LAS RELACIONES DEL MONARCA CON LA EMPRESA

Las alfombras del Ibex y el rey emérito: el fin de una era

Empresas como Banco Santander, 'La Caixa', Telefónica, Abengoa, OHL e Iberdrola conocen bien las andanzas de don Juan Carlos, al que obsequiaron para engordar su fortuna personal

Foto: El rey Juan Carlos se traslada a vivir fuera de España. (EFE)
El rey Juan Carlos se traslada a vivir fuera de España. (EFE)
Adelantado en

El anuncio por parte del rey emérito de irse de España para preservar a la Casa Real de la "repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada" ha soliviantado a los españoles de a pie, que cumplen todos los años con Hacienda, desconocedores por lo general de las andanzas del que fue jefe de Estado durante casi 40 años.

Pero donde más inquietud ha provocado su exilio inesperado, además de en el ámbito político, es sin duda en el universo empresarial español. Aunque desde su abdicación en junio de 2014 su influencia en el ecosistema de los grandes presidentes del Ibex había decaído, en parte también por los fallecimientos de Emilio Botín e Isidoro Álvarez apenas unos meses después (en septiembre de ese año), su alargada sombra todavía daba cobijo a varios de los que durante años le agasajaron con piropos o en metálico.

Si bien la banca ya homenajeó a don Juan Carlos con una colecta de unos 100 millones de pesetas de las de entonces, cuando contrajo matrimonio con doña Sofía, dadas las supuestas estrecheces económicas de los reyes de España, la primera de las grandes preocupaciones para el Estado que dio el ahora emérito por sus ambiciones pecuniarias fue en la Navidad de 1993. El 28 de diciembre de ese año, el Banco de España intervino Banesto, de su buen amigo Mario Conde, entidad quebrada en la que su majestad tenía varias cuentas y otras inversiones gestionadas por el ambicioso empresario. La noche previa a la toma de control por las autoridades monetarias españolas, el problema para Felipe González, presidente del Gobierno en aquel momento, era cómo sacar y preservar esos dineros del monarca, sin que le salpicara el desplome de la cotización de Banesto.

Pero aquel susto no le impidió seguir paseando su linaje por el sector financiero. A Juan Carlos I se le atribuye una comisión millonaria, recibida presuntamente a través de Álvaro de Orleans, al que las recientes informaciones le identifican como el testaferro del rey, por la venta del Banco Zaragozano a Barclays en 2003 por 1.124 millones de euros. El banco regional aragonés era propiedad de los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, íntimos del jefe del Estado, al que invitaban habitualmente a sus cacerías, dentro y fuera de España.

Antonio Brufau, presidente de Repsol, aún tiene muy frescas las llamadas directas del monarca en el otoño de 2008 para que cerrase la venta del 30% de la petrolera española en manos de Sacyr y 'La Caixa' al grupo ruso Lukoil. Según información de personas involucradas en aquella operación, había en juego una comisión de 300 millones de euros por una transacción que se acercaba a los 6.500 millones de euros. Su íntima amiga Corinna estuvo involucrada en la compraventa, según documentos diplomáticos, pero finalmente se abortó después de que Isidro Fainé, presidente de 'La Caixa', observara ciertas reticencias del Gobierno de Rodríguez Zapatero.

El rey emérito, Juan Carlos I, junto a su íntima amiga Corinna.
El rey emérito, Juan Carlos I, junto a su íntima amiga Corinna.

Precisamente, Isidro Fainé es una de las personas más cercanas al emérito, con el que ha compartido muchas confidencias. Durante años le costeó el Bribón, el yate atracado en Mallorca. El banquero de 78 años lideraba el clan de los empresarios catalanes afines a don Juan Carlos, entre los que se encuentran Luis Conde, de la consultora Seeliger & Conde, Mariano Puig, el magnate de las fragancias, y Javier Godó, conde de Godó y dueño de 'La Vanguardia'', que le organizó alguna que otra cena en su mansión, con pianista incluido, para presentar a la sociedad del Ibex a Corinna Larsen.

Fainé aguantó todo lo que pudo y más, pese a la oposición interna, a la Infanta Cristina como empleada vip de la Fundación 'La Caixa' en Suiza, país donde se refugió con su marido Iñaki Urdargarin y simultanea su trabajo con la Fundación Aga Khan.. En la joyeria Rabat también recuerdan las veces que le cerraban la tienda para que el monarca eligiese los relojes de lujo que habitualmente lucía.

El rey Juan Carlos charla con el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
El rey Juan Carlos charla con el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

Un grupo de empresarios próximos que también tenía su réplica en el País Vasco, con los Ybarra (BBVA) al frente e Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) como embajador de escopetas, una cercanía que ambos exhibieron cuando en 2009 don Juan Carlos fue a Riga, capital de Letonia, a 3.500 kilómetros de Madrid, a inaugurar una central de ciclo combinado que la eléctrica construyó en la república báltica por 300 millones y que escondió un episodio de corrupción que le costó el puesto a dos presidentes y dos consejeros delegados de Iberdrola Ingenieria.

También tenía su cuadrilla en Andalucía, con los Benjumea (Abengoa) como máximos exponentes. Pero sobre todo en Madrid, con los Polanco y Cebrián (Grupo Prisa); Javier Monzón, antes presidente de Indra y ahora precisamente de Prisa, por intermediación del Santander; los Villar Mir, ahora arruinados, a los que concedió titulo nobiliario; César Alierta (Telefónica), que le ayudó a sofocar las fechorías de Iñaki Urdargarin; y, especialmente, los Botín.

El compadreo con Emilio Botín era tal que el de Santander invitó al monarca a un gran premio de Fórmula 1 en Brasil, cuando el banco patrocinaba el gran circo del automovilismo, y lo recibió con un polo rojo, unas bermudas también rojas y unas zapatillas del mismo color para poner de manifiesto que su profunda amistad sobrepasaba las más mínimas reglas de la cortesía hacia el soberano.

Emilio Botín, vestido con unas bermudas rojas, saluda al rey emérito. (Foto: TVE)
Emilio Botín, vestido con unas bermudas rojas, saluda al rey emérito. (Foto: TVE)

Con la marcha del emérito se acaba con un sistema de servidumbre hacia una persona a la que el Ibex financió y sostuvo con todo tipo de obsequios millonarios, de los que no se informó a la Hacienda pública. Algunos de los que aún mandan en el ecosistema empresarial patrio de aquella época, así como sus sucesores, se temen que el levantamiento de las alfombras reales descubra otras gratificaciones poco acordes al buen gobierno y la transparencia.

Felipe VI no quiere saber nada de estas prácticas ni de la herencia, a la que renunció en marzo tras las primeras informaciones sobre sus presuntas cuentas opacas y de las que el Ibex tiene muchos detalles.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
9 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios