FUERZA ESTUDIANTIL Y PACTOS CON DOS DECANOS

Así nació Podemos en la Complutense

El nacimiento y éxito de Podemos está ligado al sello de la Universidad Complutense de principio a fin. Asociaciones de estudiantes, fuerza del profesorado y pactos con dos decanos son su origen

El nacimiento y éxito de Podemos está ligado al sello de la Universidad Complutense de principio a fin. En la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología se forjaron los grandes ideólogos del proyecto político, que gracias a su trayectoria como profesores comenzaron su andanza en las asesorías de los gobiernos latinoamericanos, mientras en el interior del campus conquistaban a la comunidad estudiantil hasta lograr un verdadero nicho de influencia ideológica y electoral.

Pero los verdaderos orígenes del grupo de Pablo Iglesias se remontan a años atrás, cuando el ahora eurodiputado comenzaba a hacer sus pinitos como investigador en 2001 de la mano de su director de tesis y actual decano de la Facultad, Heriberto Cairo, y se convertía poco a poco en uno de los grandes líderes de Somosaguas (vea las imágenes del campus, cantera de la formación).

En aquel momento, el decano y jefe del centro de Políticas era el politólogo y catedrático Francisco Aldecoa. Conocido por la mayoría como ‘Patxi’, se trataba de un señorito vasco de izquierdas perteneciente a una ‘familia de bien’ que tornó a la Universidad del País Vasco en 1990 donde estuvo casi una década y sacó la cátedra de Relaciones Internacionales. No eran tiempos fáciles, los años anteriores fueron especialmente convulsos por la proliferación de los ataques de ETA y Aldecoa se vio obligado a lidiar con un sector del profesorado abertzale radical. La tensa situación obligó a poner un guardaespaldas al catedrático durante años, hasta 2010, cuando ya llevaba un tiempo de vuelta en Madrid.

La ‘era Aldecoa’ fue el verdadero caldo de cultivo de lo que después se convirtió en Podemos

El decanato de Aldecoa en la Complutense empezó en mayo de 2002 y se prolongó hasta el mismo mes de 2010. Su doble mandato coincidió prácticamente con los tiempos del rectorado de Carlos Berzosa, icono y representante de la izquierda más radical dentro la Universidad. Sin duda, la ‘era Aldecoa’ –respaldado siempre por el rector– fue el verdadero caldo de cultivo de lo que después se llamó Podemos y su regencia dio amparo institucional a las asociaciones de estudiantes y a los profesores más críticos.  Ejemplos de ello no faltan. En 2004, Hugo Chávez recibía la Medalla Internacional de la Universidad Complutense a petición de Juan Carlos Monedero, profesor de la Facultad y actual número tres de Podemos.

Dos años más tarde, en 2006, nacía la Asociación Universitaria Contrapoder. Considerada la mayoritaria de toda la Facultad, su fuerza residía en la enorme capacidad de movilizar al estudiantado para llenar actos políticos, rechazarlos o aunar fuerzas de cara a procesos electorales. Casualmente, sus principales fundadores son hoy integrantes de la ejecutiva del partido político: Íñigo Errejón, Jorge Moruno, Rita Maestre o Tania González, además del propio Pablo Iglesias.

Precisamente esta asociación protagonizó en aquel momento las protestas más mediáticas que se recuerdan por el Campus. En 2008 organizó un boicot al ‘popular’ Josep Piqué contra los vuelos ilegales de la CIA que hicieron escala en territorio español. En 2009, el decano Patxi Aldecoa paró la comparecencia de Rosa Díez, satisfaciendo una vez más los intereses del profesorado del Departamento III de Políticas, que incluso advirtieron en un artículo firmado por Pablo Iglesias, Carolina Bescansa y Ariel Jerez (vicedecano de Estudiantes) en el diario Público, que “habría mayores iniciativas” si la líder de UPyD regresaba a las inmediaciones de la Facultad.

