Viaje al corazón de Angels, el brazo inversor de Juan Roig: "Esto va más allá de Valencia"
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INVERSIÓN Y 'START-UPS'

Viaje al corazón de Angels, el brazo inversor de Juan Roig: "Esto va más allá de Valencia"

El dueño de Mercadona da un giro a su proyecto de respaldo a 'start-ups' para ganar tamaño y aspira a convertirse en puente entre emprendedores e inversores

Foto: El edificio de Angels Capital, en la Marina de Valencia.
El edificio de Angels Capital, en la Marina de Valencia.
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Fran Villalba entra en la zona de comedor del edificio vestido con zapatillas, vaqueros negros y una camiseta blanca con el cuello recortado a tijera. A simple vista, a sus 24 años, nadie diría que acaba de ser reconocido por la revista 'Forbes' como uno de los jóvenes emprendedores más prometedores de Europa. Su empresa, Internxt, ha pasado en apenas quince meses de la nada a facturar más de un millón de euros con su servicio de almacenamiento seguro en la nube y el plan de negocio contempla crecimientos exponenciales ejercicio tras ejercicio. Villaba no tiene límite cuando se le pregunta por sus competidores. "Google Drive o Microsoft", afirma con una sonrisa.

Internxt es una de las grandes apuestas de Angels Capital, el brazo inversor del dueño de Mercadona, Juan Roig, en proyectos de emprendimiento y 'start-ups'. Como otros participados de Angels, Villalba tiene ahora su base de operaciones en el edificio que la mercantil acaba de reformar en la dársena interior del Puerto de Valencia, a un par de centenares de metros de Marina de Empresas, donde se ubicaba junto con Lanzadera y la escuela de negocios de Edem.

En el nuevo emplazamiento, sobre dos plantas casi diáfanas que suman 1.800 metros cuadrados, pequeños grupos de jóvenes empresarios comparten sus experiencias, con sus mesas alineadas y separadas por paneles de metacrilato trasparente, los cubículos para pequeñas reuniones y los despachos acristalados del equipo gestor de Angels. Al fondo, todos tienen vistas a la lámina de agua en la que hacen noche las embarcaciones de recreo. En la zona de cafetería, con neveras y microondas para prepararse comidas, coinciden desde David Pistoni, el CEO de Zeleros Hyperloop, que trabaja en el futurista sistema de transporte ideado por Elon Musk, hasta el e-commerce para millennials que es Flamingueo.

placeholder Una de las salas de la nueva sede de Angels.
Una de las salas de la nueva sede de Angels.

"Juan Roig ya me ha dicho que si seguimos creciendo así tendré que buscar otro sitio", afirma medio en broma el joven emprendedor de Internxt. Aunque iniciativas ya pioneras en el porfolio del 'holding', como la hotelera Vivood Landscape, mantienen sus oficinas en el nuevo espacio de la Marina de Valencia, donde Angels ha invertido 1,5 millones, es lógico que aquellos que ganan en tamaño y personal terminen saliendo del nido para volar hacia ubicaciones más proporcionadas a su dimensión. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con Codigames. La empresa de videojuegos, nacida al arrullo de Lanzadera y una de las apuestas de Angels, ya se acerca a los 80 millones de euros en ventas y decidió mudarse al edificio de la Avenida Cardenal Benlloch de Valencia que albergaba la antigua sede tecnológica de Bancaja, ahora en manos de Zriser (Serratosa).

La búsqueda de un espacio propio, como subarrendada de la náutica King Marine en una de las antiguas bases de la America’s Cup, la que ocupó el Team New Zealand, está relacionada con la necesidad de ganar en superficie para el personal de las participadas y con el giro estratégico que se quiere imprimir al proyecto, ganando en número de operaciones y en la labor de prescriptor puente entre emprendedores e inversores.

"Nuestro foco está en fase 'seed' o semilla. Para el resto ya están los bancos y el private 'equity'. Hoy, en España, esta fase está menos cubierta porque es menos atractiva, pero es donde hay más necesidad. Entre el 'business angel' y el 'venture capital', ahí estamos nosotros", explica José Peris, director general de Angels, en una visita de El Confidencial. En la filosofía del proyecto de Marina de Empresas el objetivo último no es ganar dinero, sino servir de catalizador para la creación de nuevos proyectos empresariales, aunque Peris señala que el gran reto de Angels, que a su vez es la matriz de Lanzadera, es conseguir la estabilidad financiera; es decir, intentar no depender de la aportación anual de Juan Roig sin perder el foco original. ¿Cuánto valen la tecnológica Sothis o Codigames? Seguramente más que suficiente como para cubrir los tres millones de pérdidas de Angels del año pasado. Pero no están en venta.

placeholder José Peris, director general de Angels Capital.
José Peris, director general de Angels Capital.

