Los patricios de Fèlix Millet le pasan la factura a los hijos políticos de Artur Mas
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MASA CRÍTICA

Los patricios de Fèlix Millet le pasan la factura a los hijos políticos de Artur Mas

Los activos de CDC, en concurso de acreedores, sólo cubrirían 3,6 millones. De modo que faltan otros tres millones que la Fundación del Palau quiere reclamar al PDeCAT y JxCAT

placeholder Foto:  El expresidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)
El expresidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

Catalanes, catalanas… el oasis catalán ha muerto. En el libro 'L’Oasi català' (Planeta, 2001) Fèlix Millet, expresidente del Palau de la Música y condenado por vaciar las arcas de la entidad cultural, aseguraba: “Somos unas 400 personas que nos encontramos en todas partes. Vamos coincidiendo seamos o no parientes…”. Esta semana la confluencia de estos 400 patricios catalanes con la clase política catalana se ha roto de manera definitiva al exigir la Fundación el Palau de la Música que PDeCAT y JxCAT sean considerados herederos de CDC y, por tanto, corresponsables, del pago de 6,6 millones de euros del saqueo del Palau por considerarlos continuadores y herederos de Convergència. Los patricios catalanes exigiendo a los hijos políticos de Artur Mas que paguen la factura. Lo nunca visto. El verdadero fin del oasis. La desconexión final entre las élites económicas y empresariales catalanas y la clase política soberanista que ha liderado el 'procés'. Y no hay que engañarse: Fèlix Millet y sus pares nunca hubiesen aceptado al propietario de cuatro gasolineras como Joan Canadell como uno de los suyos.

De esta situación sin precedentes sorprende todo. Para empezar, que esta vez la presión judicial no le viene a JxCAT ni de la Fiscalía, ni del Tribunal de Cuentas, ni de Manuel Marchena. Los de Laura Borràs siempre acusan al Estado español de usar la Justicia española para buscar venganza. Pero ahora los ricos catalanes buscan algo que para el independentismo es peor que la revancha: quieren dinero contante y sonante. Unos fondos de los que esos partidos carecen y no podrán cubrir con otro llamamiento a la Caja de Solidaridad. El PDeCAT se ha arruinado por los gastos legales, el haber mantenido durante años a los presos y sus familias que luego los traicionaron para irse con Carles Puigdemont; y por la pérdida del grupo parlamentario en Cataluña en 2021. JxCAT tampoco tiene un duro, agotada por un ciclo sin fin de convocatorias electorales.

Foto: El expresidente del Palau de la Música Fèlix Millet. (EFE)

Sorprende, además, que el siempre clarividente David Madí no lo viese cuando en 2015 recomendó a Artur Mas lo que entonces denominó como “una operación acordeón”, cerrar para volver a abrir. Madí no pudo prever un cambio de alianzas tan brusco pese a ser uno de los impulsores de un 'procés' que tras seis años ha acabado con un Parlament en que Aurora Madaula ha llegado a secretaria segunda y una Cataluña en la que los Carulla, nada menos que los Carulla, le reclaman al partido que abone sus deudas.

Por último, no es menor la sorpresa al repasar a los integrantes del patronato de la Fundación Palau de la Música, con buena parte de lo más granado de la alta sociedad empresarial catalana. No es solo su presidenta, Mariona Carulla. También es vocal su hermano, Artur Carulla, hasta hace nada presidente y hombre fuerte del conglomerado Agrolimen; está Silvia Puig, representación de la Fundación Puig, el brazo armado cultural de los Puig. Otro de los vocales es Joaquim Uriach, presidente de los laboratorios Uriach. También está Alfons Rodés –los Rodes editan el diario independentista Ara–. Y hasta el secretario es Joan Vallvé, quien tuvo que dimitir como consejero de GVC Gaesco cuando en medio de la crisis de 2017 la empresa se llevó la sede a Madrid mientras él era vicepresidente de Òmnium Cultural.

Los restos del naufragio

La Fundación se ha personado en la ejecución de la sentencia del caso Palau al considerar que los activos de CDC, en concurso de acreedores, solo cubrirían 3,6 millones. De modo que faltan otros tres millones que la Fundación quiere reclamar al PDeCAT y JxCAT como herederos naturales de la Convergència de Jordi Pujol. Por ello, la sección décima de la Audiencia de Barcelona optó por abrir una pieza separada para resolver sobre la sucesión de CDC y, para ello, requiere los planes de liquidación del concurso presentado por la extinta formación, la inscripción de JxCAT en el registro de partidos y su certificación electoral.

Portavoces de JxCAT aseguran que su formación no tiene nada que ver y que por eso ni se han personado en la causa, “al confiar plenamente en la justicia”. La decisión resulta sorprendente porque, según fuentes jurídicas, habría que hacer justo lo contrario: personarse en la causa para argumentar ante la Audiencia Provincial que JxCAT es otro partido que el PDeCAT y que por tanto se rompe cualquier cadena de continuidad con CDC.

