sigue el diÁlogo pese al desplante de puigdemont

Santamaría vuelve a Barcelona y el PP incluye a la antigua CiU en la ronda de Presupuestos

El Gobierno mantiene la misma táctica y el mismo programa frente al desafío independentista, pese a los continuos desplantes de los responsables de la Generalitat

Foto: Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy, en el Congreso. (Reuters)
Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy, en el Congreso. (Reuters)

El Gobierno mantiene la misma táctica y el mismo programa frente al desafío independentista en Cataluña, pese a los continuos desplantes de los responsables de la Generalitat antes y después de la conferencia de presidentes autonómicos, celebrada el mes pasado en el Senado. Los nulos resultados de la entrevista entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont del 11 de enero, ahora aireada desde Barcelona, no han cambiado ni van a cambiar la política de mano tendida del Ejecutivo, según aseguran en fuentes gubernamentales.

Soraya Sáenz de Santamaría vuelve este fin de semana a Cataluña, esta vez con los Reyes, y Cristóbal Montoro ha incluido a los diputados de la antigua CiU (hoy PDeCAT) en la ronda de conversaciones para pedir apoyo a los demás grupos para los Presupuestos Generales del Estado, igual que con el PSOE, y después de sus primeros contactos con Ciudadanos, el PNV y Coalición Canaria.

En fuentes gubernamentales insisten en que pese a la cerrazón de Puigdemont en su apuesta por el referéndum independentista, la ofensiva de presencia y diálogo puesta en marcha por Soraya Sáenz de Santamaría en la comunidad ha servido para constatar que en la sociedad catalana y en otros ámbitos políticos como los ayuntamientos hay "hartazgo" con el monotema de la consulta y preocupación por "los problemas reales" de los catalanes.

La vicepresidenta y los ministros abordan y tratan estos días —con asociaciones y alcaldes como los de Reus o Tarragona— cuestiones como las inversiones pendientes del corredor del Mediterráneo, los Juegos del Mediterráneo, la amenaza para los agricultores de Lleida del Brexit, dado el volumen de las exportaciones al Reino Unido, o la capitalidad cultural de Reus.

Puigdemont pretende el monopolio de la representación política y la interlocución con 'el Estado', pero la realidad constitucional hace que el Ejecutivo tenga su papel institucional en asuntos que afectan directamente a los ciudadanos catalanes, advierten en los mismos medios con el ejemplo más claro por delante: las inversiones en infraestructuras que incluyen los Presupuestos Generales del Estado todavía en el aire.

Sáenz de Santamaría vuelve este mismo fin de semana a Cataluña, donde tiene pendiente una reunión con la alcaldesa de Barcelona, Ada Coalu, y los concejales de su propio partido. Acompañará a los Reyes el domingo a la cena inaugural del Mobile World Congress, el gran acontecimiento internacional del sector de la telefonía, que depende de un patronato en el que participan todas las administraciones públicas, también el Ministerio de Industria. La vicepresidenta volverá a coincidir allí con Puigdemont.

El último encuentro oficial entre Rajoy y Puigdemont tuvo lugar en octubre de 2016. (EFE)
El último encuentro oficial entre Rajoy y Puigdemont tuvo lugar en octubre de 2016. (EFE)


En el Congreso tampoco se han roto todos los puentes entre el PP y los nacionalistas catalanes. El antiguo grupo parlamentario de CiU ha desaparecido de la Cámara, al no cumplir sus herederos en los últimos comicios ninguno de los requisitos que fija el reglamento para constituirse como tal. Los ocho parlamentarios del PDeCAT están incluidos en el Grupo Mixto, pero cuentan para muchas fórmulas de pactos.

Además de garantizarse 175 votos en contra de una previsible enmienda a la totalidad de los socialistas al proyecto de cuentas del Estado, el Gobierno necesita que en los posteriores trámites la oposición no descuadre el Presupuesto vía enmiendas. Y en ese punto cabrán pactos con todos los grupos para sacar el texto adelante, sección a sección.

Los ocho votos nacionalistas catalanes entrarán en juego y darán pie a la negociación de medidas económicas y partidas concretas de especial interés para la antigua CiU, con lo que las vías de entendimiento entre populares y exconvergentes siguen abiertas en el Congreso. Así se acaba de demostrar en la votación de los miembros de la comisión parlamentaria encargada de conocer el destino de los fondos reservados, al admitir el PP la inclusión en la misma del diputado de PDeCAT Jordi Xuclá en representación del Grupo Mixto. El Grupo Popular todavía quiere distinguir entre ERC y los ex de Convergència.

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