ENCUENTRO 'EL VALOR DE LA EXPERIENCIA'

"La UE no financiará déficits estructurales que contradigan su política económica"

Eduardo Madina, exdiputado y actual responsable de la unidad de análisis de la consultora Kreab, explicó cómo debería ser el camino de España para afrontar la crisis económica y social

Desde que abandonó la primera línea política hace ahora tres años, Eduardo Madina se ha centrado en su actividad como director de la unidad de análisis de la consultora de comunicación y asuntos públicos Kreab. Sin embargo, su figura continúa siendo una de las más reconocidas del entorno público, tanto por su talante conciliador, convertido casi en una marca personal, como por su trayectoria política. Este desempeño fue el que le llevó a ser secretario general de las Juventudes Socialistas del País Vasco y, posteriormente, del Grupo Socialista en el Congreso, además de diputado por Vizcaya a lo largo de más de una década.

Hoy, con 44 años, este bilbaíno licenciado en Historia Contemporánea y conocido defensor de la construcción europea continúa abogando por el consenso como única vía para superar la dificultad en la que se encuentra inmerso el país. Esta postura quedó patente durante el encuentro organizado por El Confidencial, en colaboración con Ibercaja, y que se corresponde con el cuarto evento del ciclo ‘El valor de la experiencia’, conducido por el periodista José Antonio Zarzalejos, quien estuvo acompañado por ​José Morales​, director Territorial Madrid y Noroeste de Ibercaja Banco.

Eduardo Madina, ex secretario general del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso.
Eduardo Madina, ex secretario general del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso.

El exdiputado arrancó la charla mostrándose cauteloso en relación con el posible fin del problema sanitario. Bajo su punto de vista, “es pronto para cantar victoria porque, aunque es cierto que el virus ya no tiene tanta fuerza, todavía llegan noticias muy preocupantes relacionadas con posibles rebrotes”. Su receta para terminar con la difícil situación pasa inevitablemente “por la ciencia”, del mismo modo que considera necesario que las fuerzas políticas alcancen “grandes acuerdos y alianzas”.

Para evidenciar la obligación de concordia entre partidos, puso encima de la mesa algunos datos sobre la coyuntura económica y social que la crisis del coronavirus dejará en España. “El PIB caerá entre el 9% y el 11%, mientras que la deuda pública se situará entre el 110% y el 122%. Por su parte, el déficit se incrementará hasta el 9% o el 10% y, finalmente, la cifra oficial del paro oscilará entre el 22% y el 26%, pero los datos reales serán cercanos al 30%”, apuntó. Con estos números desoladores sobre la mesa, Madina lanzó una pregunta: “¿Qué más hace falta para alcanzar la unanimidad y firmar un pacto de Estado?”.

La falta de entendimiento en el hemiciclo

Sobre la política nacional, el bilbaíno criticó "el tono electoralista imperante, que no existe a nivel autonómico y local. En las regiones y municipios, sí se obtienen los compromisos que este escenario excepcional exige". Con respecto a los Presupuestos, uno de los temas centrales del desencuentro político, destacó que “son la memoria económica de lo que se quiere hacer. Se trata de la hoja de ruta de los números para la aplicación de las letras”. En este sentido, concretó que las tres grandes áreas en las que indudablemente debería haber un pacto de Estado son “el sistema nacional de salud, la competitividad de la economía y la posición de nuestro país en la Unión Europea”.

"El tono electoralista imperante no existe a nivel autonómico y local, donde sí se alcanzan los compromisos que el escenario excepcional exige"

En referencia al primer elemento, quiso resaltar que en España se invierte un 8,9% del PIB en el sistema de salud, mientras que la media continental es del 9,8%. A pesar de ello, “mantiene unos niveles de eficiencia muy altos, mientras los salarios de los profesionales de la salud están muy por debajo de lo que merecen”, matizó, para después explicar que “una sociedad más sana es más justa y productiva”.

Asimismo, subrayó que tendría que ganar fuerza el rol que desempeña el Ministerio de Sanidad y para ello es preciso plantear un debate en torno a sus funciones, “basándose en criterios federales”. “No creo que el federalismo siempre se deba interpretar como descentralización —precisó Madina—, ya que también debe implicar lealtad, horizontalidad y coordinación. El virus ha demostrado que no entiende de competencias transferidas y, de hecho, se ha extendido y contagiado por igual sin tener en cuenta las fronteras autonómicas”.

