Lloyds Bank ha sido el último caso

Rebelión en la City: los accionistas fuerzan a los banqueros a recortar sus pensiones

Los bancos comerciales de Reino Unido se enfrentan a sus accionistas para bajar el sueldo de sus directivos, concretamente las retribuciones que reciben en sus pensiones

Foto: Vista general de la City de Londres, Reino Unido. (EFE)
Vista general de la City de Londres, Reino Unido. (EFE)
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Los casos se van acumulando. Antonio Horta-Osorio, actual consejero delegado (CEO) del británico Lloyds Bank, protagonizó ayer por la mañana un nuevo episodio de lo que ya es un debate nacional en Reino Unido: la guerra que han emprendido los accionistas para reducir la remuneración que los principales ejecutivos de los grandes bancos comerciales reciben en forma de pensiones. Osorio cedió a la presión y recortó el porcentaje de su sueldo anual que recibe por este concepto del 30% al 13%.

Pero a las pocas horas, el diario 'Financial Times' publicaba que el consejero delegado de Barclays, Jes Staley, está ultimando la adopción de una medida similar: pasaría de cobrar una suma complementaria de 396.000 libras (equivalente al 34% de su salario) a otra cercana a las 196.000, con lo que el porcentaje quedaría en el 17%.

Las entidades han estado pagando a los CEO porcentajes cercanos al 30-40% de su sueldo anual en concepto de pensión futura, mientras que la media de sus trabajadores apenas está entre en 10% y el 14%.

Este asunto había sido ya objeto de debate en la Cámara de los Comunes, donde Horta-Osorio, que fue uno de los hombres de confianza de la familia Botín en las dos décadas que trabajó en el Banco Santander, tuvo que escuchar a diputados acusándole de tener una "avaricia ilimitada".

Pero la presión de los políticos no es el elemento principal que está forzando los cambios. Lo que está haciendo temblar las bases del sistema de remuneraciones de los bancos británicos es que los accionistas están alzando la voz para obligar a los altos cargos a reducir estas contribuciones hasta la media de los trabajadores.

Lloyds y Barclays no son un caso aislado. Standard Chartered se encuentra en una situación similar y HSBC y RBS han tomado medidas para desactivar las críticas de sus accionistas.

Rebeliones en Lloyds y Standard Chartered

Estos dos grandes casos son los que están en el foco ahora mismo. En Lloyds, Antonio Horta-Osorio ha tenido que ir cediendo poco a poco en las reivindicaciones de sus accionistas hasta que el miércoles se ha visto obligado a reducir lo que recibe en pensiones del 33% del salario al 13%.

En mayo ya tuvo que recortar esta cifra: a comienzos del año, este porcentaje se situaba en el 46%, casi la mitad de su salario. Según 'Financial Times', el portugués cobró el pasado año más de seis millones de libras de la entidad británica.

Fue parecido el caso de Bill Winters, director ejecutivo de Standard Chatered, y de Andy Holford, director de finanzas de la entidad. La diferencia es que ambos han aceptado bajarse también el salario fijo un 8% (237.000 libras menos para el primero y 147.000 menos para el segundo).

El 40% de los inversores votó a favor de este gesto de austeridad, además del recorte de las contribuciones para la pensión. Finalmente, se impusieron esas tesis y la retribución vía pensiones se alineó, en términos relativos, con la del resto de los empleados. Pero no sin polémica. En una entrevista con 'Financial Times', Winters llegó a afirmar que los accionistas que pedían este tipo de rebajas de sueldo eran "inmaduros" y "no ayudan".

HSBC y RBS ya tomaron medidas

Estas dos entidades siguen la estela de HSBC y RBS, que fue el primero en encontrarse con una rebelión en su junta de accionistas que exigía una reducción de salario. John Flint, presidente ejecutivo, recibía hasta entonces 372.000 euros al año que iban para su pensión, lo que significa un 30% de su salario base. Para los trabajadores del banco, esta cifra se reducía hasta el 16%.

A diferencia de Standard, una vez esto se convirtió en una reclamación de sus inversores, decidió llegar a un consenso y aceptar de forma amistosa, al menos de cara al público, las exigencias de sus inversores.

Santander UK, ¿el siguiente?

Ahora la presión puede recaer sobre los bancos que aún no han actuado, como la filial británica de Santander. En este artículo del 'The DailyTelegraph' publicado a principios de mes afirman que los inversores ya se habrían puesto en contacto con la entidad para que siguiera las medidas adoptadas por sus competidores.

Santander paga a Nathan Bostock, que está al mando en Reino Unido, una pensión del 35% de su sueldo, muy por encima de ese 10%-15% que se está reclamando desde varios frentes del poder político y de algunos inversores.

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