Cada sector tiene apuestas diferentes

JxCAT busca a contrarreloj un candidato que pueda presentarse a la Generalitat

Puigdemont y los suyos fueron aplazando la ordenación de su espacio y ahora les ha pillado el toro. Entre los candidatos con más posibilidades están Damià Calvet y Jordi Puigneró

Foto: Carles Puigdemont y Quim Torra. (EFE)
Carles Puigdemont y Quim Torra. (EFE)

Habrá elecciones pero no hay candidato en JxCAT. Carles Puigdemont ha dicho que no quiere volver a presentarse. En su entorno lo relativizan, dado que la especialidad de Waterloo es el súbito cambio de criterio. Pero lo cierto es que el anuncio de Quim Torra de convocar elecciones tras los Presupuestos de la Generalitat y el acelerado calendario que plantea JxCAT para hacerlo, 18 de marzo debate y aprobación en el Parlament, evidencian que la decisión de escoger un cabeza de lista se ha vuelto urgente. Con estos precedentes, un grupo de candidatos se disputan el primer premio para cualquier independentista: ser candidato a la presidencia de la Generalitat. Como JxCAT no es un partido propiamente, sino una coalición, no tiene por qué organizar primarias.

El espacio político agrupado alrededor de Puigdemont es muy complejo, disperso y líquido. Él mismo ha ayudado para que sea así. Por ahora se ha ido aplazando la reordenación del mismo. Lo único que está claro es que el mitin convocado para el 29 de febrero en Perpiñán, al sur de Francia, servirá de pistoletazo de salida de la precampaña, lo que en parte supone instrumentalizar el Consell per la República para unos fines partidistas.

Además, Puigdemont y los suyos fueron aplazando la unificación de este espacio y ahora les ha pillado el toro. El entorno incluye los restos de CDC, el PDeCAT, la Crida, el grupúsculo de Quim Torra y Waterloo. Cada facción está intentando aupar a un candidato. Aquí, las opciones sobre la mesa ordenadas de mayor a menor posibilidad de resultar escogidas.

Artur Mas y David Bonvehí apuestan por Damià Calvet

La vieja guardia y la nueva guardia del PDeCAT están de acuerdo: el mejor candidato sería Damià Calvet, actual 'conseller' de Territori. Moderno, conocedor del mundo empresarial. Fue teniente de alcalde de urbanismo de Sant Cugat. Formaba parte del equipo de colaboradores de Josep Rull, su predecesor en la consejería y ahora en la cárcel tras haber sido condenado por sedición. Antes, Damià Calvet fue secretario de Territorio y Movilidad. Una de sus gestiones clave en esta legislatura fue desactivar el conflicto de las VTC para preservar el Mobile World Congress. También ha tenido fracasos. No fue capaz de que Hard Rock Café concretase su gran inversión en Tarragona.

Tanto Rull como el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, o el expresidente del partido, Artur Mas, lo respaldan, según confirman fuentes del partido. Su mayor 'handicap': a Puigdemont le parece demasiado convergente para la imagen que espera dar hacia sus votantes. Su principal ventaja es que todavía la financiación de JxCAT depende de la estructura del PDeCAT. La apuesta por Calvet ha desplazado a otros posibles candidatos como la consejera de Empresa, Àngels Chacón.

Puigdemont avala a Jordi Puigneró

Una de las constantes de JxCAT es que Puigdemont siempre ha hecho las listas a su antojo. El único que ha intentado impedirlo ha sido Artur Mas y siempre ha perdido sus pulsos con Waterloo. No está claro si esta vez vuelve a haber dedazo, pero si lo hay Carles Puigdemont lo tiene claro: su hombre es Jordi Puigneró, consejero de Políticas Digitales. Antes fue presidente del Cesicat. En su currículum luce un título de ingeniero en Sistemas de Información por la Universidad de Surrey. Apostó por la República Digital de Puigdemont y en los últimos presupuestos su departamento creció en un 85% su capacidad de gasto, prueba de que es el escogido de Waterloo. El problema es que esos fondos ya no los gestionará él. Curiosamente, Puigneró también proviene del clan de Sant Cugat, igual que Calvet. Un factor definitivo a favor de Jordi Puigneró es que en este tipo de procesos la opinión de Waterloo acaba por resultar determinante.

Puigdemont durante una sesión en el Parlamento Europeo. (Reuters)
Puigdemont durante una sesión en el Parlamento Europeo. (Reuters)


Jordi Sànchez aboga por Elsa Artadi

Lo primero que hizo Elsa Artadi fue autodescartarse para ser candidata a presidir la Generalitat. Muchos en el PDeCAT vieron en esa reacción un calculado tacticismo. Sobre todo porque el presidente de La Crida, Jordi Sànchez, ahora en prisión, la tiene como favorita. Artadi compagina su puesto de diputada en el Parlament con su cargo como regidora del Ayuntamiento. Fracasó en las municipales pero antes había triunfado como 'consellera' de la Presidència hasta marzo de 2019. Sin embargo, el peso de los presos ha bajado en el conjunto del independentismo y también pesa en contra sus malas relaciones con ERC, cuando la mejor alternativa tras las elecciones es volver a pactar con los republicanos. Además, en su espacio hay otros presidenciables con ambiciones como Ferran Mascarell.

Quim Torra prefiere a Laura Borràs

Laura Borràs es la musa de los sectores de JxCAT más cercanos a la CUP. Y ahí está Quim Torra, el 'president' que comulga con los CDR, para darle todo su apoyo a la 'exconsellera' de Cultura. Pero Torra apenas cuenta con apoyos, más allá del vicepresidente del Parlament, Josep Costa; o el diputado de JxCAT, Francesc Dalmases. Y en contra de Borràs pesan sus problemas en el Tribunal Supremo. Por tanto, entre la presión judicial y la escasa relevancia de Torra, sus posibilidades son más bien escasas.

Albert Batet quiere a Albert Batet

Albert Batet siempre ha ido por libre. Pero al alcalde de Valls lo que le falta de capacidad de oratoria le sobra de olfato político. Una semana antes de que Torra anunciase las elecciones él ya estaba maniobrando con el PDeCAT proponiéndose como el hombre síntesis entre el PDeCAT, La Crida y Waterloo. Pero en el PDeCAT no compraron y es dudoso que el resto de La Crida —Toni Morral, Eduard Pujol, Gemma Geis— le respalden. Al final, todo el mundo tiene claro, según diversas fuentes de JxCAT, que Batet acabará optando por la solución más sencilla: acatar lo que diga Puigdemont.

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