Fuentes del entorno de las grandes familias catalanas justifican la reclamación del dinero primero porque el Palau de la Música ha quedado muy tocado por la suspensión de conciertos y de actividad por el coronavirus, como todos los equipamientos culturales. Necesita hasta el último euro para sobrevivir. Pero, además, porque desde la época de la dirección Joan Linares en el Palau la política ha sido no perdonar ni en euro… a nadie. O dicho de otra manera, nadie roba a los Carulla y compañía.

Precedentes y tecnicismos

A ambos partidos les puede costar argumentar su desvinculación de CDC. En la Audiencia Nacional el juez José de la Mata instruye el caso del 3% y allí la Guardia Civil concluyó, y un auto de la audiencia así lo establece, que existe una "identidad sustancial" entre CDC y el PDeCAT, al tratarse de los mismos militantes, los mismos usuarios y operadores de perfiles en redes sociales, la contratación de buena parte de la plantilla del partido y lo común de algunos liderazgos: el caso más evidente, la figura de Artur Mas.

Pero no basta con que CDC y el PDeCAT sean lo mismo. Ese proceso debe ser extensible a que JxCAT y el PDeCAT se encuentren vinculados de forma estrecha. Por eso, “la Audiencia exige el certificado de la solicitud de inscripción de JxCAT al registro de partidos del Ministerio de Interior –en julio de 2018–, para conocer los detalles de quién lo suscribió, quién constaba como presidente de la formación y qué domicilio fue designado como sede”, según informó la Agencia Efe.

La Guardia Civil ya dejó establecidos los estrechos vínculos entre CDC y el PDeCAT


Y aquí todo pinta mal para Carles Puigdemont y Jordi Sànchez. No solo porque JxCAT operó como marca electoral del PDeCAT, un vínculo muy obvio y directo. Laia Canet, primera presidenta de JxCAT y la persona que firmó ante un notario para ceder la marca a Puigdemont era militante del PDeCAT. Igual que Montserrat Morante, la secretaria del partido antes de que tomase el poder Jordi Sànchez. Eso sin contar que Puigdemont, Josep Rull, Jordi Turull, Meritxell Budó, Elsa Artadi y buena parte de la actual militancia proviene del PDeCAT. Los contactos de JxCAT y PDeCAT para confluir y buscar pactos para las próximas municipales tampoco ayudan a marcar distancias ante los tribunales.

La defensa tendría que recurrir a tecnicismos legales, tan importantes en el mundo jurídico como los hechos probados. Pero mal se defenderá JxCAT si como partido ni se persona en el caso.

Bases de la separación

Los argumentos a favor de JxCAT, según fuentes jurídicas conocedoras de la transición entre las tres marcas políticas, no resultan menores, pero son de carácter técnico. Se puede alegar que PDeCAT y JxCAT están pleiteando en los tribunales, lo que prueba que no son el mismo partido y que no existe continuidad ninguna, sino más bien animadversión. También es posible recordar que De la Mata no ha fallado todavía sobre 'el caso del 3%', lo que le restaría valor jurídico firme al informe de la Guardia Civil en la Audiencia Nacional.

En todo caso, un horizonte para JxCAT y el PDeCAT lleno de incertidumbres legales y gastos de abogados. Había un hombre que tenía que desactivar esta mina. Se trataba del secretario general de Cultura de la Generalitat, Lluís Baulenas, que también ocupa una silla de vocal en la Fundación del Palau. Llegados a este punto no es que Baulenas haya fracasado, es que es el Correcaminos de los 'juntaires'. Se podría pensar que poner el peligro el partido y llevarlo al borde de la ruina cuando todavía está dando sus primeros pasos tendría consecuencias políticas desastrosas para él. Para nada. En las negociaciones entre ERC y JxCAT el nombre de Baulenas suena como el candidato de los de Puigdemont para ocupar la Conselleria de Cultura. Si no se la acaban dando no será por haber puesto al partido en riesgo de quiebra, sino porque no es mujer, según explican fuentes conocedoras de las conversaciones. Luego esta misma clase política se pregunta por qué las grandes fortunas catalanas se han distanciado de ellos, les han dado la espalda y hasta exigen que les paguen lo suyo.

Catalanes, catalanas… el oasis catalán ha muerto. En el libro 'L’Oasi català' (Planeta, 2001) Fèlix Millet, expresidente del Palau de la Música y condenado por vaciar las arcas de la entidad cultural, aseguraba: “Somos unas 400 personas que nos encontramos en todas partes. Vamos coincidiendo seamos o no parientes…”. Esta semana la confluencia de estos 400 patricios catalanes con la clase política catalana se ha roto de manera definitiva al exigir la Fundación el Palau de la Música que PDeCAT y JxCAT sean considerados herederos de CDC y, por tanto, corresponsables, del pago de 6,6 millones de euros del saqueo del Palau por considerarlos continuadores y herederos de Convergència. Los patricios catalanes exigiendo a los hijos políticos de Artur Mas que paguen la factura. Lo nunca visto. El verdadero fin del oasis. La desconexión final entre las élites económicas y empresariales catalanas y la clase política soberanista que ha liderado el 'procés'. Y no hay que engañarse: Fèlix Millet y sus pares nunca hubiesen aceptado al propietario de cuatro gasolineras como Joan Canadell como uno de los suyos.

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