Historia de un desencuentro

Lamela carga contra la reforma de Torres de Colón: exige protegerlas tras quedar fuera de la obra

El arquitecto amenaza con ir a los tribunales para frenar la obra. Su argumento, velar por el legado de su padre. Su pecado, haber intentado una reforma mayor

Foto: Torres de Colón. (EFE)
Torres de Colón. (EFE)
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Un edificio icónico, dos arquitectos con pedigrí y tres años esperando para llevar a cabo una faraónica obra, probablemente, la más importante del momento en Madrid, con permiso de la metamorfosis que Adif ultima para la Estación de Chamartín.

La reforma de las Torres de Colón dio el pistoletazo de salida en enero de 2017, cuando su propietario, Mutua Madrileña, empezó a comunicar a las empresas inquilinas de estos edificios gemelos que debían trasladar sus oficinas. ¿El motivo? Iba a llevar a cabo una reforma integral del inmueble.

Apenas seis meses después, en julio, Carlos Lamela, hijo del prestigioso arquitecto Antonio Lamela, cuya firma llevan las Torres de Colón, solicitó la protección de este edificio al Consejo Regional de Patrimonio Histórico. Acababan de empezar las hostilidades entre los otrora aliados, un distanciamiento que ha ido en aumento, hasta el punto de que Lamela está analizando emprender acciones legales para proteger el inmueble, según ha asegurado a El Confidencial.

El despacho de Lamela, como titular de la obra, ha realizado históricamente todas las obras de reforma del edificio, una tradición que se rompió el pasado marzo, cuando Mutua eligió a Luis Vidal para hacer la reforma.

Se da la circunstancia de que este arquitecto trabajó en el pasado en Estudio Lamela, una antigua relación que algunos observadores consideran el motivo de fondo de esta disputa. Algo que el propio Carlos Lamela, en declaraciones a este periódico, ha rechazado tajantemente.

Sea como fuere, la realidad es que Mutua negoció primero con Vidal pero, cuando se lo comunicó a Lamela, este pidió poder presentar un proyecto alternativo, y la aseguradora aceptó. Entonces, el arquitecto recurrió a otro trabajo que ya había intentado realizar en el pasado: la conversión de las torres en un hotel.

Torres de Colón, propiedad de Mutua Madrileña.
Torres de Colón, propiedad de Mutua Madrileña.

En 2016, el fondo Emin Capital presentó a Mutua una oferta de compra de este edificio, por unos 170 millones, con el objetivo de transformarlo en un establecimiento de lujo de la cadena Mandarín, que suponía una transformación completa de las torres. El proyecto arquitectónico era del Estudio Lamela que se garantizó poder llevar a cabo este trabajo tras haberse realizado antes una consulta al Ayuntamiento, entonces dirigido por Manuela Carmena.

Este precedente es el que esgrime ahora Mutua como una de sus principales armas de defensa, porque el proyecto de Vidal tiene menos alturas y respeta más los forjados que las propuestas que Lamela presentó tanto para el hotel como para la reforma de oficinas.

Además, la aseguradora recuerda que el edificio actual guarda profundas diferencias con el original, porque ha sufrido dos fuertes reformas a lo largo de su historia, ambas a cargo de Estudio Lamela, transformaciones entre las que se incluye su unión y la colocación del enchufe.

Un ataque del que el arquitecto se defiende asegurando que la muerte de su padre, en abril de 2017, coincidiendo justo con el momento en el que la aseguradora eligió a Vidal, marcó un punto de inflexión para él, que desde ese momento decidió centrar todos sus esfuerzos en proteger el legado del genial arquitecto.

Y, para conseguirlo, el primer paso que dio fue solicitar la protección al citado Consejo Regional de Patrimonio Histórico, que descartó la opción de proteger íntegramente el inmueble, por considerar que carece de los valores arquitectónicos requeridos para ello, pero sí requirió al Ayuntamiento de Madrid que iniciara los trámites para dotar a las torres de protección parcial nivel 3, en la estructura interna.

Poco después, se creó la Asociación para la Protección de Torres Colón, tras la que está Carlos Lamela y que cuenta con el respaldo de varias asociaciones, fundaciones, colegios oficiales, departamentos técnicos y escuelas técnicas, que han decidido respaldar esta iniciativa "conscientes del creciente riesgo de alteración al que ya están expuestas" las torres, según dicen en la página web de este movimiento.

Una movilización de parte que no condicionó el dictamen de la Comisión de Protección de Patrimonio Histórico Artístico y Natural (CPPHAN) del Ayuntamiento de Madrid que, el pasado mayo, apronó el proyecto de reforma presentado por Mutua Madrileña, recogiendo que es compatible con la protección requerida por la Comunidad de Madrid, al mismo tiempo que inició el proceso para incluir la estructura interna en el catálogo de edificios protegidos.

Los dos núcleos sobre los que se construyó la torre. (Centro Cultural de la Villa)
Los dos núcleos sobre los que se construyó la torre. (Centro Cultural de la Villa)

Con estas bendiciones, Mutua decidió arrancar las obras el pasado verano, unos trabajos que está ejecutando acogiéndose a la figura de declaraciones responsables (lleva cinco), motivo que ha vuelto a poner en alerta al arquitecto, quien considera que Mutua está bordeando la legalidad al haber arrancado la obra de este modo, ya que, en su opinión, las dimensiones del proyecto requieren de la solicitud de una licencia de obra.

"La Asociación para la Protección Torres Colón no descarta emprender acciones legales ante cualquier intervención que ponga en riesgo Torres Colón y su protección", señala el organismo en una declaración oficial. Esta entidad persigue que se proteja la estructura de forma completa, que no se añadan plantas, ni se modifiquen los forjados, algo que va más allá de la interpretación que hace Mutua del nivel de protección que se ha reconocido al edificio, y que choca directamente con el proyecto que el propio Lamela presentó para el edificio.

Según explica desde la aseguradora, el nivel 3 afecta solo a la estructura interna y, en este caso, eso conlleva que sean los tirantes y la cabeza los elementos a proteger, con los que se salvaguarda el carácter suspendido del edificio, lo que le hace único. Respecto a los forjados, consideran que no son singulares y, en cualquier caso, explican que su proyecto respeta todos menos dos, frente a los 14 que, aseguran, eliminaba el de Lamela.

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