Corte de digestión en la venta de Zalacaín por el valor de la bodega y la oferta fuera de plazo
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Corte de digestión en la venta de Zalacaín por el valor de la bodega y la oferta fuera de plazo

Admiten a trámite la denuncia contra el anterior administrador del restaurante por la presunta desaparición de sus preciados caldos. En paralelo, la venta amenaza con enquistarse

placeholder Foto: Entrada al restaurante Zalacaín.
Entrada al restaurante Zalacaín.

La recta final de la venta del restaurante Zalacaín se atraganta. En apenas un mes, esta operación ha pasado de tener como seguro ganador a Cool Moon, sociedad participada por los empresarios Iñaki Arrola, Eduardo Navarro y los hermanos Arbeloa, a tener sobre su cabeza la espada de Damocles de los tribunales.

Este giro de 180 grados responde a dos importantes hitos. El primero se remonta a la segunda semana de marzo, cuando ya había expirado el plazo para presentar ofertas, regla que la administración concursal rompió para aceptar la propuesta presentada por Manuel Marrón, socio de Jesús Gil en la agencia inmobiliaria Gilmar, junto al famoso chef Iñigo Urrechu, con quien tiene ya varios restaurantes.

Foto: Cierra Zalacaín, el primer restaurante de España en conseguir tres estrellas Michelin. (EFE/Fernando Alvarado)

Tras esta polémica decisión, que se justificó porque los representantes de los trabajadores se posicionaron a favor de la oferta de Urrechu, la magistrada dio de plazo hasta ayer, jueves 8, para enviar sus ofertas mejoradas, algo que los dos candidatos hicieron por la mañana.

El segundo punto que amenaza con desestabilizar este proceso llegó el 15 de marzo, cuando el juzgado de Instrucción número 6 de Madrid admitió a trámite una demanda presentada por Yolanda García Cereceda, anterior accionista del restaurante al ser una de las propietarias del Grupo La Finca, por la presunta desaparición de gran parte de la bodega del Zalacaín, un auténtico templo de los mejores caldos del mundo, con más de 1.000 referencias, según publicitaba en sus redes sociales el restaurante.

placeholder Interior del restaurante Zalacaín. (Cortesía)
Interior del restaurante Zalacaín. (Cortesía)

Cereceda, en su demanda, cifra en más de un millón de euros el valor de la bodega, estimación que choca frontalmente con los 122.697,52 euros recogidos en el informe presentado por la administración concursal el pasado 11 de enero, ante lo que la demandante habla de "escandaloso vaciamiento".

"Todo indica, por consiguiente, que el responsable de dicho expolio es el administrador único de Zalacaín, el denunciado Julián García Díez, quien, prevaliéndose de su cargo, ha procedido a vaciar (es materialmente imposible que los vinos y licores que faltan fuesen vendidos en el restaurante en una época que el propio administrador califica de desplome de las ventas) la bodega del que fuera, hasta su declaración de concurso, el templo gastronómico de la ciudad", recoge la demanda.

Alegaciones a las ofertas

Al frente ya abierto por la bodega, amenaza con sumarse una lluvia de alegaciones al proceso de venta. Tras la presentación de las ofertas mejoradas ayer, la magistrada ha abierto un plazo para poder recurrir, lo que presumiblemente conllevará la presentación de alegaciones en los próximos días, teniendo en cuenta que una de las dos propuesta arrastra ya haberse presentado fuera de plazo.

El potencial enquistamiento de la operación jugaría en contra del propio proceso, y de la plantilla de 40 profesionales que las dos partes se han comprometido a mantener. La posición en la que queden los trabajadores ya fue clave en la adjudicación del 'catering' Inn Zalacaín a Urrechu, ya que su oferta era ligeramente superior al importe que habría supuesto la indemnización de los empleados, que se encuentran actualmente en un ERE de extinción.

Foto: Foto: Zalacaín. Opinión

Fue el pasado noviembre cuando Grupo La Finca presentó la solicitud de concurso de las tres unidades de negocio de Zalacaín: el restaurante, el 'catering' y la cafetería del Club de Golf Somosaguas, por la que no se ha presentado ninguna oferta. La empresa de la familia Cereceda tomó esta decisión tras años de soportar unas pérdidas que la pandemia hizo ya insostenibles.

Zalacaín arrastraba una deuda de 9,5 millones de euros (de los cuales, ocho corresponden a la familia García Cereceda a través de un préstamo participativo realizado hace años) y un pasivo laboral de casi otro millón. Tras una reforma millonaria realizada en 2017, la familia decidió dejar de poner dinero casi 10 meses después de cerrar como consecuencia de la crisis sanitaria, ante la dificultad de recuperar la inversión realizada, pese a ser una de las mecas de la restauración de la capital desde hace 40 años.

La recta final de la venta del restaurante Zalacaín se atraganta. En apenas un mes, esta operación ha pasado de tener como seguro ganador a Cool Moon, sociedad participada por los empresarios Iñaki Arrola, Eduardo Navarro y los hermanos Arbeloa, a tener sobre su cabeza la espada de Damocles de los tribunales.

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