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Zapata reitera su defensa de las víctimas y enmarca su tuit en un debate de humor negro
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Dignidad y justicia pide un año y ocho meses

Zapata reitera su defensa de las víctimas y enmarca su tuit en un debate de humor negro

Dos magistrados afines al PP consiguen sentarlo en el banquillo pese a los tres archivos del juez instructor y la oposición del fiscal. El edil insiste en que no quiso humillar a Irene Villa

Foto: El concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata. (Efe)
El concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata. (Efe)

El objetivo de que un concejal del equipo de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sea juzgado por un delito de terrorismo se ha cumplido. Enrique López y Concepción Espejel, los dos magistrados de la Audiencia Nacional señalados por sus compañeros por su afinidad al PP, han conseguido que Guillermo Zapata (Ahora Madrid) se siente en el banquillo para responder por un delito del humillación a las víctimas del terrorismo por el que la única parte acusadora, Dignidad y Justicia, pide un año y ocho meses de prisión. Durante el juicio, celebrado esta mañana, Zapata ha reiterado su respeto a las víctimas del terrorismo y su total oposición a la violencia terrorista, y ha negado que con su tuit quisiera humillar a Irene Villa, que, según ella misma manifestó, ni siquiera se sintió ofendida. "Han tenido que cerrar el cementerio de Acàsser para que no vaya Irene Villa a por repuestos", decía su texto. El edil lo ha enmarcado en un debate sobre el humor negro en Twitter provocado por el despido del cineasta Nacho Vigalondo El País. El director de cine tuvo que abandonar ese diario después de redactar otro tuit humorístico en el que negaba la existencia del holocausto.

Zapata ha sido juzgado por el empeño personal de López y Espejel -los dos magistrados de la sección segunda recusados en el caso Gürtel por su supuesta afinidad al PP- que revocaron los tres archivos decretados por el juez que investigó el caso, Santiago Pedraz, que, de la misma forma que el fiscal, entendía que el concejal no tenía intención de humillar a las víctimas ni había cometido delito alguno. Además del instructor y el Ministerio Público, en contra del juicio de Zapata estaba también José Ricardo de Prada, compañero de tribunal de Espejel y López que, en sus votos particulares, llegó a señalar que éstos solo actuaron guiados por criterios ideológicos. La propia víctima nombrada en el tuit de Zapata, Irene Villa, manifestó públicamente que no se sentía humillada por las manifestaciones del edil. "Con toda sinceridad, tengo que decir que jamás me sentí ofendida ni aludida por esos chistes que me consta que han hecho más daño a la dignidad de todo el país, que a los propios protagonistas", escribió en su columna de La Razón.

Pese a ello, Zapata ha tenido que reiterar hoy en el juicio que el tuit que escribió en enero de 2011 -tres años largos antes de que empezara su etapa política en el Ayuntamiento de Madrid y cuando era un perfecto desconocido- no eran más que parte de un juego dialéctico enmarcado en un debate sobre el humor negro en las redes sociales. Una más de las decenas de bravuconadas escritas por decenas de tuiteros para demostrar que cualquier barbaridad escuchada en la calle se magnifica exponencialmente en internet. Una suerte de competición o experimento de dudoso gusto para ver quién decía la barbaridad o el chiste más incorrecto simplemente por el hecho de hacerlo, y sin tener que estar de acuerdo con su contenido.

Porque, a tenor de lo manifestado por Zapata durante la vista de esa mañana, que él dijera eso, no quería decir que lo compartiera. El concejal explicó que el contenido de su tuit sólo era un chiste de mal gusto que circulaba por la calle años antes de reactar el mensaje. Y que fue una polémica previa, el despido del cineasta Nacho Vigalondo del diario El País y la cancelación de una campaña de publicidad de ese periódico dirigida por este tras la publicación de otro tuit provocativo en el que negaba el holocausto de los judíos, la que desató el debate sobre la libertad de expresión en el que debe ser entendido su tuit. El propio Vigalondo, que ha declarado como testigo, ha asegurado que su salida de ese medio provocó un debate en Twitter sobre los límites del humor que todavía no se ha disipado del todo y que fue muy intenso durante los tres o cuatro meses siguientes a que escribiera su mensaje. Zapata escribió su tuit solo tres días después del despido del director de cine.

