EL INVERSOR SUIZO BUSCA DEFENDER SU 2,9%

La salida del histórico socio Klein anticipa el final de la etapa de CVC en Deoleo

El mercado rechaza comprar deuda de la aceitera española pese al descuento de hasta el 65%. Inversores evalúan ofertas por 200 millones y Deoleo busca evitar el concurso para no perder Bertolli

Foto: Botellas de aceite de oliva. (iStock)
Botellas de aceite de oliva. (iStock)

Dos primeros directivos —Pierluigi Tosato y Miguel Ibarrola— que dejan la empresa en el plazo de un mes, pérdidas de 300 millones en 2018 que aún se desconoce cómo se van a enjugar y, este lunes, la dimisión como consejero del histórico accionista Daniel Klein (2,9% del capital). Deoleo está dando todas las señales que anticipan un giro radical si la aceitera hoy controlada por el fondo CVC quiere tener algún futuro. El envasador de Carbonell, Koipe, Bertolli o Carapelli está en la práctica quebrado, y su valor en bolsa no llega a 90 millones, al cotizar en mínimos históricos en 0,06 euros. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

En las últimas semanas, algunos de los acreedores financieros de la empresa, como Santander o Sabadell, han intentado desprenderse de parte de la deuda que tienen con la compañía. Pero, pese a ofrecer descuentos de hasta el 65%, no encuentran comprador. Por eso, varias fuentes del sector aceitero y financiero consultadas señalan que el valor de la compañía sería como mucho de 200 millones. Es decir, un importe que equivale a realizar una quita de dos tercios sobre los 600 millones de pasivo que Deoleo tiene desde 2014. En ese año, CVC compró la mayoría y refinanció bajo la batuta de JP Morgan la deuda anterior heredada de la antigua SOS.

El suizo Daniel Klein, que es socio desde la etapa anterior a la de CVC, con la familia Salazar como propietaria, entiende ahora que puede defender mejor sus intereses desde fuera que desde dentro. Es decir, ha perdido la confianza en el devenir de la empresa y trata de encontrar la mejor solución para su paquete del 2,9%. Si lo hiciera desde dentro del consejo de administración, podría ser señalado por uso de información privilegiada. Klein, además, se ha mantenido fiel a la empresa tras el terremoto de la salida de los Salazar (Jesús y Jaime), con quienes tenía una estrecha relación personal.

Tras ser expulsada esa familia en 2009, en medio de acusaciones de desvío de 240 millones de fondos de la empresa, las cajas accionistas tomaron el control y Klein también se desvinculó. Pero luego volvió al consejo, tras ganarse la confianza de estos socios financieros (Unicaja, aún socio, Cajasol, que hoy es CaixaBank, y Cajasur, que hoy es Kutxabank). Emprendió igualmente acciones legales contra sus antiguos socios (los Salazar). Esta larga trayectoria hace que su dimisión, atribuida oficialmente a 'motivos personales', sea vista como especialmente relevante y preludio de movimientos de calado a corto plazo.

Pocas empresas tienen el tamaño y el conocimiento del sector aceitero necesario para reflotar Deoleo: Dcoop, Sovena o Migasa serían candidatas

Muy pocas empresas están en disposición de garantizar un futuro para Deoleo. Bajo la batuta de CVC, Deoleo se ha descapitalizado de personal experto en el negocio aceitero, especialmente en la sección de compras. Por eso, una clave es que quien asuma todo o parte de la aceitera con sede social en Córdoba sepa de aceite de oliva. Grandes compañías como las españolas Dcoop (primer productor mundial, con 270 millones de toneladas de aceite esta campaña), Migasa (mayor grupo aceitero de capital español) o la portuguesa Sovena (primer envasador mundial de aceite, bajo marcas propias y blancas) son quienes más miradas atraen.

Oficialmente, todos se ponen de perfil si se les consulta, algo que este medio ha venido haciendo en las últimas semanas. Cualquiera de ellos podría además estudiar una operación junto a otros socios. La familia marroquí Devico (Pompeian) es socia de Dcoop en EEUU en aceite y aceituna, mientras que Sovena mantiene al 50% con el fondo español Atitlan la sociedad Elaia, de gestión de fincas de olivo propias y arrendadas en España, Portugal y Marruecos. Migasa, por último, ha entrado siempre en operaciones con empresas en dificultades y posee una gran planta de envasado junto a la de Deoleo en Córdoba.

Desguazar: más dinero pero más lento

Y un detalle que no es menor en medio de esta situación es la amenaza de perder la marca Bertolli si la compañía se viera abocada a ir a concurso. Una declaración de insolvencia impacta en el acuerdo firmado en 2008 entre la entonces SOS y Unilever para que Deoleo pueda vender hoy aceite bajo la marca Bertolli en EEUU. Esta enseña, la antaño líder del mercado estadounidense pero que hoy es la tercera, no es propiedad de Deoleo sino que Unilever le cedió su uso de manera perpetua. Y quebrar podría llevar a perder Bertolli.

Junto a la entrada de un salvador que se quedara con todos los activos, otra opción es la de que CVC vaya desgajando Deoleo por países. Vendería así por separado sus activos y marcas en España (Carbonell, Koipe y Hojiblanca, junto a la planta de envasado de Córdoba), EEUU (la licencia de Bertolli) e Italia (marcas Carapelli, Sasso, Friol o Maya). Desmembrando la compañía, el fondo británico podría llegar a ingresar entre 300 y 350 millones sobre el papel, según las fuentes consultadas. Pero el problema de esta vía es el plazo de venta: mientras una enseña se vende o no, y sin recursos para impulsarla, el deterioro que sufre es rápido y profundo.

"Ya han sufrido daño los accionistas, esperemos que la solución que se le dé a Deoleo sea ahora la menos dañina para el conjunto del sector aceitero", remacha una de las fuentes consultadas.

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