47 millones de desplazamientos en agosto

Operación salida: por qué gastarás más en combustible si el petróleo está más barato

La gasolina y el gasóleo están en niveles similares a los de 2018 a estas alturas del año, pese a que el barril de petróleo es un 12,5% más barato ahora. La suma de varios factores lo explican

Foto: Foto de archivo de una gasolinera. (EFE)
Foto de archivo de una gasolinera. (EFE)

Los primeros días de agosto van a acumular 2,9 millones de desplazamientos en España (47 millones en todo el mes, según la DGT). Este viernes es uno de los días más congestionados en las carreteras españolas. La operación salida conlleva un fuerte repunte del repostaje de combustible de vehículos.

En este contexto, los precios del gasóleo y la gasolina se sitúan en los niveles más altos desde 2015. La gasolina está incluso algo por encima del precio al que estaba en 2018 (1,327 euros el litro frente a 1,318 euros/l hace un año), según los datos del 'Boletín petrolero' de la Unión Europea de finales de julio. El precio del gasóleo este año es mínimamente inferior (1,212 euros el litro por 1,221 euros/l hace 12 meses).

El mayor coste respecto a los años 2017, 2016 y 2015 se explica en parte por la correlación del coste del crudo, ya que el barril de Brent era más barato en esos años que ahora mismo. Sin embargo, el Brent estaba hace un año en más de 70 euros por barril mientras que ahora está algo por encima de 60 dólares. Esto supone que pese a que el petróleo es ahora en torno al 12,5% más barato, la gasolina y el gasóleo cuestan lo mismo.

La correlación con el crudo, en cualquier caso, solo explica una parte, ya que gran parte de lo que se paga en la gasolina son impuestos: 11.000 millones de euros recauda Hacienda cada año por esta vía. Y aun así, el precio del combustible es de los más bajos de la UE. Grandes instituciones como la OCDE o la propia Comisión Europea piden a España subir la presión fiscal por razones medioambientales.

¿Por qué es ahora más caro?

Varios expertos consultados por El Confidencial apuntan en primer lugar a un cambio en 2019 de los impuestos. Los últimos Presupuestos que aprobó el Gobierno del PP de Mariano Rajoy armonizaron el tramo autonómico del impuesto especial sobre los hidrocarburos. Así, cinco comunidades autónomas (Castilla y León, La Rioja, Navarra, País Vasco y Canarias) se vieron obligadas a subir en 4,8 céntimos de euros el litro de diésel y gasolina, lo que sumado al IVA son unos 5,8 céntimos de euro por litro más en esos territorios. Además, Asturias, Extremadura, Madrid y Aragón tuvieron que elevarlo hasta esa misma cantidad desde niveles muy inferiores.

Esto hace que nueve comunidades autónomas de 17 han aumentado los impuestos del carburante desde el 1 de enero, lo que tiene un efecto de subida interanual sobre el precio global de los carburantes contabilizados.

Esta no es la única razón. Este año, el precio del CO2, lo que se debe pagar por los daños causados por emitir gases de efecto invernadero, está en máximos históricos. Julio ha cerrado con un precio de 27,5 euros por tonelada y se espera que en agosto roce los 30 euros por tonelada emitida. En julio de 2018, este valor era de 16,35 euros, mientras que en agosto estaba en 18,88 euros. Este mayor coste también repercute sobre los carburantes, ya que las refinerías españolas son grandes emisoras de CO2, con lo que sus costes por refinar los combustibles se encarecen y esto se traslada también al precio final que paga el usuario por el combustible.

La subida de impuestos en nueve comunidades autónomas, junto al aumento del coste del CO2 y la rebaja del euro frente al dólar, explica el repunte

Otro de los factores a tener en cuenta es la fluctuación de las divisas. La moneda que se utiliza en el mercado del petróleo es el dólar, con lo que si esta divisa se aprecia frente al euro, el coste del barril para España aumenta. Esto también está encareciendo el coste del carburante. El petróleo que se refina ahora normalmente procede de contratos firmados meses antes. En este sentido, mientras el euro se cambiaba por cerca de 1,20 dólares a principios de 2018, este año en los primeros meses el euro se cambiaba por algo más de 1,10 dólares.

A estos factores, además, hay que sumar el oportunismo de algunas estaciones de servicio, que tratan de subir precios cuando saben que la demanda es alta. Sin embargo, esto no cambia con respecto a otros años. No obstante, con el petróleo más barato, las asociaciones de consumidores piden a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que extreme la vigilancia para evitar que se formen cárteles que pacten precios artificialmente para aumentar sus márgenes por razones anticompetitivas.

El regulador que dirige José María Marín Quemada ya ha impuesto multas en el pasado por esta causa. No obstante, el contexto de competencia es más elevado ahora que nunca. Las cadenas 'low cost' y las estaciones de servicio de los hipermercados, que bajan precios para captar clientes en sus grandes superficies, hacen que el panorama cada vez esté más atomizado y las posibilidades reales de cártel disminuyan.

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