AUMENTA EL RIESGO DE QUIEBRA

Globalia acusa a Iberia de matar la fusión con Air Europa al perder 380 millones

Las dos aerolíneas se enzarzan en requerimientos nuevos de información por burofax ante la crítica situación del sector

Foto: Avión de Air Europa estacionado en Palma de Mallorca. (EFE)
Avión de Air Europa estacionado en Palma de Mallorca. (EFE)
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La relación entre Globalia e IAG atraviesa turbulencias que podrían dar al traste con la anunciada compra de Air Europa, la aerolínea del grupo turístico, por parte de Iberia, la filial española del 'holding' británico, por 1.000 millones de euros. Según reconocen varias fuentes, ambas empresas se han enzarzado en una batalla mediante comunicados por burofax donde se acusan, por una parte, de ocultar la situación actual de Air Europa y, por otra, de entorpecer la operación para forzar la quiebra.

Las mismas fuentes señalan que la desconfianza entre Globalia e IAG se ha acrecentado en las últimas semanas, especialmente después de que la compañía inglesa no cumpliese en mayo con el trámite de enviar a la Comisión Europa el expediente para que las autoridades de Competencia comunitarias dieran su dictamen favorable a la adquisición, como ya había hecho la española meses atrás. Iberia justifica esta demora en que Bruselas les ha requerido información adicional.

Pero, desde ese momento, las compañías se hablan principalmente a través de sus abogados por burofax, una fórmula con valor jurídico para que, en el caso de incumplimiento del acuerdo, pueda servir para reclamar daños y perjuicios por parte de Globalia, o una rebaja sustancial de los 1.000 millones pactados por parte de IAG, e incluso la anulación de la adquisición por una causa de fuerza mayor.

Fuentes próximas a Iberia sostienen que la relación con Air Europa es cordial y que el interés estratégico en la operación sigue en pie. Pero a la vez reconocen que no se pueden mantener las condiciones acordadas el pasado 3 de noviembre porque Air Europa está ahora en otra situación. Esta coyuntura podría derivar en la solicitud del preconcurso de acreedores, como ya han hecho otras empresas del sector, incluida una filial de IAG.

La antigua aerolínea española de bandera refuerza sus sospechas en las declaraciones del propio presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, quien el pasado 16 de junio afirmó en la conferencia organizada por la CEOE: “Estamos secos. No tenemos dinero. No sé cómo vamos a aguantar. Si no nos dan ayudas, vamos a durar un telediario”.

Captura de la intervención de Juan José Hidalgo en la cumbre de la CEOE. (Atresmedia)
Captura de la intervención de Juan José Hidalgo en la cumbre de la CEOE. (Atresmedia)

El empresario añadió que “no ingresamos, pero tenemos los costes, es imposible cuadrar las cuentas”, al tiempo que pedía al Gobierno ayudas públicas como han hecho Alemania con Lufthansa (9.000 millones), Francia con Air France (7.000 millones) o Italia con Alitalia (3.000 millones). “Por nosotros mismos es imposible que podamos salir de esta”, sentenció, para asombro de su propia familia, especialmente su hijo y consejero delegado, Javier Hidalgo, que en ningún momento ha querido transmitir esta imagen del grupo, propietario también de Viajes Halcón y de los hoteles Be Live.

Fuentes próximas a las negociaciones indican que tanto Iberia como Air Europa están perdiendo millones cada día porque, pese a haber reanudado los vuelos domésticos, los de largo radio, los que son rentables, siguen parados por el cierre de las fronteras con países de Latinoamérica, donde el covid-19 está en plena explosión. La diferencia es que Iberia cuenta con el respaldo financiero de IAG y de los 1.000 millones que le han prestado varios bancos españoles con la garantía del Estado español a través del ICO. Pero Air Europa, que disfrutaba de una buena posición de solvencia hasta marzo, no dispone del colchón de Globalia, que también está sufriendo en su división de agencias de viajes y en la de los hoteles.

La 'rebus'

Al contrario, según cálculos internos, Air Europa cree ahora mismo que puede acabar 2020 con pérdidas de 380 millones de euros. Unas minusvalías que, de no producirse la adquisición por parte de Iberia, le obligarían a acudir al preconcurso de acreedores. Por ello, Javier Hidalgo está exigiendo a IAG que cumpla con lo pactado, pero el grupo británico considera que no puede pagar un precio por algo que hoy en día es un saco de números rojos que no se recuperará hasta 2023, como dijo Hidalgo padre.

Iberia está valorando acogerse a la llamada 'rebus sic stantibus', la cláusula jurídica que permite a una compañía incumplir determinados compromisos por una causa de fuerza mayor, como es la pandemia actual. Una fórmula que ya ha puesto en práctica el grupo siderúrgico español Celsa, que emplea a 9.700 personas y que tiene una deuda de 2.700 millones.

Globalia ya ha sufrido la paralización de una fusión, ya que los Hidalgo acordaron con la familia Barceló suspender la integración entre Halcón Viajes y Avoris, las agencias de viajes de ambos grupos turísticos, como adelantó en exclusiva El Confidencial el pasado 8 de junio.

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