Por el retraso de la sentencia

La banca contiene la respiración ante la sentencia del caso Bankia y su efecto covid

La sentencia de Bankia, que se espera de forma inminente, marcará un antes y un después para otros casos como el de Popular y será un aviso ante la actual flexibilidad contable

Foto: Acusados del caso Bankia durante el arranque del juicio, en noviembre de 2018. (EFE)
Acusados del caso Bankia durante el arranque del juicio, en noviembre de 2018. (EFE)
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Inquietud, nerviosismo, desconcierto, indignación... Estos son algunos de los calificativos que encuentran los protagonistas del caso Bankia ante el retraso de la sentencia, tras casi un año desde que concluyó el juicio y cerca de dos desde que empezó. Fuentes de primer nivel esperaban que el fallo de la Audiencia Nacional fuera anunciado en julio y ahora todo apunta a septiembre.

Es un desenlace que no solo quita el sueño a los 32 procesados, también preocupa mucho a los supervisores —Banco de España y CNMV— y será el espejo en el que se miren otros casos como el de Banco Popular, en el que Santander se juega mucho, y otras entidades a futuro por cuestiones contables que están poniéndose de nuevo sobre la mesa por el covid-19. Es la sentencia más importante en la historia del sector financiero español. De ahí la inquietud y el nerviosismo.

El desconcierto y la indignación llegan por el tiempo que se está tomando el tribunal presidido por Ángela Murillo para redactarla desde el pasado 1 de octubre que concluyó el juicio. Si bien es cierto que esta misma sección ha tenido otros procesos relevantes como los de Pescanova y Ausbanc durante estos meses, también lo es que tuvo el parón del confinamiento para avanzar en la sentencia de Bankia. Un factor a tener en cuenta es que el principal acusado, el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, sigue en prisión sin régimen de semilibertad porque tiene pendiente esta sentencia.

El exvicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, entrando en la prisión de Soto del Real en 2018. (EFE)
El exvicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, entrando en la prisión de Soto del Real en 2018. (EFE)

Las últimas informaciones apuntan a que la sentencia, redactada por la propia Murillo, estaba ya casi lista en julio, pendiente de los últimos retoques por parte de los otros dos miembros del tribunal, Teresa Palacios y Juan Francisco Martel.

Lo que saldrá de la sentencia es una incógnita, aunque hay tres escenarios considerados como más probables: absolución de los acusados; que el tribunal haya comprado la tesis del Fondo de Reestructuración (Frob), y condenen por estafa a Rato, a José Luis Olivas, exvicepresidente de la entidad, y José Manuel Fernández Norniella, exadjunto al presidente; o que haga suya la acusación de la Fiscalía Anticorrupción, que señaló a 15 procesados por un presunto delito de falsedad contable. Un cuarto escenario más remoto es que condene a los 32 procesados, una petición de la que se descolgaron casi todas las acusaciones salvo Adicae.

Ocho años de caso

El caso Bankia ha sido un proceso complejo que arrancó en instrucción en julio de 2012. El juicio tardó en llegar seis años, y estuvo marcado por el cambio de fiscal. Hasta la vista oral, fue el actual jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, quien llevó el caso. Tras su ascenso, cogió las riendas del caso la fiscal Carmen Launa, quien dio un giro de 180 grados a su estrategia en el arranque del juicio, lo que generó desconcierto en el tribunal y las defensas. En lugar de centrar el caso en la estafa de la salida a bolsa, basó su acusación en la falsedad de las cuentas de 2010 y 2011, incorporando nuevas pruebas, algunas de las cuales fueron rechazadas por el tribunal.

La fiscal Launa sostiene que Bankia estuvo ocultando un agujero de 7.700 millones en sus cuentas desde su creación a finales de 2010, pasando por la salida a bolsa en julio de 2011 y hasta su nacionalización en mayo de 2012. Se agarra para ello a un documento que hizo PwC para el banco, a los informes periciales del caso, a inspecciones y correos internos del Banco de España y a documentación de otros casos ligados a Banco de Valencia, antigua filial de Bancaja.

La fiscal Carmen Launa, durante el juicio de Bankia. (EFE)
La fiscal Carmen Launa, durante el juicio de Bankia. (EFE)

Las defensas argumentaron que Launa basó su acusación en conjeturas y en errores contables, y que añadir un delito —falsedad de cuentas— al arranque del juicio lo invalida todo. El abogado de Rato, Ignacio Ayala, resumió la estrategia de los procesados al defender que los gestores de Bankia hicieron todo "razonablemente bien, con buena intención", con conocimiento en todo momento del Banco de España de todo lo que hacían, y adaptándose a todas las leyes que se aplicaron al sector financiero en los años de la crisis: "Nuestro relato es el del Boletín Oficial del Estado (BOE)".

Entre la posición de la Fiscalía y las defensas está la del Frob, que era la que en su día planteó el fiscal jefe Luzón: la de acusar por estafa en la salida a bolsa. El fondo público sostiene que los principales directivos de Bankia permitieron la salida a bolsa a pesar de ser "plenamente conscientes de la inconsistencia del proyecto y de su debilidad financiera".

Todo apunta a que el tribunal presidido por Murillo se habrá inclinado por una de estas tres opciones. Más allá de las repercusiones para los procesados y las acusaciones, que recurrirán la sentencia ante el Supremo, esta es clave para el mundo judicial, financiero y para otros casos muy parecidos como el de Banco Popular. De ahí, que los tres jueces quieran tener el escrito revisado de arriba a abajo.

El efecto covid

El destino ha querido además que esta sentencia haya llegado en un momento muy parecido al que se juzga. El estallido de la crisis provocada por la pandemia ha hecho que los reguladores y los supervisores pongan sobre la mesa una batería de medidas de alivio contable para que los bancos no colapsen y mantengan el grifo del crédito abierto a la economía. Algo parecido a lo que sucedió en 2010, cuando el Banco de España permitió que las cajas cubrieran una parte de su agujero contra reservas, en una decisión muy polémica cuestionada durante el juicio.

A eso se suma que todavía se desconoce el impacto que va a tener la crisis en cada entidad, algo que se hace imposible con todas las medidas adoptadas como las moratorias y las líneas ICO, que actúan como refinanciaciones. Este entorno no dista mucho del que se ha juzgado con Bankia, algo de lo que tomarán nota los banqueros en sus decisiones durante los próximos meses.

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