después de una misión de 13 años y 202 bajas

Sáenz de Santamaría trae a España la última bandera arriada por el Ejército en Afganistán

La enseña nacional ya había sido bajada del mástil cuando llegó la vicepresidenta a territorio afgano, ya de noche, tras el retraso ocasionado por una avería en el avión en el que viajaba

Foto: La vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría (i), recibe la bandera de manos del jefe del contingente español, coronel Francisco José García Parra. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría (i), recibe la bandera de manos del jefe del contingente español, coronel Francisco José García Parra. (EFE)

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tiene ya en sus manos y se lleva a España la bandera de las últimas tropas españolas destinadas en Afganistán como símbolo del fin de la misión exterior más larga (13 años y 10 meses) y con más bajas mortales (202) encomendada a nuestras Fuerzas Armadas en las últimas décadas.

Después de un accidentado viaje de casi una jornada completa, con parada obligada de 14 horas en Turquía por avería del aparato de Air Europa que le transportaba e iba a recoger 88 soldados en la base de Herat, la ‘número’ dos del Ejecutivo logró aterrizar en suelo afgano entrada la noche del sábado. En el aeropuerto de la localidad turca de Corlu y después en la misma ciudad tuvo que estar esperando esperar medio día para que repararan el avión, pero decidió no volver a Madrid y seguir trayecto hacia Herat. No quería dejar en tierra a los militares que esperaban el vuelvo de regreso a España después de cuatro meses en la misión.

Las solemnes ceremonias de arriado de la bandera y el homenaje a los caídos, actos previstos para la mañana, no pudieron celebrarse. De acuerdo con la tradición castrense, la enseña nacional había sido retirada de su mástil con el ocaso, antes de que la vicepresidenta consiguiera llegar a Herat. Sáenz de Santamaría recibió la bandera directamente de manos del jefe del último contingente español en Afganistán, el coronel de las tropas de montaña Francisco José García Parra.

“Vinimos a una guerra en la que habéis demostrado un gran esfuerzo y un enorme sacrificio”, reconoció la vicepresidenta en la explanada de la base de Herat ante los últimos militares españoles que han servido en Afganistán, formados (a la luz de los deflectores) y listos en buena parte para volver a España. Fue un discurso de elogio y agradecimiento a las Fuerzas Armadas. Recordó al centenar de hombres y mujeres de los ejércitos que se han dejado la vida en la misión en defensa de la seguridad y la estabilidad del país asiático ante los talibanes y como frente avanzado de la propia seguridad de España.

Tras recoger la bandera, la vicepresidenta dio los reglamentarios vivas al España, al Rey y a las FAS, y mandó al jefe de fila que rompiera la formación

A continuación, una vez recibida la enseña española, dio los reglamentarios vivas al España, al Rey y a las FAS, Sáenz de Santamaría mandó al jefe de fila que rompiera la formación para reunirse después de manera más informal con los mandos y la tropa presentes. Después volvió al mismo avión civil contratado por el Ministerio de Defensa para traer y llevar en los últimos años a las fuerzas destinadas en Afganistán. Por la acumulación de retrasos había permanecido en la base de Herat poco más de una hora y acumulado para ello un viaje de 36 horas en total.  

Culmina así el repliegue del contingente de 440 soldados, la mayoría de tropas de montaña, que desde el verano se ocupaba de la citada base junto con fuerzas italianas.

A partir de la próxima semana, la contribución de España al retén de fuerzas internacionales que mantiene el apoyo militar al gobierno afgano se reduce a una veintena de militares destinados en el cuartel general aliado en Kabul. El nuevo avance de los talibanes en todo el país sólo ha variado, de momento, los planes de retirada de las tropas estadounidenses, no del resto de los países de la Alianza Atlántica.

Desde que en diciembre de 2002 el Gobierno, entonces presidido por José María Aznar, aprobó la participación de tropas en la misión original (Isaf) hasta la retirada completa que ahora concluye, han pasado por los cuarteles, aeropuertos y posiciones avanzadas de Afganistán un total de 29.861 militares y guardias civiles españoles.

Las primeras unidades que llegaron al país asiático en enero de 2004 no tenían más de 350 miembros y sus funciones eran de protección, ayuda y reconstrucción. De un batallón de Infantería y equipos médicos se pasó después a unidades más complejas destinadas al combate y la formación de tropas afganas, con un total de 1.521 hombres, ya durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero.

Soldados españoles en Moqur proceden al arriado de la bandera en 2013. (EFE)
Soldados españoles en Moqur proceden al arriado de la bandera en 2013. (EFE)

La ofensiva de los talibanes, que llegaron a controlar la mayor parte del país entre 2007 y 2008, obligó a la OTAN a hacer un nuevo esfuerzo en la defensa del régimen de Hamid Karzai. Fue un empeño al que el entonces presidente del Gobierno español se tuvo que sumar en primera línea después de la espantada de Irak que había ordenado en 2004 nada más llegar al poder.

En la misión de recuperar el terreno en todas las provincias y levantar un nuevo ejército regular afgano, las tropas españolas entraron en combate y sufrieron los ataques, en terreno abierto o con atentados de corte terrorista, en los que perdieron la vida 22 militares. Además, las Fuerzas Armadas sufrieron antes de esa ofensiva 62 bajas en el accidente del Yakolev-42 (en 2003) y otras 17 al caer a tierra un helicóptero Cougar de transporte cerca de Herat por causas oficialmente “desconocidas”.

Después de la etapa de repliegue general de las posiciones de combate de Ludina o Moqur y de la gran base de Ruy González de Clavijo en Qala i Naw durante 2013, las tropas españolas se habían limitado a ocuparse de la base, aeropuerto y hospital correspondiente de la localidad de Herat.

Según Defensa, las FFAA están ahora más capacitadas para afrontar despliegues por todo el mundo donde lo demanden la seguridad y los intereses nacionales

El balance estrictamente militar, y al margen de los 3.700 millones que ha costado al Estado Isaf y la posterior operación de sostenimiento de fuerzas en la zona, Afganistán han servido para “poner de manifiesto el compromiso de España con sus aliados en la seguridad y la estabilidad internacionales”. Es la doctrina del Ministerio de Defensa, acuñada durante tres ejecutivos diferentes y sin fisuras en su apoyo por parte de ambos partidos ‘de Gobierno’ (PP y PSOE) en casi 14 años.

Para las Fuerzas Armadas la valoración final también es especialmente positiva. Según Defensa, “nuestras FAS salen de la experiencia de Afganistán orgullosas de la tarea realizada, más robustas, mejor dotadas, con más experiencia operativa y, en definitiva, más capacitadas parea afrontar despliegues en otros escenarios repartidos por todo el mundo donde lo demanden la seguridad y los intereses nacionales”.

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