Rajoy se amparará en la subida del empleo y el consumo para aplacar a sus barones
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PÁNICO EN EL PP A PERDER HEGEMONIA AUTONÓMICA

Rajoy se amparará en la subida del empleo y el consumo para aplacar a sus barones

El presidente convoca al máximo órgano entre congresos de su partido para el 7 de abril, al día siguiente de que se haga público el mejor dato de creación neta de empleo de los últimos años

Foto: Mariano Rajoy en un acto en Valencia. (Efe)
Mariano Rajoy en un acto en Valencia. (Efe)

Mariano Rajoy se ha quedado sin margen para ensayar cambios de guión, y menos aún de personas en la dirección del PP, antes de las elecciones locales y autonómicas de mayo y se dispone a hacer todo lo contrario: reafirmarse en el mensaje de la recuperación económica. El presidente del Gobierno ha convocado al máximo órgano entre congresos de su partido para el 7 de abril, al día siguiente de que se haga público el mejor dato de creación neta de empleo de los últimos años y después de la Semana Santa con más consumo y aumento del turismo desde que empezó la crisis.

Fuentes del Partido Popular se resisten a admitir que el objetivo de la reunión de la Junta Directiva Nacional sea aplacar a los barones autonómicos y municipales de la formación que se examinan ante las urnas el mes próximo, pero entre los afectados cunde el temor a encajar en primera línea el coste de la impopularidad del Gobierno. Con la derrota en Andalucía del 22 de marzo el PP no perdió más poder institucional que los 17 escaños de menos en la cámara regional, pero que ahora tiene en juego 10 ejecutivos autonómicos (más Ceuta y Melilla) y la inmensa mayoría de las capitales de provincia de toda España. Son miles de cargos públicos, electos o de gestión, en peligro.

En todos los ámbitos del partido no acaban de digerir el fracaso en Andalucía, interpretado en clave nacional y con el dato por delante de que el PP sólo logró subir un punto en porcentaje de voto sobre el fiasco del año anterior en las elecciones europeas, el 26 por ciento que no acaban de levantar pese al fin de la crisis económica. Rajoy convocó al día siguiente de los comicios andaluces al comité ejecutivo nacional, pero no acudió presidente autonómico alguno salvo la secretaria general, María Dolores de Cospedal. Ni siquiera los habituales y más fieles marianistas como Alberto Núñez Feijóo o Luisa Fernanda Rudi.

Nadie quiso hacerse la foto a las 12 horas de la derrota y el detalle se interpretó como manifestación de disgusto con el Gobierno y la dirección nacional del partido por lo de siempre: falta de explicaciones de las decisiones tomadas y desprecio por la política de comunicación y las cuestiones de imagen. Desde la sede de Génova replicaron que comprendían que los barones estuvieran ese lunes “en sus elecciones”.

La Junta Directiva Nacional incluye a todos los altos cargos del partido, parlamentarios nacionales y europeos, alcaldes y dirigentes regionales. Son casi 700 miembros y entre ellos están todos los principales cabezas de cartel para los comicios de mayo. En fuentes del PP insisten en que pocos cambios de estrategia o de modelo de dirección del partido se pueden abordar en la Junta Directiva aunque sea el órgano facultado para hacerlo. Recuerdan que no tienen un plan de debate establecido ni hay tiempo para acometerlo cuando toda la organización está volcada en salvar los muebles (miles de puestos de trabajo) en las elecciones del mes próximo.

Según los mismos medios, Rajoy volverá a comprometer su esfuerzo en explicarse mejor y predicar la buena nueva de que las reformas económicas son positivas y redundan en beneficio de todos. De hecho, el próximo lunes vuelve a conceder una entrevista (a Radio Nacional). También pedirá el empeño de todo el partido en la tarea del “boca a boca” y de buscar al votante tradicional del PP “puerta a puerta” para no se quede en la abstención o se incline por Ciudadanos por su ventaja de “marca blanca”.

Son las mismas ideas que el presidente del Gobierno ha transmitido a los miembros del comité ejecutivo de su partido en las dos últimas reuniones, sólo que esta vez tendrá enfrente a todos los barones autonómicos y alcaldes que echan cuentas de si entre el desgaste general del PP y la irrupción del partido de Albert Rivera podrán seguir en los cargos (con o sin pactos) o si directamente se irán a la oposición.

Antes de las elecciones andaluzas en el Partido Popular hacían cálculos de en cuántas Comunidades podrían repetir mayoría absoluta. Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja, Baleares y Murcia parecían las más seguras; la Comunidad Valenciana y Madrid las más complicadas. Ahora, en los mismos medios reconocen que casi todas pueden quedar en el aire y a merced de los pactos poselectorales.

El Gobierno de Rajoy y sus barones tienen intereses comunes pero calendarios distintos. El Ejecutivo puede esperar a que en las elecciones generales, sean en noviembre o en diciembre, la recuperación económica sea más evidente y tenga consecuencias prácticas para la mayoría de la población que en mayo. Además, para el final del otoño el PP puede utilizar en su provecho la previsible inestabilidad política que traerá un mapa electoral fragmentado o coaliciones de izquierda en determinadas comunidades autónomas. A Rajoy le vendría bien para pedir el voto útil o del miedo a que sea inestabilidad se amplíe al futuro Gobierno nacional hasta liquidar la recuperación económica y poner en peligro el marco constitucional.

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