"no era él, le perdieron sus consejos"

El PP culpa a Arriola del tropiezo de Cañete y espera que el debate sólo mueva un punto

En el PP se vuelcan en enmendar el fiasco del debate en televisión pero de puertas adentro culpan al asesor de Aznar y Rajoy del inesperado tropiezo

Foto: Arias Cañete y Valenciano en el debate. (Efe)
Arias Cañete y Valenciano en el debate. (Efe)

“No era él, le han perdido los consejos de Arriola”. En el PP se vuelcan en enmendar el fiasco del debate en televisión y lo peor del mismo para sus intereses, el pos debate sobre el “machismo” de Miguel Arias Cañete; pero de puertas adentro culpan al asesor áulico de José María Aznar y Mariano Rajoy del inesperado tropiezo. En fuentes del aparato insisten en que un debate no mueve más de uno o dos puntos en intención de voto. La cuestión es que la ventaja que tenían de partida era pequeña, 2,7 puntos según el CIS. Lo más positivo para los populares es que, en la medida que cale la idea de que el PSOE puede ganar, más fácil les será movilizar a su propio electorado.

El mismo exministro de Agricultura ha revelado cuál era una de las instrucciones básicas recibidas ante el debate: no acorralar en exceso a Valenciano con cuestiones técnicas o exhibir demasiados conocimientos para evitar "que me llamaran machista" al día siguiente. El problema es que se quedó corto mientras daba vueltas a los papeles, apenas miraba a la cámara y no se permitía una sonrisa. Arriola le recomendó que no avasallara, pero no que se quedara a la defensiva. Y lo que falló sobre todo fue la telegenia.

Si el objetivo era no mostrar demasiada superioridad sobre su rival, el debate fue aún más fallido para la campaña del PP. Elena Valenciano fue a lo suyo, a colocar sus mensajes feministas o a favor del “giro a la izquierda”, sin pretender medirse con Arias Cañete en manejo de datos, conocimientos o argumentos. No es su fuerte, pero es una política profesional, curtida en el aparato de Ferraz que sabe cuidar a su público, por mucho que se le vaya la mano en la demagogia y los lemas más primarios, según han descubierto ahora en Génova.

Pedro Arriola. (Efe)
Pedro Arriola. (Efe)

Como cada vez que desde los tiempos de Aznar a un dirigente del PP le sale mal un debate, todas las miradas se dirigen a Arriola por considerar que es en exceso “tacticista”, enemigo de la naturalidad y de los principios de la derecha sin complejos o que está obsesionado con la idea de que no conviene molestar demasiado al electorado del adversario: la izquierda. Cuando Aznar perdió uno de sus debates en televisión con Felipe González, ya fue señalado como culpable. Sus críticos le achacan también una decisiva influencia en la obsesión de Rajoy por presentarse como un moderado o en eludir el choque ideológico; y le achacan que no hubiera un mano a mano en las últimas elecciones andaluzas entre Javier Arenas y José Antonio Griñán.

Arias Cañete resultó irreconocible para sus propios compañeros de partido, escaño y gabinete. “En la tribuna del Congreso o en un debate de verdad aunque fuera en televisión, mano a mano y sobre las materias propias de los comicios, hubiera barrido”, dicen en fuentes del Grupo Popular. El candidato del PP paga la factura de que no haya más enfrentamientos cara a cara con Valenciano y que su partido y el PSOE acordaran esa sucesión de discursos tasados en tiempo y contenido (libre y en la práctica ajeno a las elecciones) que fue el programa de televisión. La candidata socialista lo supo aprovechar mejor y no hay segunda vuelta.

Dos millones de telespectadores y 36 millones de electores

El debate fue seguido por algo menos de 2 millones de telespectadores mientras que el día 25 están llamados a las urnas 36,5 millones de españoles. Su efecto directo sobre la intención de voto será mínimo, de apenas uno o dos puntos, según los expertos y sin que esté claro en qué sentido. Un 14% de los encuestados por el CIS que dudaban a qué partido votar en las europeas se debatían entre el PP y el PSOE.

Los socialistas han recuperado la moral perdida entre las encuestas, la falta de movilización de su electorado y la competencia por la izquierda (IU y las nuevas formaciones fruto del 15-M) gracias a que puede recuperar su primera apuesta de precampaña: el mensaje feminista y proabortista de Valenciano. Las explicaciones de Arias Cañete sobre el debate se lo ponen en bandeja, al menos por dos días. Hasta los próximos sondeos.

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