Las ayudas de Europa y la posición común

En lo que se refiere a la capacidad competitiva del entorno económico, el director de la unidad de análisis de Kreab incidió en que “se debe lograr sin desatender las exigencias de la revolución digital, robótica e inteligencia artificial en que nos encontramos inmersos. Además de proteger como prioritarios los factores medioambientales y de sostenibilidad”. A esta afirmación, añadió que “el miedo inicial hace dos o tres meses era que, ante el abismo productivo que traía el virus, la respuesta fuera una dinámica de ajustes y países cerrando fronteras. Si esto llega a ocurrir, la UE corría el riesgo de una implosión total y definitiva”.

José Morales​, director Territorial Madrid y Noroeste de Ibercaja Banco.
José Morales​, director Territorial Madrid y Noroeste de Ibercaja Banco.

En relación con la intervención europea que se producirá en los próximos meses, Madina aclaró que “un paquete de emisiones constantes de dinero desde el Banco Central Europeo para comprar deuda soberana nos puede relajar desde el punto de vista de la financiación, a lo que hay que sumar la inversión de cerca de 750.000 millones de euros para la reconstrucción. Pero todo esto tiene una condicionalidad en dos tiempos”. Madina reiteró que “la primera tanda de gasto deberá estar orientada hacia la digitalización, competitividad, infraestructura y sostenibilidad”, pero advirtió que en segundo término, cuando pase el primer ciclo, “que nadie crea que la UE se va a dedicar a financiar déficits estructurales abultados que contradigan su política económica y monetaria”. Y manifestó en esta dirección que “ante este enorme e inédito impulso en la construcción europea, nos convendría que todos los partidos defendieran una posición común para amparar los intereses españoles. Todos estos aspectos tienen un punto en común, ya que deberían estar recogidos en los presupuestos generales y, por lo tanto, estar consensuados, pero me temo que el tono electoralista vigente lo impide”.

Madina expuso que, bajo su perspectiva, “la política tiene dos tiempos: uno de competencia electoral, cuando tienen lugar los comicios, y otro posterior de cooperación institucional. No obstante, actualmente hay mucho de competencia y poco de cooperación”. Admitió que le gustaría “recuperar la normalidad y el orden en el Parlamento”, puesto que “hace mucho tiempo que se perdió. Ahora, se legisla por decreto, se derogan leyes rápidamente, hay mucha confrontación y poca legislación”, según indicó para ilustrar su opinión.

Cómo afrontar la nueva normalidad

El debate que enfrenta a los conceptos de seguridad y libertad está encima de la mesa en cualquier conversación en la que se realice una prospección de futuro. Para el expolítico, “el virus es hijo de su tiempo, de la globalización, y se ha extendido a una velocidad propia de la era digital”. Y confirmó que “al margen de los nuevos miedos y precauciones que han surgido, se debe tener mucho cuidado con cómo se aborda esta cuestión”, y aclaró que le gustaría “continuar formando parte de un continente como el europeo, donde se hable de libertad y no esté obsesionado con la seguridad”.

Otra circunstancia aparcada hasta cierto punto en los últimos meses ha sido la lucha contra el cambio climático. Antes del comienzo de la crisis provocada por el covid-19, las grandes compañías de todo el mundo habían comenzado a tener muy presentes los factores medioambientales. “La RSC [responsabilidad social corporativa] de las empresas es un concepto que pronto quedará en desuso, ya que la sostenibilidad será un aspecto realmente prioritario para cualquier negocio y no algo únicamente residual, como sucedía hasta hace poco”. Otro elemento que el experto propuso como determinante para la reconstrucción y recuperación de las compañías fue “la identificación con los valores y el territorio”. Y avisó de que “ganarán” las empresas que “renacionalicen la producción”.

José Antonio Zarzalejos, periodista de El Confidencial.
José Antonio Zarzalejos, periodista de El Confidencial.

Respecto al corto plazo de la empleabilidad, Madina mostró preocupación por los trabajadores nacidos entre 1986 y 1992. “Se trata de una generación que ha vivido dos desaceleraciones a lo largo de toda su vida laboral. Su cultura se construye en torno a la crisis porque es la única situación que conocen”. Sin embargo, reconoció que la pandemia de igual forma ha acelerado algunas tendencias positivas, como el teletrabajo. “El empleo telemático no nos hace mejores, pero el compromiso de los profesionales ha quedado demostrado durante los últimos meses. La actividad a distancia ha llegado para quedarse y, en consecuencia, los espacios domésticos se están reconfigurando. No obstante, no debemos olvidar que la única forma de salir de este trance sanitario, económico y social es lograr el consenso entre todas las fuerzas políticas, la patronal, los sindicatos, así como todos los actores implicados”, concluyó.

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