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Travesía en el desierto: el PSOE suma ya 15 bajas en plena desbandada de diputados
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RUBALCABA Y CAMACHO, LOS DOS ÚLTIMOS

Travesía en el desierto: el PSOE suma ya 15 bajas en plena desbandada de diputados

Hasta 15 diputados de la bancada socialista han dejado el Congreso en solo dos años y medio. Los últimos, Antonio Camacho o el propio Rubalcaba.

Foto: El Congreso despidió entre aplausos a Alfredo Pérez Rubalcaba (EFE).
El Congreso despidió entre aplausos a Alfredo Pérez Rubalcaba (EFE).

El nuevo líder del Partido Socialista, Pedro Sánchez, llegó al Congreso con la legislatura ya arrancada y gracias a la carambola que permitió situar a la veterana Cristina Narbona, dos veces ministra de Medio Ambiente, en el Consejo de Seguridad Nuclear. El suyo ha sido el exponente más claro de la revolución y transformación interna de la bancada socialista, que desde las últimas elecciones generales de 2011 atraviesa por una dura e incierta travesía por el desierto parlamentario en la que no han sido pocas las bajas. Hasta 15 en solo dos años y medio de un grupo que suma solo 120 diputados.

Algunos dieron el salto de la Carrera de San Jerónimo al cementerio de elefantes del Parlamento Europeo. Otros, por no sentirse útiles en el gallinero del hemiciclo –tal fue el caso del singular Luis López Jiménez, que era diputado por Almería-. A otras se les tendió el puente de plata cuando anunciaron que pasaban a un segundo plano, como le pasó a Carme Chacón, que se fue “con billete de ida y vuelta” y con ganas de enfundarse el dorsal número uno y que se ha conformado, finalmente, con integrarse en el equipo más estrecho de Pedro Sánchez. Y por irse, se fue hasta el líder, Alfredo Pérez Rubalcaba tras casi dos décadas de dedicación activa y apasionada a la política, a sus conciliábulos y a sus labores de fontanería.

En total, 15 bajas o lo que es lo mismo, una tasa de reposición cercana al 10% del grupo. En su mayoría, los primeros en dar la espantada fueron los antiguos ministros de la era Zapatero, toda una generación de altos cargos del PSOE que terminó igual de abrasada políticamente que el expresidente del Gobierno. El último ha sido Antonio Camacho, efímero ministro del Interior durante apenas cinco meses y, sobre todo, mano derecho de Rubalcaba como secretario de Estado de Seguridad durante la negociación con ETA que terminó con la actividad de la banda.

Camacho llegó a Interior de la mano de José Antonio Alonso tras la victoria electoral del PSOE en 2004. Alonso, el amigo leonés más estrecho de Zapatero, también dejó su escaño y la política en diciembre de 2012 “por razones personales y familiares”. Entró en su lugar María Luisa González Santín. Un mes antes se había marchado otro exministro, Francisco Caamaño, extitular de Justicia y exsecretario de Estado de Relaciones con las Cortes, que se marchó de Madrid en un intento por hacerse con el mando del PSdG-PSOE, los socialistas gallegos. Asumió su escaño María Paloma Rodríguez Vázquez. Actualmente, es miembro del Parlamento gallego y, en las últimas primarias internas del PSOE, se posicionó del lado de Eduardo Madina.

El diputado vasco le ratificó a Sánchez su deseo de continuar como diputado por Vizcaya hasta que acabe la legislatura centrado, sobre todo, en los temas de su circunscripción vasca y a pesar de ser consciente de lo duro que se hace el día a día para quienes salen perdedores de las batallas internas. Eso le pasó a Carme Chacón, exministra de Defensa y exadvesaria de Alfredo Pérez Rubalcaba con quien ha mantenido durante los últimos años una batalla soterrada y muy tirante. Acabó por marcharse, en agosto de 2013, para dar clases durante un curso académico en el Miami Dade Collegue de Estados Unidos. En su lugar, entró Joan Canongia. El caso de Chacón remite directamente al de Leire Pajín, ex ministra de Sanidad y exsecretaria de Organización del PSOE en la era pre-Rubalcaba. Dejó su escañó en julio de 2012 para hacer las Américas. Se fue a Nueva York para trabajar en la Organización Panamericana de Salud (OPS) de la ONU. Tal y como ha contado este diario, hace un año dejó esa institución y se incorporó a la dirección del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), también con sede en Nueva York. Desempeñó que compaginará con las reuniones del Comité Federal del PSOE a las que sea convocada tras su repesca por Pedro Sánchez. Su escañó paso a manos de Patricia Blanquer Alcaraz.

