POR EL IMPACTO DEL COVID-19 EN SU NEGOCIO

Telepizza y sus vips tienen un problema de 'grasa' financiera, no solo con Ayuso

Moody's rebaja la calificación crediticia de la cadena de comida rápida propiedad de KKR, los March, Claudio Aguirre y Abelló por el impacto del coronavirus en su negocio

Foto: Un hombre camina frente a un local de Telepizza en Madrid. (EFE)
Un hombre camina frente a un local de Telepizza en Madrid. (EFE)
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A Telepizza y a KKR, el multimillonario fondo de capital riesgo propietario de la cadena de restauración, se le acumulan los problemas. A la polémica sobre si sus pizzas son un producto saludable para los jóvenes, provocada por las declaraciones de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, se suma ahora el impacto que ya está teniendo sobre su negocio el coronavirus. A falta de que la compañía publique sus resultados, retrasados 'sine die', Moody's ha rebajado su calificación financiera hasta situarla a un solo paso del riesgo de impago.

KKR, junto con los españoles Torreal (Juan Abelló), Altamar (Claudio Aguirre) y Artá Capital (los March), tomó el pasado año el control de Telepizza con una oferta pública de adquisición (opa) por 602 millones de euros. Una operación financiada con una emisión de bonos por 335 millones de euros, cuya solvencia Moody's acaba de rebajar a B3 por las posibles consecuencias del covid-19 en su negocio.

Pero más allá de la nomenclatura técnica, el documento por el que la agencia de calificación crediticia pone Telepizza a tan solo un escalón de las empresas calificadas como de alto riesgo pone de relieve la gran incertidumbre sobre la viabilidad del sector de la restauración, apenas unos días antes de que los bares puedan volver a abrir, aunque sea parcialmente, sus negocios en España, el próximo 11 de mayo.

"La rebaja del 'rating' de Telepizza refleja nuestras expectativas sobre las métricas crediticias de la compañía, que ya de por sí eran muy débiles, y que se deteriorarán significativamente este año, ya que las ventas y el beneficio van a sufrir una caída de doble dígito", explica Moody's. Un desplome que la agencia explica por las medidas de distanciamiento físico impuestas por la pandemia y por el pésimo sentimiento del consumidor con relación a la recesión que se prevé este año en todo el mundo. Una percepción que encima se ha visto perjudicada por la polémica con la Comunidad de Madrid, que ha obligado a Telepizza a cancelar a partir del 14 de mayo su labor solidaria.

Personal de Telepizza, en el interior de una de las tiendas. (EFE)
Personal de Telepizza, en el interior de una de las tiendas. (EFE)

"La situación de Telepizza continuará siendo débil en 2021 debido a la sensibilidad de este negocio a la evolución de la economía", señala el documento, el cual recuerda que en la anterior crisis, entre 2008 y 2013, las ventas de la cadena de comida rápida y del sector de las pizzas a domicilio sufrieron una caída anual media del 20%. Una evolución que se explica por el aumento tan brusco del desempleo y de la caída de los ingresos familiares, lo que repercute directamente en el consumo. Moody's estima que el producto interior bruto (PIB) previo al covid-19 no se recuperará hasta dentro de al menos dos años.

Desde mediados de marzo, Telepizza y sus franquiciados han tenido cerrados sus establecimientos, si bien la compañía ha podido funcionar parcialmente con el llamado 'delivery' o reparto a domicilio. Este negocio supone el 60% del total de las ventas en España y entre el 20 y el 50% en Latinoamérica en un periodo normal. Pero se da por descontado que incluso esta división ha sufrido de forma severa, por el miedo generado en la sociedad a recibir incluso cajas de cualquier producto en casa que previamente han podido ser manipuladas por personas que pudieran tener el virus.

Una burbuja a punto de estallar

Aunque la agencia de calificación matiza que es muy difícil calcular con precisión cuánto y cómo afectará la pandemia a Telepizza, debido a las dudas sobre su duración y la reacción del consumidor, Moody's sí advierte de que la relación entre la deuda y el ebitda o beneficio operativo de la compañía se va a disparar hasta las 10 veces, un nivel muy peligroso que posiblemente requerirá de inyecciones de capital por parte de KKR, Torreal, Altamar y Artá Capital.

Telepizza, que aplicó a principios de abril un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en España a 1.500 personas, está negociando con los dueños de sus locales una rebaja de los alquileres para reducir la quema de la caja disponible (78 millones). El grupo cuenta con una red de 2.569 establecimientos, 439 en propiedad y el resto en régimen de franquicia. La compañía opera como máster franquicia de Pizza Hut en España, Portugal, Suiza y Latinoamérica, excluido Brasil. El pasado año, tuvo unas ventas de 384 millones de euros y un ebitda ajustado de 80 millones.

Fuentes financieras indican que si la situación de Telepizza es esa, la coyuntura aún es más dura para otras cadenas que en los últimos años han sido compradas también por fondos de capital riesgo. Entre ellas, se encuentran Goiko Grill (L Catterton, fondo de Louis Vuitton), Tony Roma's (Abac Capital), Rodilla y Hamburguesa Nostra (Grupo Damm), Vips (ProA Capital y Alsea) o Larrumba (Aurica). Unos restaurantes que podrán abrir este lunes, comprados la mayoría en pleno 'boom'. Una burbuja que puede estallar.

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