A preguntas de Dignidad y Justicia, el fiscal y su defensa, Zapata ha insitido en su profundo respecto a las víctimas del terrorismo. Durante su intervención, ha asegurado que él fue el encargado de organizar un acto de homenaje del Ayuntamiento a tres víctimas de ETA en el que, a petición de algunos familiares, no participó, pero en el que otro concejal leyó un discurso redactado por él. Después, un representante de uno de los colectivos le visitó en su despacho para darle personalmente las gracias por el acto. En el trámite de la última palabra ha añadido que, mucho antes de convertirse en concejal, participó en las movilizaciones masivas de repulsa por los asesinatos del expresidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente y el concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco.

Foto: El concejal del Ayuntamiento de Madrid Guillermo Zapata, a las puertas del Juzgado tras declarar por un presunto delito de usurpación. (Efe)

"Al generarse la polémica escribí varios tuits para tratar de contextualizar lo ocurrido", ha explicado Zapata. "Después, con esa misma cuenta de Twitter, pedí perdón públicamente a Irene Villa". El concejal ha asegurado que, a pesar de ello, no pudo frenar la tormenta que se había producido, pero ha recordado que, a consecuencia de ella, dimitió como delegado de Cultura y dio una rueda de prensa para tratar de explicar lo sucedido. "Mi tuit no me generó ningún problema hasta que me convertí en concejal ", ha señalado para denunciar, sin decirlo expresamente, que el proceso solo es parte de una campaña política y mediática organizada contra él.

Tras las declaraciones de Zapata, los testigos y los policías que redactaron el informe sobre su actividad en la red social, el fiscal, Vicente González Mota, ha solicitado que la sentencia recoja expresamente que "en un debate sobre la libertad de expresión y el humor negro", el edil "recogió expresiones que no tenían la intención de "menoscabar el derecho al honor de las víctimas". González Mota, que ha vuelto a reclamar la absolución, ha enumerado una por una, una serie de sentencias condenatorias por el delito de humillación a las víctimas que Dignidad y Justicia achaca al miembro de Ahora Madrid. En ellas, los acusados expresaban su deseo de que ETA asesinara a "maderos", se alegraban de determinados asesinatos terroristas y proferían frases como "ETA mátalos". Todas esas manifestaciones tenían "una significación unívoca" dirigida a humillar, algo que no aparece en el caso de Zapata, según el fiscal.

"Mi tuit no me generó ningún problema hasta que me convertí en concejal ", ha señalado

"No basta con que un chiste pueda ser de mal gusto o de humor negro, debe analizarse el contexto en el que se publica", ha manifestado el abogado de su defensa, que ha recordado la absolución de los titiriteros acusados de enaltecimiento del terrorismo al demostrarse que no tenían la intención de cometer ese delito. En el tuit, el concejal, según su letrado, "no hablaba de ETA ni del holocausto ni de las víctimas del terrorismo sino de los límites de la libertad de expresión y cómo ese humor podía llevar a consecuencias muy distintas si se hacía en un ámbito privado o en la red social". Dignidad y Justicia, por su parte, ha insistido en exigir una sentencia condenatoria.

El tribunal, presidido por Alfonso Guevara y formado también por los magistrados Antonio Díaz Delgado y Ángeles Barreiro, ha declarado el juicio visto para sentencia. La Sala hará pública su sentencia en los próximos días. Pero sea cual sea su decisión, a partir de hoy, Zapata jamás podrá negar que fue juzgado por un delito de terrorismo. Pese a que el instructor del caso lo archivó tres veces y el fiscal reclamaba su absolución. López y Espejel, los dos magistrados de la Audiencia próximos al PP que han dado un impulso definitivo al caso, han impuesto su castigo. La pena de telediario contra un concejal de Ahora Madrid ya ha sido ejecutada.

El objetivo de que un concejal del equipo de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sea juzgado por un delito de terrorismo se ha cumplido. Enrique López y Concepción Espejel, los dos magistrados de la Audiencia Nacional señalados por sus compañeros por su afinidad al PP, han conseguido que Guillermo Zapata (Ahora Madrid) se siente en el banquillo para responder por un delito del humillación a las víctimas del terrorismo por el que la única parte acusadora, Dignidad y Justicia, pide un año y ocho meses de prisión. Durante el juicio, celebrado esta mañana, Zapata ha reiterado su respeto a las víctimas del terrorismo y su total oposición a la violencia terrorista, y ha negado que con su tuit quisiera humillar a Irene Villa, que, según ella misma manifestó, ni siquiera se sintió ofendida. "Han tenido que cerrar el cementerio de Acàsser para que no vaya Irene Villa a por repuestos", decía su texto. El edil lo ha enmarcado en un debate sobre el humor negro en Twitter provocado por el despido del cineasta Nacho Vigalondo El País. El director de cine tuvo que abandonar ese diario después de redactar otro tuit humorístico en el que negaba la existencia del holocausto.

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