FINCEN FILES

HSBC movió dinero sospechoso tras pagar una multa récord por blanqueo

El banco británico ejecutó transferencias de estafas piramidales tras pagar una multa de 1.900 M de dólares e inmerso en una cuarentena de cinco años por blanquear dinero del narcotráfico

Foto: Imagen: Irene de Pablo.
Imagen: Irene de Pablo.

En marzo de 2014, tres hombres secuestraron a Reynaldo Pacheco, le apedrearon la cabeza y lo dejaron muerto en el lecho de un arroyo en el condado de Napa, California. Las autoridades locales determinaron que su asesinato fue consecuencia de un fraude financiero dirigido a inmigrantes latinos y asiáticos de bajos ingresos en todo el mundo. Al igual que otras víctimas de la estafa de World Capital Market, o WCM, Pacheco expandió arduamente el negocio entre sus familiares y conocidos. Cuando la estafa piramidal se derrumbó, un inversor que perdió su capital decidió matarlo.

Cuatro días antes de que Pacheco fuera golpeado hasta la muerte, los empleados de cumplimiento del gigante bancario mundial, HSBC, advirtieron sobre la entrada de millones de dólares en una cuenta en Hong Kong controlada por los estafadores. Fue al menos el tercero de una serie de informes de supuestas actividades sospechosas (SAR, por sus siglas en inglés) que los vigilantes internos del banco habían presentado sobre WCM a lo largo de varios meses. Sin embargo, HSBC continuó gestionando el flujo masivo de dinero negro del esquema Ponzi hacia y desde sus cuentas en el banco.

El banco británico se estaba beneficiando de una trama criminal internacional mientras estaba en periodo de prueba por haber servido a cárteles de drogas, asesinos y otros criminales. En 2012, HSBC había admitido ante los fiscales de Estados Unidos que ayudó a que el dinero negro fluyera a través de sus filiales en todo el mundo, incluyendo por lo menos 881 millones de dólares controlados por el muy conocido cártel de Sinaloa y otras redes de narcotráfico mexicanas.

En una decisión controvertida, los fiscales se negaron a presentar cargos contra el banco y, en cambio, le permitieron acordar el pago de una multa de 1.920 millones de dólares y cumplir una cuarentena de cinco años durante los cuales un organismo de control designado por el tribunal supervisaría sus esfuerzos para prevenir el blanqueo de dinero. El tribunal designó a un exfiscal de delitos financieros del estado de Nueva York: Michael Cherkasky.

Una investigación de 16 meses realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), BuzzFeed News y otros 108 medios de comunicación (El Confidencial y La Sexta en España) encontró que HSBC siguió prestando servicios bancarios a presuntos criminales, estafadores Ponzi, sociedades fantasma vinculadas a fondos gubernamentales saqueados e intermediarios financieros de los traficantes de droga. Todo esto ocurrió incluso mientras el banco estaba en periodo de prueba y bajo el escrutinio de Cherkasky.

La investigación de los FinCEN Files encontró que la filial de HSBC en Hong Kong, conocida por su capacidad de generar ingresos, jugó un papel clave en mantener el flujo de dinero negro. Aunque solo ofrecen una visión parcial de los informes de actividades sospechosas de HSBC, los registros muestran que entre 2013 y 2017 el personal de cumplimiento de HSBC en Estados Unidos, encargado de supervisar la actividad de los clientes, presentó informes que carecían de información crucial sobre los clientes de 16 compañías fantasma que habían procesado casi 1.500 millones de dólares en más de 6.800 transacciones tan solo a través de las operaciones del banco en Hong Kong. Más de 900 millones de dólares de ese total implicaban a sociedades fantasma vinculadas a presuntas redes criminales, según un análisis del ICIJ y los medios que trabajaron en la investigación.

En una declaración, HSBC no abordó la mayoría de las preguntas de una detallada lista enviada por ICIJ, pero defendió los cambios que el banco hizo en el marco de la supervisión interna. "A partir de 2012, HSBC se embarcó en un proyecto de varios años para reformar su capacidad de combatir los delitos financieros", dijo Heidi Ashley, portavoz del banco. "HSBC es una institución mucho más segura de lo que era en 2012".

Personal de segunda clase

Los documentos filtrados muestran que HSBC procesó al menos 31 millones de dólares entre 2014 y 2015 para empresas que luego se supo que habían trasladado fondos gubernamentales saqueados de Brasil, y más de 292 millones de dólares entre 2010 y 2016 para una organización con sede en Panamá calificada por las autoridades estadounidenses como un importante agente de blanqueo de dinero para los cárteles de drogas. La organización, Vida Panamá, niega haber cometido las infracciones y está luchando contra el señalamiento estadounidense. Los registros muestran que HSBC trabajó con un banco dentro del territorio escindido de Moldavia, Transnistria, durante cuatro años, después de que el Departamento del Tesoro emitiera una advertencia en 2011 sobre los riesgos de hacer negocios con el banco.

