fueron elaborados por ernst & young

La SGAE dilapidó 1,1 millones en informes 'a la carta' para desacreditar a Teddy Bautista

Los sucesores de Eduardo 'Teddy' Bautista al frente de la SGAE dilapidaron 1,1 millones en informes de auditoría 'a la carta' para tratar de desacreditarle

Foto: La SGAE dilapidó 1,1 millones en informes 'a la carta' para desacreditar a Teddy Bautista

Los sucesores de Eduardo Teddy Bautista al frente de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), primero una comisión gestora y más tarde Antón Reixa, dilapidaron más de 1,1 millones de euros en varios informes a medida encargados a Ernst & Young, por los que pagaron unos precios muy por encima de los habituales de mercado, con el propósito de desacreditar la gestión de aquel al frente de la entidad y buscar indicios de una supuesta apropiación indebida de fondos.

Los informes fueron coordinados por el exmagistrado del Tribunal Supremo y catedrático de Derecho Civil Ramón López-Vilas, y están incorporados al sumario que instruye el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz. Sus conclusiones, en líneas generales, se limitan a censurar el "poder exagerado" de Bautista y sus supuestas "conductas megalómanas", pero no aportan una sola prueba concluyente de la presunta apropiación indebida de fondos durante la etapa de aquel como máximo responsable de la SGAE. 

Tras la entrada y registro de la sede de la sociedad de autores, ordenada por Ruz en julio de 2011, y el descabezamiento de su cúpula directiva, una comisión gestora se hizo con las riendas de la entidad hasta las elecciones celebradas en 2012, que fueron ganadas por Reixa. Los herederos de Bautista, que trataron desde el primer momento de marcar distancias con la gestión de este y desvincularse de su legado, encargaron sendos informes a Ernst & Young para destripar dos de los proyectos estrella de Bautista, Teseo y Arteria, en busca de agujeros contables y presuntas irregularidades con las que desacreditar a su antecesor y su equipo.

Teseo (acrónimo de Tecnología, Servicios y Organización) era un revolucionario sistema tecnológico para la gestión automatizada de los derechos de autor, capaz de controlar un repertorio de más de ocho millones de obras, una cartera de 350.000 clientes y una masa social de 100.000 socios. Una de sus herramientas más novedosas era el llamado sistema Monitor, que rastrea, graba y archiva en tiempo real cientos de canales de televisión y emisoras de radio para identificar las obras musicales que se emiten en antena. Teseo fue desarrollado por la Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE), la filial digital de la SGAE, a través de la mercantil Microgénesis, su socio tecnológico desde el año 2000.

El segundo informe de Ernst & Young buceó en las entrañas de Arteria, la red de teatros propiedad de la SGAE impulsada por Bautista para levantar la mayor red iberoamericana de espacios escénicos. Ruz abrió una pieza separada del sumario principal para investigar el presunto desvío fraudulento de fondos en la compra de teatros como el Lope de Vega y el Coliseum, ambos en Madrid, el Campos Elíseos de Bilbao, el Parallel de Barcelona, el Manhattan Center de Nueva York, el Metropolitan de Buenos Aires o La Casona de México. Pero un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, recién incorporado al sumario, es categórico al respecto: "Se descarta la existencia de un entramado societario para desviar fondos del Proyecto Arteria".

La SGAE pagó por ambos informes a Ernst & Young 894.851 euros en 2011 –además de 70.000 al exmagistrado López Vilas– y 200.385 euros en 2012, facturados bajo el concepto genérico de "otros servicios". Esta última cantidad incluye los 170.000 euros que la firma consultora cargó a la sociedad entonces presidida por Reixa por la auditoría correspondiente al ejercicio de 2012, una cifra "desorbitada" en opinión de diversas fuentes del sector consultadas por El Confidencial. En 2010, por ejemplo, KPMG facturó a la SGAE 67.000 euros por la auditoría de ese año, y en 2008 BDO cobró 44.000 por el mismo trabajo.

La decisión de encargar esos costosos informes a la carta partió del entonces jefe de los Servicios Jurídicos de la SGAE y actual secretario general de la entidad, Pablo Hernández, amigo personal de López Vilas. Un hijo de este trabaja como consultor senior en la firma Ernst & Young. El patrimonio inmobiliario de Hernández experimentó un vertiginoso crecimiento desde su incorporación a la SGAE en 1996. Llegó a adquirir siete viviendas de lujo en la Comunidad de Madrid y la Costa del Sol durante un periodo de ocho años, a lo largo del cual, además, utilizó como tapadera para cobrar una parte de su salario en la SGAE una empresa inmobiliaria cuyo administrador único es su mujer, Carmen Cabezas.

El Consejo de Dirección de la SGAE, presidido ahora por José Luis Acosta –el sucesor de Reixa y Bautista–, acordó en su reunión del pasado 14 de noviembre pagar una indemnización de casi 500.000 euros en diferido a Hernández, disfrazándola como "despido improcedente" para esquivar el pago del IRPF a Hacienda. La decisión supone un fraude de ley, ya que sólo cabe hablar de despido improcedente –que está exento de tributación– cuando se trata de una decisión unilateral del empleador sin causa justificada. Sin embargo, la marcha de Hernández, que dejará la SGAE el próximo 31 de diciembre, es voluntaria y fruto de un pacto con la dirección de la entidad.

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