QUÉ LUGAR OCUPA Y PARA QUÉ

¿Crisis de los 40 en CEA? La patronal andaluza, en busca de la hegemonía perdida

Javier González de Lara, presidente, pugna por consolidarla como ente útil, influyente y eficaz. Recuperar músculo económico y prestigio social, y lidiar con nuevos competidores, retos de futuro

Foto: Acto de celebración de los 40 años en Antequera. (CEA)
Acto de celebración de los 40 años en Antequera. (CEA)

"Sí es cierto que en algún momento se temió que sería difícil la supervivencia a la vista de la mochila que había dejado la anterior Junta Directiva. Y eso que no llegamos a conocerla en su totalidad. Algunos pensamos que sería más fácil una refundación". Es la opinión de un veterano empresario andaluz consultado sobre el pasado, presente y futuro de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). La gran patronal regional sopla este año 40 velas y ya atravesó hace cinco años una crisis económica y reputacional que bien podría encajar en una 'crisis de los 40'. Ahora, justo a esa edad y tras haber limpiado su balance y recuperado parte del lustre, sufre la competencia por primera vez de alguna nueva y pujante asociación empresarial que le disputa la hegemonía perdida. Una crisis existencial: qué lugar ocupar y para qué.

"¿Refundarla? Era una marca consolidada con 35 años a sus espaldas y crear otra era muy arriesgado. Hoy somos una organización eficiente, útil e influyente", resume su presidente desde 2014, el malagueño Javier González de Lara. Ha sido el encargado de limpiar la CEA, una especie de señor Lobo de 'Pulp Fiction', pero en versión 'auditor forensic'. La competencia que ahora encara del Círculo de Empresarios del Sur (Cesur) que lidera el presidente de Insur, Ricardo Pumar, De Lara dice asumirla sobre todo con respeto. "Pero sabiendo que nosotros gestionamos intereses colectivos de forma consensuada, y otras organizaciones responden a otras necesidades concretas de empresarios y expresan más bien posturas u opiniones individuales".

La "mochila" que heredó De Lara es la que dejó su antecesor, Santiago Herrero: pérdidas acumuladas superiores a 20 millones entre 2009 y 2016, enjugadas con la rehipoteca de su gran sede en la Isla de la Cartuja de Sevilla. La cuenta de resultados arroja números negros en 2018, pero por medio se ha llevado un centenar de empleos de los 130 que llegó a tener CEA. Herrero fue el cuarto presidente de CEA tras el fundador Manuel Martín Almendro, Manuel Otero Luna (que también presidió Cepyme) y el controvertido Rafael Álvarez Colunga. "Herrero fue un muy buen secretario general, pero no era un líder. Y en parte por eso fue un mal presidente que tomó decisiones muy equivocadas al estallar la crisis", señala sin tapujos un dirigente patronal andaluz que igualmente habla bajo condición de anonimato.

En paralelo, y mucho más grave, se produjo la evaporación de buena parte del prestigio social. Especialmente, entre el propio empresariado. Si añadimos a la cazuela la peor crisis económica en un siglo, el plato tenía riesgo de llamarse como poco refundación cuando llegó De Lara. "No lo dudé, había que transformar la organización sobre la base de la transparencia, abriendo la organización a la participación y haciendo eficiente la gestión", señala De Lara. Varias veces en estos últimos años ha repetido el también presidente de la patronal malagueña CEM que ya ni recuerda el número de sapos que se ha tragado en estos años que no eran suyos.

Tras perder más de 20 millones desde 2009, ha logrado parar la sangría. "Quiero que sigamos siendo un ente útil, influyente y eficaz"

Como el de la promoción de VPO en un barrio de Sevilla, de la mano del ayuntamiento de la capital, cuya desastrosa gestión económica por parte del equipo de Herrero y la extinta promotora Dolmen dejó a decenas de inquilinos sin vivienda y sin dinero durante un lustro. El buen talante de De Lara y la colaboración de Sareb, que asumió el crédito de Caja Madrid que financió las viviendas, permitieron solventar esta crisis.

CEA asegura que agrupa a 200.000 de las 500.000 empresas de Andalucía y es la mayor organización patronal integrada en la CEOE. De Lara es desde final del pasado año presidente de la Fundación CEOE. De esta forma, su aliado Antonio Garamendi le ha restituido en una de las vicepresidencias de la patronal nacional. De Lara y Juan Rosell, antecesor de Garamendi, mantuvieron una relación muy tirante, en especial a propósito de la crisis independentista en Cataluña. Una representatividad en Madrid que también se perdió con la salida de Herrero en 2014. Y que hoy no solo se ha recuperado, sino ampliado ya que Gerardo Cuerva es presidente de Cepyme (y presidente de la patronal granadina CGE).

Primera Asamblea General en Torremolinos en julio de 1979. (CEA)
Primera Asamblea General en Torremolinos en julio de 1979. (CEA)

González de Lara mantuvo prietas las filas entre los dirigentes patronales de la Andalucía oriental para desligarse de la imagen de folclore fundamentalmente sevillano de su antecesor. Y también para permitirles recuperar un mayor peso e influencia. La relevante cifra de 650 asistentes al acto de conmemoración de las cuatro décadas de vida de CEA en Antequera (donde se fundó la patronal) la semana pasada fueron una muestra de ese prestigio y reputación parcialmente recuperados. Y la clave para ello ha sido, algo en lo que todos los interlocutores consultados coinciden, volver a poner el foco en sus raíces: gestionar los intereses empresariales de forma colectiva.