En entrevistas con el ICIJ y BuzzFeed News, más de una docena de antiguos empleados de cumplimiento del HSBC expresaron su profunda preocupación por el programa del banco contra el lavado de dinero, incluso durante la cuarentena de cinco años. Los funcionarios dijeron que el banco no les dio suficiente tiempo para investigar de manera significativa las transacciones sospechosas y que las oficinas fuera de Estados Unidos a menudo ignoraban las solicitudes de información crucial sobre los clientes. Dijeron que se les trataba como personal de segunda clase dentro del banco, con poco poder para cerrar cuentas problemáticas.

Los FinCEN Files generan nuevos interrogantes sobre la decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos en 2012 de abstenerse de acusar al HSBC o a cualquier ejecutivo bancario en el caso del cártel de Sinaloa. La decisión fue rechazada por los fiscales de base, que habían preparado una lista de hasta 175 cargos criminales contra el banco que el Gobierno finalmente abandonó. Nadie fue encarcelado por la mala conducta del banco en el pasado. Los hallazgos también suscitan dudas sobre la decisión del departamento estadounidense, cinco años después, de declarar rehabilitado al HSBC y poner punto final a su periodo de prueba.

Los FinCEN Files muestran que HSBC sabía que los reguladores estaban investigando a su cliente, la estafa Ponzi WCM, aun mientras le ayudaba a mover su dinero. Una demanda colectiva federal presentada por inversionistas estafados alegó que HSBC Hong Kong fue "fundamental para ayudar a WCM777 a continuar con su estafa Ponzi". Un juez federal desestimó la demanda el mes pasado argumentando que había sido presentada en una jurisdicción que no correspondía.

En una entrevista exclusiva con el ICIJ, el fundador de la estafa Ponzi, Ming Xu, dijo que HSBC no se puso en contacto con él para preguntarle sobre los flujos masivos de dinero que WCM estaba moviendo a través de las cuentas en el banco en Hong Kong.

"Nunca volvían a llamar"

Los informes SAR de los bancos (o comunicaciones por indicio, en la regulación española) forman la columna vertebral de los intentos de las autoridades estadounidenses de combatir el blanqueo de dinero, pero el sistema no logra detener los copiosos flujos de dinero negro. Los bancos pueden bloquear o congelar las cuentas sospechosas de ser usadas para el blanqueo, pero no necesariamente están obligados a hacerlo: su obligación legal pasa por informes de las transacciones sospechosas al FinCEN. La entidad recibió más de dos millones de esos informes el año pasado, mucho más de lo que sus agentes podrían leer.

Los SAR revisados por el ICIJ y sus medios colaboradores incluyen 73 informes presentados entre 2012 y 2017 por HSBC. Los documentos contienen información sobre más de 4.400 millones de dólares en más de 10 años de transacciones declaradas sospechosas. Eso equivale a una fracción ínfima del total de los movimientos bancarios del HSBC, pero deja ver la ineficacia de los esfuerzos de cumplimiento del banco.

Los documentos secretos y las entrevistas con antiguos empleados revelan que los informes SAR a menudo carecían de información básica sobre los propietarios de las empresas que realizaban operaciones bancarias con HSBC, la naturaleza de sus negocios y el origen del dinero. Los registros muestran que a veces las sucursales ignoraban o rechazaban sus solicitudes de información.

¿Por qué estamos presentando los SAR? La cuenta sigue abierta. No se está haciendo nada en realidad

"Era imposible hacer nuestro trabajo sin esta información", dijo Alexis Grullon, un antiguo empleado de cumplimiento que monitoreó las actividades sospechosas internacionales para las oficinas de HSBC en Nueva York desde noviembre de 2012 hasta agosto de 2014. Grullon dijo que, en la mayoría de los casos, las sucursales de HSBC en otros países simplemente ignoraban sus solicitudes de información sobre propietarios de las cuentas sospechosas. “Decían: 'Claro, te llamaremos'. Pero nunca volvían a llamar”, recordó.

Grullon dijo que un componente clave de su trabajo era presentar los informes SAR al Gobierno federal, pero que los reportes servían de poco para frenar las actividades sospechosas de sus clientes.

"¿Por qué estamos presentando los SAR?", Grullon recuerda haberse preguntado. "La cuenta sigue abierta. No se está haciendo nada en realidad".

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