La Policía rastrea la preparación del crimen en tres portátiles hallados en casa de la hija
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PRISIÓN SIN FIANZA PARA LAS DOS DETENIDAS

La Policía rastrea la preparación del crimen en tres portátiles hallados en casa de la hija

Los investigadores del asesinato de la presidenta de la Diputación de León y del Partido Popular de la provincia, Isabel Carrasco, continúan reuniendo elementos que les van a permitir cerrar el caso en un tiempo récord.

placeholder Foto: La supuesta autora de los disparos es trasladada a los Juzgados de León. (EFE)
La supuesta autora de los disparos es trasladada a los Juzgados de León. (EFE)

La juez ha decretado prisión sin fianza para las dos detenidas por el asesinato el pasado lunes de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco. María Montserrat González Fernández y su hija, Montserrat Triana Martínez González, han declarado durante toda la noche en un interrogatorio en el que además de la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de León, han participado también el fiscal y el abogado de la defensa, después de que a primera hora de la tarde de ayer llegase el atestado de la Policía a las dependencias judiciales.Las detenidas han sido conducidas a la prisión de Villahierro, en la localidad leonesa de Mansilla de las Mulas.

Los investigadores del crimen continúan reuniendo elementos que les van a permitir cerrar el caso en un tiempo récord. Las pruebas de las que disponen serían ya suficientes para demostrar que María Montserrat González, de 55 años, y su hija Montserrat Triana Martínez, de 35 años, se pusieron de acuerdo para acabar con la vida de la dirigente popular el pasado lunes. También saben que la joven contó con la ayuda de una policía municipal de León, Raquel Gago, de 41 años, que habría ocultado el arma homicida durante más de 24 horas. El martes por la tarde acudió a comisaría para entregarla acompañada de su abogado. Ahora, los agentes se centran en reconstruir los pasos que llevaron a madre e hija a acabar presuntamente con la vida de Carrasco.

Las fuentes consultadas por este diario aseguran que, durante el largo registro de más de cuatro horas que se practicó en la vivienda que Triana Martínez tenía en la ciudad de León, aparecieron cuatro dispositivos electrónicos que ya están en poder de la policía y serán analizados en breve. De ellos, al menos tres serían ordenadores portátiles. Por el momento, están precintados, pero los investigadores esperan poder encontrar en su interior valiosa información sobre los preparativos del crimen.

La madre, Montserrat González, reconoció el martes en sede policial que era la responsable de los tres disparos que acabaron con la vida de Carrasco, y también admitió que habían intentado cometer el asesinato hasta en cinco ocasiones. La policía encontró pruebas en la vivienda de su hija que avalan esa escalofriante versión, entre ellas un ejemplar de la revista Interviú de principios de 2013 en el que se abordaba un escándalo de corrupción relacionado con la fallecida y fotos del portal del edificio en el que esta residía.

Conflictos políticos

Los conflictos laborales y políticos de Triana Martínez con Carrasco se remontan incluso más allá de esa fecha. La joven se presentó a las elecciones municipales de 2007 ocupando el séptimo lugar en la lista del PP de Astorga, el municipio en el que se residía su familia desde hacía años. Tras esa primera experiencia, Triana decidió en 2011 dar un paso adelante y optar a convertirse en presidenta del PP local. Los diarios locales dieron testimonio de esa intención. Pero, según fuentes consultadas por este diario, Carrasco laminó esas aspiraciones. De hecho, en las elecciones de ese año, ni siquiera figuró en las listas de la formación.

Efectivos de la policía junto al cadáver de la presidenta de la Diputación de León. (EFE)

También fue en 2011 cuando la chica perdió la plaza que tenía en la Diputación de León como asesora de los ayuntamientos de la provincia en materia de telecomunicaciones. El organismo que presidía la víctima sacó su puesto a concurso y luego le reclamó parte de la indemnización que había cobrado por su salida. Hace sólo unos días, los tribunales habrían fallado a favor de la Diputación.

