Cerberus hace plusvalías en La Moraleja y renuncia a promover con Inmoglaciar
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Cerberus hace plusvalías en La Moraleja y renuncia a promover con Inmoglaciar

El fondo ha vendido los suelos que tenía en La Carrascosa B, valorados en más de 100 M y donde su filial Inmoglaciar lideró el plan especial que le habría permitido promover 262 pisos

placeholder Foto: Vista aérea de La Moraleja.
Vista aérea de La Moraleja.

La Carrascosa B es la última gran bolsa de suelo que queda en la elitista urbanización La Moraleja. Sobre sus más de 90.000 metros cuadrados de superficie, el Ayuntamiento de Alcobendas, municipio vecino a Madrid al que pertenece, aprobó el pasado diciembre un nuevo plan especial que permitirá levantar sobre estos terrenos hasta 450 pisos de lujo.

El gran beneficiado de esta aprobación, que puso fin a años de disputas con los vecinos de La Moraleja, fue el fondo estadounidense Cerberus, dueño del 60% de los terrenos a través de Divarian, la inmobiliaria que adquirió a BBVA hace cuatro años. Otro 30% de los suelos es de Grupo Delta y el 10% restante, de Ibérica de Maderas y Aglomerados.

Foto: La Moraleja es una de las urbanizaciones más elitistas de España.

Lejos de lanzarse a promover las más de 260 viviendas que le corresponden, Cerberus ha optado por hacer unas millonarias y rápidas plusvalías, ya que las fuentes consultadas por El Confidencial estiman en más de 100 millones de euros el valor de mercado de este terreno, que ha sido adquirido por Amenabar en una discreta operación acordada el pasado marzo, apenas dos meses y medio después de aprobarse el plan especial.

En concreto, el pasado 8 de marzo, Divarian firmó "un acuerdo de venta en relación con La Carrascosa, según el cual se ha realizado un acta notarial de depósito y que, una vez cumplidas las condiciones suspensivas, se procederá a la ejecución de la misma antes de finales del ejercicio 2021. La venta de este activo genera unas plusvalías relevantes", reconoce la propia filial de Cerberus en su último informe de cuentas, correspondiente al ejercicio 2020.

placeholder Proyecto de Amenabar en La Moraleja.
Proyecto de Amenabar en La Moraleja.

Con este movimiento, Cerberus subraya el giro estratégico que decidió hace un año, cuando frenó en seco los planes de expansión que tenía en el mercado promotor y apostó por empezar a vender suelo y centrar esfuerzos en la vivienda de alquiler. Un cambio de rumbo que supuso todo un vuelco en los planes de Inmoglaciar, promotora que el fondo adquirió justo después de su acuerdo con BBVA y que estaba llamada a promover el grueso de los suelos adquiridos por el fondo.

Suma y sigue, porque fue Inmoglaciar, y no Divarian, la sociedad que dio la cara ante el Ayuntamiento de Alcobendas en la documentación ligada a la tramitación del nuevo plan de La Carrascosa B y la que solicitó los informes de valoración a Savills, papel que hacía presumir que era la llamada a promover los nuevos pisos de lujo. Pero la realidad ha terminado siendo otra.

Cerberus acordó la venta apenas dos meses y medio después de la aprobación del plan especial

Como adelantó El Confidencial, en junio de 2020, tras el estallido del covid, Cerberus suspendió la estrategia de crecimiento de Inmoglaciar y, además de llevar a cabo un ERE —expediente de regulación de empleo— sobre el 80% de la plantilla, cercenó una cuarta parte su plan de negocio, al reducir de 113 a apenas una veintena el número de proyectos sobre los que iba a concentrar esfuerzos, y al rebajar de 99 a 25 el número de promociones que aspiraba a lanzar el año pasado.

Además, puso en marcha un plan de venta de suelo y una estrategia centrada en primera residencia de precio asequible que dista mucho de los pisos de lujo que se van a promover en La Moraleja, con precios medios del entorno del millón de euros. Un listón que no ha impedido a Amenabar vender en apenas un mes el 85% de las viviendas de la primera fase de la promoción que ha lanzado, como puede comprobarse en la página web de la misma.

Foto: Promoción de Inmoglaciar en Bravo Murillo 107 (Madrid).

Se trata de El Jardín de La Moraleja, proyecto que la compañía vasca puso a la venta a principios de junio, pero sin desvelar que los terrenos sobre los que se levantan estas viviendas son los que hasta entonces había gestionado Inmoglaciar.

Apuesta por el alquiler

Frente al toque de retirada que ha dado Cerberus en el mercado promotor, está el de crecimiento en el negocio del alquiler. Una apuesta que está construyendo sobre su nueva filial MACC Residencial, a la que ha ido pasando tanto los miles de pisos procedentes de Challenger y Coliseum, el 'portfolio' que compró a Banco Sabadell, como carteras adquiridas a BBVA y Santander.

En concreto, dentro de la cartera Marina, nombre con el que se conocen los activos procedentes de la entidad vasca, el fondo ha decidido reclasificar activos por importe de 278,6 millones de euros y destinarlos al alquiler, en vez de a la venta, según reconoce la propia Divarian en su informe anual. Un importante pellizco del total de 600 millones de euros en activos que Cerberus inyectó a MACC el año pasado de sus diferentes.

Foto: Foto: EFE.

Como publicó este medio el pasado noviembre, la estrategia del fondo es especializarse en la gestión de viviendas en alquiler diseminadas. Es decir, que frente a la apuesta generalizada del sector, de adquirir edificios enteros y ponerlos en alquiler, Cerberus ha decidido remangarse y construir una gran cartera de pisos en renta repartidos en numerosos edificios.

Esta opción fue analizada por Blackstone y defendida por Diego San José, el directivo que capitaneó el grueso de las operaciones del fondo en España, hasta que a principios de año decidió abandonar la firma, que desechó la idea de crear una gran cartera de viviendas diseminadas en alquiler y prefirió apostar por la venta, limitando a Madrid y Barcelona la actividad patrimonialista, donde cuenta con gigantes como Fidere y Testa.

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