ENCUENTRO WORLD BUSINESS FORUM

"Mis alumnos no creen que duren más de dos años en un empleo (y 5 son un fracaso)"

Ian Williamson expuso algunas de las claves que regirán el mercado laboral del futuro y el impacto que tendrá la innovación en los procesos productivos

“Nada más llegar a Madrid, me encontré con un póster de la nueva película de Terminator y me pregunté si este es el futuro que nos espera a los humanos”, bromeaba Ian Williamson nada más iniciar la charla que dio este martes en World Business Forum, en un encuentro organizado por El Confidencial en colaboración con Bankia, y en la que repasó algunas de las grandes preguntas que se ciernen sobre el futuro del mundo laboral y de la innovación. Al hilo de su encuentro con Terminator, eso sí, fue tajante: “El futuro del empleo seguirá siendo humano”.

Williamson, decano de la Victoria Business School de Wellington (Nueva Zelanda), ha trabajado con ejecutivos en más de 20 países repartidos por todo el globo con un objetivo: que las empresas comprendan cómo el capital humano y social juega un papel determinante en los resultados operativos y financieros de las compañías.

Ian Williamson, decano de la Victoria Business School de Wellington, y Marta García Aller, periodista de El Confidencial.
Ian Williamson, decano de la Victoria Business School de Wellington, y Marta García Aller, periodista de El Confidencial.

Un capital humano que no va a desaparecer del mapa a pesar del auge de la inteligencia artificial, pero que ya ha cambiado y que va a hacerlo de manera radical en los próximos años. El presente ya muestra esos signos de ruptura, como lo demuestra el hecho de que “las economías desarrolladas ya basan su PIB en el sector de los servicios y no en el de la manufactura. El conocimiento, las relaciones interpersonales, la creatividad… La tecnología no va a sustituir esas habilidades, sino que las va a potenciar. La inteligencia artificial todavía no está capacitada para sustituir a un humano”, afirmaba.

Porque ese capital humano es el centro sobre el que girarán la innovación y el empleo en el futuro. Un capital que necesita formación para adaptarse a los nuevos trabajos que surjan, pero que será más volátil que nunca. “Muchos de mis alumnos no creen que vayan a durar en un trabajo más de dos años. Y creen que aguantar cinco años en un mismo puesto es un fracaso. Dan por hecho que trabajarán para varias compañías, y lo consideran un éxito. Las generaciones futuras van a tener una definición muy diferente de lo que significa el éxito en el entorno laboral”, aseguraba.

Williamson no descarta un futuro en el que una persona tenga “varios trabajos a tiempo parcial” en lugar del mismo durante 25 años

Un entorno laboral en que el tamaño no será decisivo a la hora de dominar el mercado. El decano aseguró que el tamaño de las empresas ya no es un beneficio y que gracias a la tecnología se ha salvado esa distancia entre pequeñas y grandes empresas: “Ahora hay pequeñas organizaciones con pocos recursos capaces de generar un gran impacto”. Y esas pequeñas empresas tendrán otros modos de organizarse. ¿Cómo? Williamson no descarta un futuro en el que una persona tenga “varios trabajos a tiempo parcial” en lugar de aguantar en un mismo lugar durante 25 años.

Una banca irreconocible en 10 años

Uno de los aspectos más interesantes de la intervención de Williamson giró en torno a sus predicciones sobre el futuro del sistema financiero y de la banca tradicional. Con el auge de las criptomonedas o tecnologías como el Blockchain, llamadas a dibujar un nuevo panorama en el sector, el decano de la Victoria Business School aseguraba que el sector también cambiará de manera radical: “La banca de dentro de 10 años no se parecerá en nada a la de hoy”.

Ian Williamson, decano de la Victoria Business School de Wellington.
Ian Williamson, decano de la Victoria Business School de Wellington.

Uno de los aspectos esenciales para entender ese cambio reside en la relación entre la banca y los clientes. Williamson puso el ejemplo de los créditos hipotecarios para ilustrar su punto de vista: “Una hipoteca no es otra cosa que una persona que quiere comprarse una casa. Pero estamos viendo que las generaciones jóvenes ya no quieren tener una vivienda. ¿No deberíamos pensar en lo que quiere una persona de 27 años en términos de servicios financieros? No creo que una hipoteca sea la respuesta”.

La respuesta, a su juicio, pasa por un cambio en el paradigma del funcionamiento del sistema bancario. El rol del banco será importante como elemento para vigorizar el capital social e interpretar los datos que necesitarán sus clientes. “Los modelos financieros tradicionales nos muestran que se gana dinero gracias a las transacciones, pero eso se va a acabar. Un banco cambiará su modelo de negocio, tendrá menos plantilla y se centrará más en la consultoría y en generar beneficios de formas diferentes”, resumía. En definitiva, será “la relación con el cliente y la interpretación de sus necesidades lo que les hará atractivos”.

Adiós a la entrevista de trabajo

Como miembro del sector educativo, Williamson también expuso algunas de sus ideas en lo relativo al ámbito académico y cómo va a estar más relacionado que nunca con el laboral. Por ejemplo, en el ámbito de las tecnologías de la comunicación, existe un desfase entre las necesidades empresariales y la fuerza de trabajo cualificada para hacerlo: “La población neozelandesa está envejecida. Gente que no son nativos digitales y a la que tendrás que formar para que su negocio sea un éxito. En cambio, los maorís engloban al 15% de la población y la mayoría de ellos son jóvenes, pero solo el 1% estudia carreras relacionadas con las tecnologías de la información. No tendrán trabajo si no estudian eso”.

Pablo Gómez Fernández de Quintanilla,  director del Observatorio e Innovation Lab de Bankia; Ian Williamson, decano de la Victoria Business School de Wellington, y Marta García Aller.
Pablo Gómez Fernández de Quintanilla, director del Observatorio e Innovation Lab de Bankia; Ian Williamson, decano de la Victoria Business School de Wellington, y Marta García Aller.

Un trabajo para el que Williamson vaticina que la puerta de entrada, la entrevista, perderá peso en pos de otras cualidades y datos cuantificables, porque la entrevista, sugiere, ha quedado obsoleta: “Son muy poco efectivas. Tenemos la tradición de hacerlas, pero no nos ayudan a predecir el rendimiento laboral, solo sirven para saber si estamos cómodos con esa persona. Deberíamos analizar otros datos, como muestras de trabajo”, concluía.

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