Esos dos enfrentamientos son los que habrían llevado a la madre de Triana a descerrajarle tres tiros a Carrasco. “Esa mujer me ha arruinado la vida”, confesó el martes Montserrat en dependencias policiales tras admitir que había sido la autora material de los disparos. La policía está convencida de que el asesinato sólo responde al odio visceral que madre e hija sentían hacia Carrasco. Aseguran que la muerte de la dirigente del PP fue una “venganza personal” preparada durante meses.

Posible causa de la entrega

Pero los agentes aún manejan pocos datos sobre ese proceso de ideación del crimen. Los tres ordenadores portátiles intervenidos en el registro de la vivienda que Triana tenía en León podrían resolver esa incógnita. Los agentes sostienen incluso que la aparición de esos dispositivos electrónicos es una de las razones que provocó que la policía municipal acusada de encubrimiento, Raquel Gago, aportara voluntariamente el arma del crimen, un revólver de la marca Taurus del calibre 38, como los que suelen llevar los vigilantes privados de seguridad. Los policías intuyen que los portátiles pueden albergar mensajes comprometedores para la amiga de Triana.

La policía buscó en el río Bernesga el arma que mató a Carrasco. (EFE)

En este sentido, fuentes de la investigación consultadas por este diario aseguran que a Raquel y Triana les unía una estrecha relación de amistad, un detalle que podría explicar que la primera accediera a esconder la presunta arma del crimen, con el riesgo que ello implicaba. Las mismas fuentes afirman que ambas pasaban mucho tiempo juntas y que era frecuente verlas paseando por las calles de León. Los agentes también sospechan que algunos de los efectos intervenidos en la casa de Triana podrían pertenecer a su amiga Raquel.

Marihuana para consumo propio

Los ordenadores no fueron lo único que apareció en el registro de la vivienda. También se localizó medio kilo de marihuana repartido en distintas bolsas, una cantidad que sorprendió a los agentes y que les llevó a pensar en un primer momento que Triana podría estar dedicándose al tráfico de esa sustancia ilegal. Sin embargo, los investigadores se inclinan ahora por la hipótesis de que la joven almacenara esa droga, que en la calle habría alcanzado un valor superior a los 2.500 euros, únicamente para consumo propio.

Revólver Taurus calibre 38.
En el registro de la casa de Triana también apareció un arma distinta a la utilizada en la muerte de Carrasco. Los agentes sabían desde el principio que el arma del crimen tenía que ser un revólver porque en la escena no aparecieron los casquillos de las tres balas que acabaron con la vida de la dirigente popular. Una pistola normal habría dejado los casquillos cerca de su cuerpo, pero ninguno de ellos apareció. El arma entregada por Raquel demostró que los investigadores estaban en lo cierto, pero horas antes ya habían encontrado en el domicilio de Triana otra pistola de calibre 7.65 que no encajaba en el homicidio. Por ello, tras el registro se prosiguió con la búsqueda en el río.

Los agentes también saben desde ayer que las dos armas, que tienen los números de serie borrados, fueron compradas por la madre a un delincuente común de Gijón hace más de un año. Este individuo ya habría fallecido a consecuencia de una sobredosis.

Una mirada ausente

Tanto Triana como su madre fueron conducidas ayer a los Juzgados de León para que se les tomara declaración. Los policías que han tenido trato con ellas en las 48 horas que han pasado detenidas subrayan la frialdad de ambas. "Cuando mirabas a los ojos a la hija tenías la sensación de que estaba pensando en otra cosa. Llegó a preguntar: '¿Cuándo se termina esto?'. Más que tener sangre fría, parecía que estuviera completamente ausente", afirma un agente consultado por este diario. "Al final, la chica acabó reconociendo que le había entregado el arma a su amiga". Confesaron, pero no llegaron a derrumbarse.

El marido y padre de las detenidas, el inspector jefe de la Policía Nacional Pablo Antonio Martínez, que llevaba desde 2003 ejerciendo como máximo responsable de la Policía Nacional en Astorga, pidió este miércoles su cese voluntario, como confirmó el propio director general de la Policía, Ignacio Cosidó. En los próximos días será trasladado a una ciudad del norte de España.

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