La entrada de Heriberto Cairo en el decanato

Y regresó. Para entonces, ya se habían celebrado los comicios y Heriberto Cairo relevaba a Patxi Aldecoa al frente del decanato en octubre de 2010. Su llegada, sin embargo, no fue fácil. Conocía bien la fuerza de los profesores del Departamento III y él mismo dirigió la tesis de Pablo Iglesias. Pero la alternativa a Heriberto para dirigir Políticas era Blanca Olías, candidata propuesta por el exdecano Aldecoa. Tuvieron que ir a la segunda vuelta y Cairo resultó vencedor sólo por un voto de diferencia. Fuentes universitarias explican que el profesorado crítico de Podemos apoyó a Olías precisamente por la unión que mantenían con el anterior decano. Algo que no sentó nada bien a Heriberto Cairo, que, sin embargo, comprendía bien la fuerza de este sector y la importancia de mantener buenas relaciones.

Al poco tiempo de llegar él al poder, Rosa Díez volvió a Ciencias Políticas y protagonizó uno de los  incidentes más mediáticos. La dirigente magenta sufrió un escrache de unos diez minutos, aunque finalmente pudo dar su conferencia. La protesta se desarrolló bajo la batuta directa de Iglesias, y con la complicidad del nuevo decano, todo un estratega que supo ‘pactar’ con el sector crítico de la Facultad mientras cumplía su compromiso de que la comparecencia saliera adelante.

Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias (Efe)
Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias (Efe)

En 2011 tuvo lugar otra de los sucesos más sonados. Decenas de jóvenes, en su mayoría integrantes de Contrapoder, irrumpieron en la Capilla del Campus, situada entre las Facultades de Psicología y Políticas, y leyeron un manifiesto “contra el ataque de la Iglesia a la homosexualidad y a las mujeres”. Algunas de las participantes se desnudaron de cintura para arriba mostrando pinturas en sus cuerpos y se besaron en el altar. La Iglesia los acusó de “profanar el templo” y la irritación se hizo visible en los sectores católicos, que aún hoy reprochan la ‘no actuación’ del gobierno universitario y la falta de represalias contra los artífices de la particular protesta.

El primer mandato de Heriberto Cairo fue cercano al grupo de Podemos. Primero, por sus relaciones anteriores; y segundo, porque su ajustada victoria no le concedía un gran margen de maniobra, y el buen entendimiento con los profesores y, sobre todo, con las asociaciones de estudiantes, era necesario para el buen funcionamiento del centro. En su segunda etapa, se empezó a apreciar un alejamiento cada vez mayor, según explican fuentes solventes de la propia Facultad.

Pérdida de fuerza en la Facultad

Desde la eclosión del grupo político en las elecciones europeas de hace un año, se ha ido produciendo la salida de los grandes líderes del Campus, que ahora ocupan asiento en el Parlamento Europeo y en las campañas electorales. El grupo vive sus horas más bajas en la Universidad debido a su menor presencia, e incluso comienzan a perder su principal bastión: el apoyo estudiantil. En la última Junta de Facultad celebrada hace apenas un mes, el sector próximo a los de Pablo Iglesias se quedó con cuatro de los diez escaños, logrando el grupo opositor la mayoría de la representación del alumnado en la Facultad.

Sin embargo, este no es un buen año para hacer visible un menoscabo de fuerza en la Universidad y menos a un mes de celebrarse las elecciones al rectorado. La Facultad de Ciencias Políticas intentará activar de nuevo su espíritu y movilizar a todos los sectores dentro de su influencia, especialmente el de los estudiantes, para brindar su apoyo al actual rector José Carrillo, que necesita de su ayuda para salir reelegido. Una situación complicada con la aparición del otro candidato de la izquierda, Carlos Andradas –vicerrector de Berzosa– y que busca recabar apoyos dentro del profesorado y en el propio decanato, en manos todavía de Heriberto Cairo. 

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