En la vertiente puramente inversora, la empresa de Roig ha realizado ya treinta y tres operaciones, aunque su porfolio se compone ahora de 23 participadas. Las últimas inversiones se han producido en Tugesto y Fixme Connect, plataformas de gestión 'online' para negocios de autónomos y pymes, y Timpers, un fabricante de zapatillas diseñadas por ciegos con base en Alicante. El objetivo es invertir unas diez empresas al año, por importe de unos 2,5 millones de euros en total. "Buscamos empresas que puedan ser Sothis o Codigames, pero no nos cerramos a nada. En esta fase semilla lo importante es el talento, el capital humano. Somos conscientes de que Vivood o Kento (red de servicio a domicilio de comida japonesa) no tienen la misma escalabilidad que un negocio 100% digital".

Pero Angels aspira a ser algo más que un mecenas para emprendedores. Quiere ser un nexo importante con el universo de la inversión, su decisión de buscar más espacio forma parte de un giro estratégico que incluye también a Lanzadera, que ha ampliado su abanico de programas para acoger a más de un centenar de 'start-ups' al año. "Esto es un proyecto increíble para Valencia y también para España", dice Peris, porque, según añade, contribuye a consolidar un tercer espacio de emprendimiento entre Madrid y Barcelona y lo hace, además, respaldando proyectos y atrayendo capital de todo el país.

Un centenar de 'start-ups' han encontrado respaldo de inversores en rondas impulsadas por Angels desde que comenzó a andar

Para canalizar el puente entre 'start-ups' e inversores, Angels cuenta con un equipo encabezado por Peris (que llegó a Marina de Empresas desde el área de financiación de empresas de Bankia), Javier del Toro (gerente de inversiones), Celia Viana (apoyo en ronda) y Toni Villuendas, un exjugador de la liga universitaria de fútbol en Estados Unidos (Oakland City) que se encarga de la selección de proyectos y la organización del foro de inversión. Los tres últimos son graduados en ADE por EDEM, la escuela de negocios con sede en Marina de Empresas impulsada por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE).

El mecanismo de prescripción de proyectos se articula a través de un comité de inversiones que se reúne el penúltimo jueves de cada mes. Este grupo de análisis de proyectos no es permanente, pero en sus últimas reuniones ha tenido como integrantes a Del Toro, Tom Horsey (Ionic Fund), Daniel Romy (Successful Ventures), Ramón Blanco (Bewater Funds), Ignacio Alonso (Big Ban Angels) y Gonzalo García (Lanzadera). "Nosotros no invertimos en todos los proyectos, pero tenemos contacto con una red de inversores muy potente que tiene foco en invertir en estos emprendedores. No hay dos inversores iguales. Cada uno tiene un perfil, un criterio", explica Peris.

Un centenar de 'startups' han encontrado respaldo de inversores en rondas impulsadas por Angels desde que comenzó a andar, aunque el mecanismo está más engrasado desde algo más de un año. Y en el banquillo de Lanzadera hay otros 300 emprendedores dando forma a su proyecto. Entre los invitados figuran desde el fondo de Miami The Venture City, que apostó por Internxt, hasta Athos Capital, Kibo Ventures, Back Fund e Inveready o Draper B1. También han participado plataformas como Dozen Investment, patrimoniales como el 'family office' del Grupo Heres o K Fund, el vehículo para invertir en proyectos semilla, impulsado, entre otros, por Carina Szpilka, exdirectora general de ING Direct España.

Fran Villalba entra en la zona de comedor del edificio vestido con zapatillas, vaqueros negros y una camiseta blanca con el cuello recortado a tijera. A simple vista, a sus 24 años, nadie diría que acaba de ser reconocido por la revista 'Forbes' como uno de los jóvenes emprendedores más prometedores de Europa. Su empresa, Internxt, ha pasado en apenas quince meses de la nada a facturar más de un millón de euros con su servicio de almacenamiento seguro en la nube y el plan de negocio contempla crecimientos exponenciales ejercicio tras ejercicio. Villaba no tiene límite cuando se le pregunta por sus competidores. "Google Drive o Microsoft", afirma con una sonrisa.

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