que posicionarme o no con todo lo que pasa. Yo estoy en contra de de toda violencia y del terrorismo y ya está, sin más”, dice con templanza pero con firmeza esta marroquí llegada a España en 1998.

Por su parte, Mounir Benjelloun se lamenta de sentirse perseguido y de que esa polarización de la sociedad esté llegando a las escuelas. “Los niños de familias musulmanas deben explicarse ante sus compañeros tras cada atentado. Tienen que oír que el islam mata, pero ellos no han conocido otra cultura que no sea la misma que la del resto de niños no musulmanes y que la cultura española ajena a la violencia”.

A ese respecto, Amirah Fernández insiste en el papel distorsionador de los medios que buscan altos índices de audiencia. Señala que se debe informar de que en los atentados mueren también musulmanes porque eso ayudaría a la convivencia y a que los niños musulmanes no sufran ese acoso en la escuela. En los atentados contra la redacción de Charlie Hebdo en 2005, “los medios occidentales apenas refirieron que murió tiroteado por los terroristas el policía Ahmed Merabet, musulmán de origen tunecino, que fue asesinado cuando defendía a sus conciudadanos”, relata el experto del Real Instituto Elcano.

Islamofobia social y política en España

En la primavera de 2016, el Pew Research Center hizo un informe sobre la percepción en diez países europeos de la crisis migratoria. En una de las encuestas telefónicas que se hicieron para elaborar ese documento, se preguntaba a los entrevistados por su opinión sobre los musulmanes. En España, la mitad de los encuestados manifestaron una percepción desfavorable. “Muy desfavorable” en el 21 por ciento de los casos; en Italia ese porcentaje fue del 36 por ciento.

En 2015, hubo en España 258 casos de islamofobia, uno de cada cinco relacionados con la indumentaria de la mujeres musulmanas. Esos datos los recoge el último informe publicado por la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia.

“No podemos ocultar que el musulmán en España se siente en el ojo del huracán. Si no se aplica el Código Penal y se enjuician los delitos de odio, los actos islamófobos van a ir creciendo”, según Mounir Benjelloun.

Fátima Taleb dice que nunca había pensado en meterse en política, pero que como “mujer, musulmana y ciudadana” se sentía indignada por lo que estaba ocurriendo en el contexto político local, nacional y europeo con respecto a los musulmanes. Esa razón la animó a unirse a Guanyem Badalona en Comú.

La concejala piensa que el movimiento político xenófobo ya está instalado aquí, no hay que ir a buscarlo a otros países. Pone como ejemplos a la Plataforma per Catalunya, Democracia Nacional y las políticas de Xavier García Albiol, exalcalde de Badalona del Partido Popular, quien usó el eslogan “Limpiando Badalona” en las elecciones municipales de 2015. “Cuando hay ciudadanos que se acercan al ayuntamiento para quejarse de que haya una concejala musulmana o cuando me insultan en las redes sociales, una se da cuenta de que necesitamos más políticas de gestión de la diversidad”, señala Taleb.

Imagen de Democracia Nacional exigiendo el final de la 'islamización' de España
Imagen de Democracia Nacional exigiendo el final de la 'islamización' de España

Santiago Abascal, presidente de Vox, ubica a su partido en la órbita ideológica del Partido por la Libertad en Países Bajos, del Frente Nacional en Francia o de UKIP en Reino Unido. “Tenemos una coincidencia básica en tres cosas: una reacción contra la corrección política que impide abordar ciertos mantras ideológicos, la afirmación de las soberanías nacionales frente a estructuras supranacionales y la defensa de una identidad occidental, europea y cristiana frente al multiculturalismo”.

El líder de Vox, un partido sin representación parlamentaria, señala que no tiene nada contra los musulmanes, “sino contra la forma de ver el mundo de algunos musulmanes basada en el Corán”. En ese sentido, Abascal está a favor del veto temporal migratorio de la Administración Trump a los ciudadanos de cinco países islámicos. Señala que ése “es el camino” porque lo que plantea Vox es una “política de inmigración en términos muy claros: debe ser regulada en función de la economía nacional, ya que con cuatro millones de parados no necesitamos más inmigrantes; y, en segundo lugar, tiene que producirse en función de la capacidad y voluntad de adaptación de los inmigrantes”. Añade Abascal: “¿Esto es discriminatorio? Sí, es discriminatorio, como cuando uno abre la puerta de su casa”.

En relación al programa de esos partidos que alientan esas políticas migratorias y en cuyos programas el islam tiene una presencia destacada, el analista Amirah Fernández señala que “no difiere del discurso de los yihadistas, un mundo en blanco y negro a semejanza de su bandera, una lectura rigorista y selectiva de los acontecimientos caracterizada por altas dosis de hipocresía y engaño que busca una identidad primaria en contraposición de un otro al que se debe combatir”.

A pesar de todo, Zoubida Barik Edidi es optimista y piensa que se va a recuperar la idea de una Europa garante del respeto a los derechos humanos. “Las cosas se mueven en la historia y algún día habrá un presidente musulmán en Europa”, dice esta abogada de origen marroquí y nacionalizada española. No en vano, el alcalde de la ciudad holandesa de Rotterdam se llama Ahmed Aboutaleb, nombre que denota su religión, la islámica, y su origen, Marruecos.

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