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¿Acción concertada? ¿Descrédito institucional? Las urgencias de la CNMV en el caso Indra
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GOLPE EN EL CONSEJO

¿Acción concertada? ¿Descrédito institucional? Las urgencias de la CNMV en el caso Indra

Joseph Oughourlian ha entrado en la tecnológica participada por la SEPI con el objetivo de ganar dinero. El empresario no invierte en bolsa para hacer favores.

Foto: El presidente de la CNMV, Rodrigo Buenaventura. (EFE/J.J. Guillén)
El presidente de la CNMV, Rodrigo Buenaventura. (EFE/J.J. Guillén)
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Joseph Oughourlian no invierte en bolsa para hacer favores. El financiero y propietario de Amber Capital, el fondo activista a través del cual controla y dirige el grupo Prisa, donde más de la mitad del 30% lo tiene a título personal, con minusvalías superiores a 100 millones de euros, ha entrado en la tecnológica participada por la SEPI con el objetivo de ganar dinero. Sin embargo, con su movimiento a rebufo del accionista mayoritario, aprovechando la crisis de gobernanza existente, se ha significado políticamente, por si no lo estaba ya como editor de 'El País' y la SER.

El inversor franco-libanés ha sido el ariete para que cinco consejeros independientes de Indra fueran cesados o no renovados en la junta de accionistas del pasado jueves. Su salida ha puesto fin a la resistencia encabezada por el vocal coordinador Alberto Terol desde la destitución de Fernando Abril Martorell hace un año. Ya lo hizo en Prisa para decapitar a Javier Monzón, tras cuestionar el statu quo que sostenía el Banco Santander con la vieja estructura heredada de Juan Luis Cebrián, y lo ha vuelto a hacer ahora, en este caso para que Marc Murtra ejerza de presidente con poderes.

Sin embargo, el volantazo en la gobernanza de Indra ha sido tan brusco que cualquier argumento legítimo de los accionistas de referencia ha quedado empañado por las formas. No hay que mirar muy lejos dentro del Ibex para encontrar compañías con primeros ejecutivos plenipotenciarios con una autoridad accionarial mucho menor a la que SEPI tiene en esta participada. Aun así, el propio presidente de la CNMV, Rodrigo Buenaventura, calificó este viernes como "llamativo" y "preocupante" lo ocurrido, por más que haya sido aprobado en votación por una mayoría.

Foto: Sede de Indra en Alcobendas (Madrid).

Como recoge el reglamento de la propia compañía, el consejo debe velar porque "ninguna persona o grupo de personas ostente un poder de decisión no sometido a contrapesos y controles". Así como que "ningún accionista reciba un trato de favor o preferente en relación con los demás". Para alguno de los cesados, lo ocurrido en la junta de accionistas con los votos de SEPI, SAPA y Amber debería ser considerado como una acción concertada, al entender que dos o más accionistas, con el objetivo de ejercer una influencia apreciable en la compañía, han acordado pautas para votar lo mismo.

Más allá de las voces críticas, muchas y variadas, el mercado habló en la sesión del viernes. Si el descrédito institucional era evidente, la reacción de los inversores fue muy clara. Las acciones de Indra se desplomaron un 15%, aunque por momentos alcanzó hasta el 20%. Casi la misma reacción cuando tuvo lugar la salida de Abril Martorell y la entrada de Murtra. Aunque dicho esto, como los negocios son negocios y la evolución de la compañía parece buena, también es cierto que la evolución en bolsa en los últimos doce meses ha sido extraordinaria: se revalorizó casi un 50%.

Un accionista 'mandón'

La hemeroteca está llena de alcaldadas en la historia del Ibex (BBVA, Telefónica, Repsol o Bankia), pero ninguna de las producidas durante el mandato presidencial de Pedro Sánchez había sido tan llamativa. Los cambios producidos en REE (Beatriz Corredor) o Enagás (Arturo Gonzalo) en esta legislatura, ambas compañías participadas por la SEPI, se ejecutaron con el sacrificio de una sola pieza, todo lo contrario a lo ocurrido en Indra, donde para que se cumpla la voluntad del Gobierno han tenido que rodar hasta siete cabezas del consejo y cambiar de manos casi el 25% del capital.

Foto: Foto: Indra.

La pelota está ahora en manos de la CNMV, obligada a participar de oficio en lo ocurrido, aunque no haya accionistas movilizados en contra. Cuesta pensar que el desenlace de esta refriega termine con una obligación por parte del supervisor bursátil a una oferta por la totalidad de la compañía a los accionistas de referencia, con SEPI a la cabeza, aunque pueda haber quien lo piense, como algunos de los independientes cesados, pese a que existen suficientes resquicios para que Buenaventura pueda hacer interpretaciones de la Ley del Mercado de Capitales eximentes de ese requisito.

A partir de ahora, los acontecimientos retratarán a Murtra y al nuevo consejo, del que igual sale alguno más por voluntad propia. Para los que se quedan y para los que lleguen, dominicales como Juan Moscoso o independientes de nuevo cuño, la operación de ITP Aero será la prueba de fuego. El plan actual pasa por tomar una participación financiera de hasta el 15%, lejos de lo pretendido en el verano de 2019, cuando Abril Martorell trató de comprarla entera a Rolls Royce para engordar el negocio de Defensa ante una posible escisión del área IT englobado en Minsait.

Foto: Fernando Abril-Martorell. (EC)

Seguro que la hoja de ruta que Oughourlian ha visto en Indra no es muy diferente. El inversor conoce de sobra el mercado francés (Thales, Dassault, Lagardere, Airbus…), las palancas de valor existentes (desinversiones) y la oportunidad de influir mucho con muy poco 'equity' aprovechando la debilidad del 'management' impulsado por la SEPI. Otra cosa es que la CNMV pueda cruzarse en el camino del fondo y el 'holding' público. De momento, obligará a la compañía a publicar una explicación de lo ocurrido a los independientes cesados, como ya hizo en Telepizza y Prisa.

Y mientras todo este culebrón coge forma o se desinfla, porque el Partido Popular no ha puesto el foco en el asunto, casi todos los protagonistas seguirán haciendo vida social en foros como el Instituto Hermes. En este 'think tank' sobre ciudadanía digital montado por Enrique Goñi, ex 'alma mater' de Caja Navarra-Banca Cívica, comparten condición de patronos o asesores el propio Oughourlian, Terol, Abril Martorell, Murtra y Moscoso. Juntos, pero no revueltos, casi todos los protagonistas filosofan sobre asuntos más alejados del dinero y el poder. Para eso ya está Indra.

Joseph Oughourlian no invierte en bolsa para hacer favores. El financiero y propietario de Amber Capital, el fondo activista a través del cual controla y dirige el grupo Prisa, donde más de la mitad del 30% lo tiene a título personal, con minusvalías superiores a 100 millones de euros, ha entrado en la tecnológica participada por la SEPI con el objetivo de ganar dinero. Sin embargo, con su movimiento a rebufo del accionista mayoritario, aprovechando la crisis de gobernanza existente, se ha significado políticamente, por si no lo estaba ya como editor de 'El País' y la SER.

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