El caso más extraño de esta desbandada lo protagonizó, como se ha referido, el almeriense Luis López Jiménez, que se fue después de sentir que no hacía nada. “No le echo la culpa a nadie, el único culpable soy yo y mi forma de ser”, explicó en abril de 2012. El exdiputado reconoció a sus amigos que le “atormentaban” los elevados costes de sus viajes, dietas y hoteles en Madrid (cada diputado de provincias cuenta con una partida específica para eso de 1.823 euros al mes). También le escandalizaba la actitud de algunos compañeros de bancada: “En el último pleno en el que participé, estábamos cuatro gatos. Había una votación a las tres, y a las dos y media empezaron a llegar los diputados con bolsas de El Corte Inglés”, explicó. A sinceridad no le ganaba nadie. Entró en su lugar Gracia Fernández Moya.

Un buen grupo optó por poner tierra de por medio y dar el salto a la lista de las europeas. El rostro más visible, el del exministro de Fomento José Blanco, liberado ya de los marrones del Caso Campeón. Desde Bruselas ejerce una influencia muy fuerte sobre quien fue su pupilo, Pedro Sánchez. En su lugar acaba de llegar Margarita Pérez Herráiz. A Blanco le acompañaron además Elena Valenciano, hasta hace unos días número dos del PSOE y que podría perder la jefatura de la delegación socialista tras el triunfo de Sánchez; el exministro Ramón Jáuregui, también muy vinculado a Rubalcaba como ministro de la Presidencia cuando éste ocupaba la vicepresidencia del Gobierno; o la andaluza Soledad Cabezón, que fue impuesta en la lista europea por la presidenta andaluza, Susana Díaz; e Inmaculada Rodríguez-Piñeiro, que formaba parte de la Ejecutiva de Rubalcaba en los temas de economía.

Sus huecos los han ocupado, respectivamente, Manuel de la Rocha padre, histórico dirigente de Izquierda Socialista; María Teresa Rodríguez Barahona; José Manuel Girela de la Fuente y Antoni Such Botella.

La lista de bajas la completan dos catalanes. Albert Soler, exsecretario de Estado para el Deporte, que dejó el escaño para hacerse directivo del FC Barcelona como nuevo director de Relaciones Institucionales del Club. El otro es Daniel Fernández, que tuvo que darse de baja tras ser imputado por presunto tráfico de influencias. En su lugar, entraron en el hemiciclo Lourdes Muñoz Santamaría y Germán Rodríguez Sánchez.

Rubalcaba y Antonio Camacho ya no formarán parte del grupo a la vuelta del verano, con el comienzo del nuevo curso parlamentario. De momento, son los dos últimos descartes de una lista que podría seguir sumando nombres. Son las consecuencias de una travesía en el desierto que se antoja incierta para el PSOE.

El nuevo líder del Partido Socialista, Pedro Sánchez, llegó al Congreso con la legislatura ya arrancada y gracias a la carambola que permitió situar a la veterana Cristina Narbona, dos veces ministra de Medio Ambiente, en el Consejo de Seguridad Nuclear. El suyo ha sido el exponente más claro de la revolución y transformación interna de la bancada socialista, que desde las últimas elecciones generales de 2011 atraviesa por una dura e incierta travesía por el desierto parlamentario en la que no han sido pocas las bajas. Hasta 15 en solo dos años y medio de un grupo que suma solo 120 diputados.

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