su intención es llevar un equipo de confianza

El clan andaluz que opta a sentarse a la vera de Zoido

La calma del nuevo ministro pone nerviosos a los actuales altos cargos de Interior mientras suenan juristas y diputados como sus sucesores

Foto: El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, se despidió el pasado miércoles del Ayuntamiento de Sevilla. (EFE)
El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, se despidió el pasado miércoles del Ayuntamiento de Sevilla. (EFE)

Sin prisa, con calma. Así está entrando el nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en el palacete del número 5 del paseo de la Castellana. El magistrado sevillano quiere conocer la moqueta que pisa antes de empezar a tomar decisiones. Por el momento, tan solo la secretaria que tenía durante su época como presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados ha desembarcado en el despacho donde hace unos meses alguien grababa al ya exministro Jorge Fernández Díaz conversando sobre independentismo con el entonces director de la Oficina Antifraude catalana, Daniel de Alfonso

Al más puro estilo Rajoy, Zoido guarda solo en su mente los nombres de las personas que van a rodearle durante los próximos años o meses, lo que dure la legislatura. Mientras medita, sin embargo, un grupo de altos cargos espera con menos tranquilidad la decisión del nuevo inquilino de Interior. Por ahora, ni el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ni los directores generales de la Policía, Ignacio Cosidó, y la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, ni el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste, están descartados para seguir en el puesto, al menos esa esperanza tienen.

El primero se ha hecho fuerte en el ministerio en paralelo al progresivo deterioro de la imagen de su exjefe Fernández Díaz por la crisis de la mencionada grabación, y ha controlado el departamento con mano izquierda durante el último año, manteniendo buenas relaciones con todos y capeando dificultades como la guerra de comisarios en la Policía surgida en el marco del caso Nicolás. Los otros tres, por su parte, han resistido los mencionados episodios a base de un perfil bajo.

Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad, junto al director de la Policía, Ignacio Cosidó. (EFE)
Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad, junto al director de la Policía, Ignacio Cosidó. (EFE)

Sin embargo, en una visita fugaz realizada el pasado miércoles a Sevilla, el ministro dibujó un panorama poco halagüeño para los actuales altos cargos. Aprovechando que en Madrid era el día de la Almudena y por lo tanto fiesta en la ciudad, Zoido viajó a la capital hispalense para despedirse de su grupo municipal y del alcalde, Juan Espadas, con quien mantuvo un encuentro informal. Fuentes municipales explican que el ministro confesó a su sucesor su intención de llevar a Madrid a "un equipo de confianza" con el fin de poner "orden" en Interior.

Zoido emula a Rajoy y guarda solo en su mente los nombres de las personas que van a rodearle durante los próximos años o meses

Se toma en serio, por lo tanto, el nuevo ministro —según se desprende de las mencionadas declaraciones— toda la información que durante la pasada legislatura pintó al ministerio como un departamento más cercano a la 'casa de tócame Roque' que a un sitio desde el que tiene que dirigirse la seguridad de todos los ciudadanos. En este contexto, conviene recordar que siempre que Zoido ha tenido que conformar a su equipo político, ya sea al elaborar el Gobierno municipal de Sevilla, que lideró entre 2011 y 2015, ya sea al confeccionar las listas electorales, el magistrado ha sorprendido apostando por independientes, personas con dilatada experiencia profesional pero sin trayectoria en el aparato político, no afiliadas al Partido Popular. 

Cuatro independientes, de hecho, aparecieron en los seis primeros puestos de las últimas listas elaboradas por Zoido, las de los comicios municipales del año pasado. De ahí que suene con fuerza entre los candidatos a conformar la nueva cúpula de Interior el actual fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Huelva y anterior fiscal de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla, Luis Fernández Arévalo. Se trata de un jurista sevillano de reconocido prestigio, amigo personal de Zoido, con buena imagen entre los fiscales de Madrid. Recibió en 2013 la cruz de primera clase de la orden de San Raimundo de Peñafort, la mayor distinción que entrega el Ministerio de Justicia, y está considerado uno de los grandes expertos del país en asuntos penitenciarios y de extranjería.

Zoido saluda a Teresa Jiménez Becerril durante un homenaje a su hermano y cuñada, asesinados por ETA. (EFE)
Zoido saluda a Teresa Jiménez Becerril durante un homenaje a su hermano y cuñada, asesinados por ETA. (EFE)

Otro nombre cercano a Zoido es el de la sevillana y actual eurodiputada Teresa Jiménez Becerril. Desde el asesinato de su hermano Alberto a manos de ETA en 1998, el actual ministro del Interior se ha volcado con la familia Jiménez Becerril desde los distintos puestos públicos que ha ocupado. El interés de la eurodiputada por regresar a España, por otro lado, jugaría a favor de que Zoido considerara que ahora es el momento de llevar a alguien de su máxima confianza a un departamento en el que requiere de un equipo nuevo. Teresa no es independiente, pero su vinculación con el PP se produjo por una razón muy clara, el asesinato de su hermano, que cambió su vida y la convirtió en una activista antiterrorista.

Durante estos días, además, se ha dejado ver por el despacho de Zoido en el Ministerio del Interior otro andaluz y viejo conocido del nuevo responsable de la seguridad del Estado, el diputado, portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular y exalcalde de Córdoba, Rafael Merino. Sin embargo, aún pesa en su mochila la condena que le impuso el Juzgado de Primera Instancia número 7 de Madrid, ratificada hace un año por la Audiencia Provincial, que les obligó a él y al portavoz popular en la Cámara Baja, Rafael Hernando, a pagar 20.000 euros a UPYD por faltar a su honor al acusar al partido de financiación ilegal. Las posibilidades de Merino, como las de la mayoría de los aspirantes, únicamente las conoce Zoido.

El exalcalde sevillano ha sorprendido apostando por independientes, personas con dilatada experiencia profesional pero no afiliadas al Partido Popular

El nombre de otro andaluz también ha sonado estos días en los pasillos de Interior. Se trata del comisario principal de la Policía Nacional Federico Cabello de Alba, quien fue alcalde de Montilla y diputado del PP por Córdoba en la anterior legislatura. En 2015 se reincorporó al cuerpo, y el ministerio le envió al poco tiempo como consejero de Interior a Colombia, donde recibe una retribución de 11.000 euros mensuales en uno de los destinos más deseados en el seno de la corporación. No parecería una renovación apostar por él, sin embargo, dada la influencia que en el departamento dirigido por Fernández Díaz ha tenido este comisario, que logró ser remitido a la mencionada embajada por los contactos que mantenía a alto nivel. Aunque nuevamente está en la cabeza del ministro el resultado final.

Sí tiene más encaje la entrada en algún puesto de responsabilidad -no necesariamente en el Ministerio- el general de brigada de la Secretaría de Cooperación Internacional de la Guardia Civil Francisco Espinosa, quien en diciembre pasaría a la reserva a menos que el ministro le recupere para su gabinete, lo que le permitiría alargar su carrera. Espinosa, también sevillano, mantiene una buena relación con Zoido desde que ocupó el puesto de jefe de Tráfico de la capital hispalense. El interés del general es claro, ya que ha llamado dos veces a su paisano para que éste le busque un hueco.

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