Los sectores que están descarbonizando la economía hacia un Pacto Verde Europeo
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Los sectores que están descarbonizando la economía hacia un Pacto Verde Europeo

Nuestro país pretende alcanzar la neutralidad climática en 2050 y, para ello, muchos sectores ya están apostando por la bioeconomía en sus procesos. Estos son algunos de ellos

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Objetivo: 2050. El Pacto Verde Europeo o Green Deal pone el continente frente al objetivo de alcanzar la neutralidad climática en ese año. Esto supone reducir al máximo las emisiones de gases de efecto invernadero, una labor que requiere del compromiso de los ciudadanos, pero sobre todo de las instituciones públicas y las empresas privadas. Como telón de fondo, un paquete de medidas e inversiones con las que cada cual intentará aportar su granito de arena.

En este camino hay un concepto clave: el de la bioeconomía, consistente en el uso responsable de los recursos a través de la economía circular. Con ella, se pretende contribuir a la descarbonización de la economía mediante la modificación de hábitos de consumo hacia productos con un menor impacto ambiental, el impulso de la generación renovable y el uso eficiente de la energía o el ahorro y la optimización de los recursos disponibles.

Actividades que apuestan por la descarbonización

Dentro del tejido empresarial de nuestro país, todos los sectores y núcleos de actividad están luchando por dirigirse hacia la economía circular. Según el informe 'Descarbonización en Europa, España y comunidades autónomas', elaborado por el Observatorio de Sostenibilidad, España redujo sus emisiones en el mercado de carbono en un 21% en 2020 (13% en 2019) en un año marcado por la pandemia. Dichas emisiones descendieron en todos los sectores, pero el de la aviación fue claramente el que más cayó, debido a la paralización del turismo y los confinamientos.

Además de la aviación y en términos generales, la actividad vinculada a la industria (procesamiento de metales, tratamiento de sodio, aluminio, manufacturas...) es otro de los sectores que más avances han registrado en los últimos 12 meses.

Al margen de los sectores más y menos activos, hay otros ejemplos de actividades que están incidiendo especialmente a la hora de apostar por una economía menos carbonizada. Son algunos de los siguientes:

1.- Celulosa y energías renovables: Ence

En el caso de Ence - Energía y Celulosa, la apuesta por la bioeconomía llega por dos flancos. En primer lugar, y a través de la producción de celulosa, suministra una alternativa de origen natural, biodegradable y reciclable que sustituye a otras materias primas de origen fósil y con una mayor huella ambiental, como los plásticos. Su uso es creciente en decoración, bolsas, embalajes y productos textiles, entre otros muchos. En segundo lugar, merced a la generación de energía renovable con biomasa en sus plantas de energía y en sus biofábricas de Pontevedra y Navia (Asturias), la compañía aporta electricidad renovable y gestionable al sistema nacional, contribuyendo a garantizar el suministro. La generación con biomasa no depende de factores externos, como otras tecnologías renovables, por lo que aporta estabilidad al sistema eléctrico. Además, permite evitar el problema ambiental que supone la quema incontrolada de restos agroforestales en el campo.

Cada año, Ence compra madera en Galicia por valor de más de 200 millones de euros (cantidad superior a la de las dos líneas de la PAC), y el pasado año sus plantas de energía renovable se abastecieron con 1,8 millones de toneladas de biomasa, lo que supuso la distribución de más de 57 millones de euros en el medio rural. Los nuevos proyectos de la compañía pasan por la inversión para la planta asturiana, que suma 495 millones de euros y tienen como objetivo el crecimiento y la diversificación de la producción hacia celulosa para productos textiles y absorbentes. Además, construirá una nueva planta de biomasa en Almería, que aprovechará la mata de los cultivos agrícolas de la zona para la generación de energía verde, así como nuevas plantas de generación fotovoltaica en Andalucía, que aprovecharán un recurso abundante y renovable como la energía solar para abastecer la red nacional.

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2.- Agua: Aquacorp

La empresa leonesa Aquacorp quiere conseguir dos objetivos: en primer lugar, aumentar la calidad del agua; en segundo lugar, hacerlo sin desperdiciar este recurso. La compañía lo hace a través de una plataforma en la que, con la ayuda de tecnologías como Internet of Things (IoT), Computer Vision y espectroscopia, monitoriza de manera constante el agua midiendo sus niveles de color, turbidez, conductividad, oxígeno disuelto, sólidos en suspensión, carbono o amonio, entre otros. Lo hace en tiempo real y de una manera no intrusiva con el agua, ya que la monitorización se hace mediante imágenes, de modo que ninguno de sus dispositivos altera su estado.

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3.- Biocombustibles: proyecto Itaka

El sector de la aviación se ha visto gravemente afectado por el covid, pero en condiciones normales es uno de los sectores con más incidencia en emisiones de CO₂, con lo que el objetivo de gran parte de sus empresas pasa por reducir dichas emisiones. Es en este contexto donde surge el proyecto Itaka (Initiative Towards sustAinable Kerosene for Aviation), un conglomerado de varias empresas europeas (entre ellas, tres españolas: Senasa, Camelina Company España y Compañía Logística de Hidrocarburos) que busca que el sector pueda funcionar mediante biocombustibles.

Para conseguir estas alternativas, Itaka se ha fijado en un elemento esencial: la camelina sativa, una planta utilizada generalmente para producir aceite vegetal. La ventaja de la camelina sativa es que su aceite puede usarse para generar biodiésel como combustible para aviones. Además, esta planta es capaz de crecer en terrenos duros e incluso con grandes épocas de sequía.

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4.- Industrias estratégicas: Detektia

Con dos sedes en Madrid y una en Soria, la empresa española Detektia es una de las más completas en el ámbito de la lucha por la economía circular, ya que trabaja en diversos sectores. Lo hace a través de su tecnología DInSAR satelital, con la que es capaz de analizar el comportamiento de un terreno, de modo que su metodología es apta para monitorizar deformaciones en presas, infraestructuras, acuíferos o ciudades enteras sin necesidad de intervenir físicamente en dicho terreno. Por otra parte, permite analizar movimientos actuales y compararlos con deformaciones pasadas o históricas para, con todos estos datos, prever posibles incidentes a futuro y anticiparse a ellos mediante inteligencia artificial predictiva para poder tomar decisiones.

Todos estos sectores y empresas tienen algo en común: estar de acuerdo en que el progreso del tejido empresarial de nuestro país no está reñido con reducir la huella de carbono de sus materiales y las emisiones de CO₂ de toda su actividad. Todo ello, en definitiva, con un objetivo último: conseguir la neutralidad climática de España en 2050.

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