"Los agentes sociales son necesarios en su papel de representación de sus colectivos y sigue siendo necesario el entendimiento pues crean un ambiente propicio para generar confianza en los inversores, sobre todos los foráneos que agradecen los gestos del consenso y el diálogo en el mundo de la economía", resume Luis Miguel Martín Rubio, abogado del despacho Ontier y directivo de amplia trayectoria en el sector público y privado andaluz. "Debe haber una interlocución única del mundo empresarial para entendernos mejor con Administración o sindicatos. Otra cosa es si es necesario aligerar la estructura actual o cambiarla", apuntala y matiza la fuente empresarial anónima.

El complejo cambio en la Junta

CEA se financió, abundante y fundamentalmente, de dinero público para la formación. Los siete acuerdos de la llamada Concertación Social que instauró el expresidente Manuel Chaves en la década de los 90, en un momento de debilidad política, fueron el cauce para el maná. Alrededor de 30 millones al año en promedio, aunque hubo ejercicios con cifras superiores. Hoy, desde que acabó esa fuente de ingresos, recibe fondos de la Junta anualmente por su participación en el Consejo Económico y Social, el Consejo Andaluz de Relaciones Laborales o el Consejo Andaluz de Prevención. Es el pago por la representación institucional. Junto a ello, cobra cuotas a sus afiliados. "Han tenido que rebajar cuotas significativamente a decenas de empresas, algunas de ellas pagaban mucho, eso sí. Ha sido la manera de retenerlas", señala esa fuente patronal buena conocedora de la institución.

"Negociamos 500 convenios al año, el pasado verano fuimos capaces de desconvocar una huelga en el sector de la hostelería de la Costa del Sol que hubiera sido muy dañino", defiende González de Lara. "Mantenemos la paz social, que es la principal infraestructura sobre la que se construye un país. La Concertación era distinto, porque participabas en la ejecución de lo que otros decidían", asegura el presidente. El curtido empresario consultado, quien hablaba de que se pensó en refundar CEA, lanza esta advertencia cara a la relación con el nuevo Gobierno andaluz: "Javier debe continuar con la misma política interna, en CEA. Y con los nuevos interlocutores que en principio son más afines ideológicamente pues no repetir los errores de etapas pasadas, que a quien menos le interesa volver a cometer es a la propia CEA".

"Y con los nuevos interlocutores, pues no repetir los errores de etapas pasadas, que a quien menos le interesa volver a cometer es a la propia CEA"

Sin embargo, los primeros pasos de la CEA cara al nuevo Gobierno andaluz de PP y Cs han generado un cierto malestar entre los populares. Primero, por la reunión del Consejo Asesor de la patronal (una especie de consejo de los empresarios y empresas clave de la comunidad) con Albert Rivera y los consejeros de Ciudadanos (con el vicepresidente Juan Marín a la cabeza). Y, segundo, por la reunión de González de Lara con la expresidenta Susana Díaz en la sede del PSOE en Sevilla. La rueda de prensa posterior en la propia sede donde pidió al nuevo Gobierno "la misma colaboración" del anterior a la hora de conocer de antemano los Presupuestos autonómicos no es que sentara demasiado bien en el departamento de Juan Bravo. Cabe destacar que en el Consejo Asesor de CEA está incluido Ricardo Pumar, presidente de Cesur.

En cualquier caso, Bravo y De Lara tienen cita para verse la próxima semana, y si no lo han hecho antes ha sido por cuestiones de agenda. La buena relación personal entre el presidente de CEA y el presidente andaluz, Juanma Moreno, y el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, malagueños los tres, es otra baza en el zurrón del líder patronal andaluz. Bendodo es el hombre fuerte del Gobierno andaluz. Varias han sido las reuniones de Moreno y De Lara en la sede del PP andaluz en Sevilla en los últimos años, amén de presentaciones del uno al otro en actos públicos.

Algunos pasos dados por González de Lara han chirriado en el PP, pero al mismo tiempo es muy cercano al presidente y consejero de Presidencia

La competencia con Cesur, que agrupa a medio centenar de empresas, está empezando en cualquier caso a extenderse geográfica y jerárquicamente. "Es una amenaza para CEA, su capacidad de interlocución directa con la administración. Pero es que están saliendo de Sevilla hacia Málaga, entre otras provincias, y generando relaciones con ayuntamientos y diputaciones. Y esto ya no es que afecte a CEA sino a su base territorial, a sus patronales provinciales y sectoriales que son la base asociativa de CEA", alerta la fuente patronal.

En cualquier caso, y en esto coinciden unánimemente todas las fuentes consultadas, el cambio de Gobierno no lo esperaba nadie. Ni quienes hoy gobiernan. Es lógico por tanto que el reacomodo de todas las piezas en el nuevo tablero genere roces o malentendidos. Más allá de lo que ocurra a corto plazo en esta legislatura, la clave será ver si tras la crisis sufrida, la CEA ha vuelto a poner la las bases necesarias para seguir siendo otros 40 años un agente, a día de hoy, imprescindible para la evolución del tejido productivo y la economía de Andalucía.

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