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Reynés (Naturgy): "Con la digitalización, se crearán trabajos y desaparecerán otros"

El presidente de Naturgy habla de los desafíos de las energéticas —cambio climático y digitalización— así como de los propios retos de la compañía en Latinoamérica

“En un mundo de digitalización de tareas, hay puestos de trabajo que dejarán de ser funcionales en el futuro pero, a la vez, se están creando otros nuevos, y esto requiere adaptación de las organizaciones, procesos, sistemas y personas”. Así de contundente se ha mostrado el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, en el Foro Alta Dirección organizado por El Confidencial y PwC. El máximo ejecutivo de la energética reconoce que, con las nuevas tecnologías, “algunos procesos requieren de menos gente”, pero “nuestros objetivos de reducción de costes no son de reducción de plantilla”. En este sentido, aseguraba, no se plantea ninguna “solución estandarizada”, ni fijar una edad concreta ante cualquier eventual salida de personal, sino una “discusión bilateral”.

La presión de la transformación digital en el personal también es extensiva a los consumidores, que han dejado de ser abonados para ser clientes, que miran los precios y son muy sensibles a cuestiones de sostenibilidad. “El área de comercialización está en una fase de adaptación, no solo por la entrada de nuevos competidores y nueva tecnología, sino por el cambio de los clientes”, ha apuntado.

Los objetivos a largo plazo de un país los deciden sus gobernantes, no las compañías, pero sí debemos participar y ayudar a que se consiga

Aparte de la digitalización, el sector energético —para luchar contra el cambio climático— afronta también la transición energética, a la que Bruselas ha puesto fecha de caducidad. En 2050, toda la energía producida tendrá que ser cero emisiones, lo que implica el cierre de centrales de carbón. Un cierre que en España el Gobierno de Pedro Sánchez ha fijado para verano de 2020. En paralelo, el Ejecutivo no quiere prolongar la vida útil de las plantas nucleares, lo que, según sus cálculos, no debería ser más allá de 2030.

“Los objetivos a largo plazo de un país los deciden sus gobernantes, no las compañías, pero sí debemos participar y ayudar a que se consiga para que el proceso de cambio impacte de la mejor manera en la compañía que uno dirige”, ha afirmado Reynés, quien considera que cualquier cambio legislativo debe ser consultado a las partes afectadas, “aunque se tenga en cuenta o no nuestra opinión”, con el objetivo de hacer una transición “factible, y ahí es donde nosotros podemos poner ciertos peros, plantear advertencias”, recalca. “No pretendemos influir”, ha insistido, “pero sí dar nuestra perspectiva”.

Crear valor con las inversiones

Preguntado sobre la política de dividendos de Naturgy, el presidente afirma que no son "una vaca lechera” y que la propuesta es crear valor con inversiones, pero en “ausencia de operaciones corporativas que pudieran cambiar la estructura de la compañía, lo mejor que podemos hacer es devolver al accionista el dinero que nos sobra”.

Gonzalo Sánchez, presidente de PwC; Francisco Reynés, presidente de Naturgy, y Jordi García Tabernero, director general de Comunicación y Relaciones Institucionales de Naturgy.
Gonzalo Sánchez, presidente de PwC; Francisco Reynés, presidente de Naturgy, y Jordi García Tabernero, director general de Comunicación y Relaciones Institucionales de Naturgy.

La compañía ha repartido con cargo a este ejercicio un dividendo de 1,3 euros por título, lo que supone un 30% más que en 2017. A partir del próximo año, la retribución se incrementará “mínimo” un 5% anual, hasta alcanzar los 1,59 euros en 2022. “Puede ocurrir que entre medias surja algún proyecto, pero no tiene sentido que con ese dinero hagamos cosas que no encajan con el accionista”, ha explicado.

Sí encajan las próximas subastas de renovables previstas para 2019, pero “acudiremos con una propuesta razonable de precio/valor”, aclara. “Estamos obligados a analizar todas, y en aquellas que tengan sentido intentar ganar, pero sin acudir con la obsesión de hacerlo”, puntualiza. Misma teoría que aplica a cualquier operación corporativa. “El M&A atrae y distrae, porque metido en el proyecto te enamoras tanto de él que te distraes de los objetivos fundamentales del mismo”, ha señalado.

Nos gustaría llegar a una solución con el nuevo Gobierno de Colombia. A nadie le interesa un problema internacional

Por otra parte, la energética está inmersa en un proceso de desinversión de aquellos activos 'non core' donde su gestión sea limitada y el potencial de crecimiento “irrelevante”. “Este es el M&A en el que estamos trabajando” y “a corto plazo no estamos trabajando en otro tipo de operaciones”, ha afirmado.

Desafíos en Latinoamérica

La devaluación de las monedas en Latinoamérica ha pasado factura en la compañía, que hasta septiembre perdió 3.040 millones de euros. Sin embargo, Reynés afronta este escenario de depreciación con “optimismo, ya que las monedas han bajado mayoritariamente lo que tenían que bajar”.

En Argentina, se acaba de despejar la incertidumbre entre los distribuidores de gas, afectados por el desplome de la divisa que había provocado un incremento del coste de suministro, con el decreto del Gobierno de Mauricio Macri por el que asume las diferencias de valor entre el gas comprado por las distribuidoras y la tarifa.

Menos claro está el litigio que mantiene en Colombia por la nacionalización de su filial Electricaribe, “que no se va a resolver a corto plazo”, ha reconocido. “Nos gustaría llegar a una solución con el nuevo Gobierno de Iván Duque”, aunque considera que “a nadie le interesa un problema internacional”, más aún cuando el país acaba de ser admitido en la OCDE.

El resto de cambios políticos no parecen preocupar a Naturgy. En México, el nuevo presidente no es un desconocido para la compañía, ya que gasificó la Ciudad de México cuando Andrés Manuel López Obrador era su alcalde. “No somos pesimistas, porque ya nos conoce y sabemos que apuesta por nuestro negocio”, ha apuntado. Tampoco se muestra inquieto por el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, ya que el regulador es estatal.

Una transformación a toda velocidad

La transformación del sector eléctrico en todo el mundo se está acelerando. Como respuesta, las empresas del sector deben estar preparadas para un nuevo mercado en el que el consumidor cobra un papel más activo. Esta es una de las conclusiones de la última 'Encuesta Mundial del Sector Eléctrico, elaborada por PwC', que recoge la opinión de más de 115 directivos de 56 países sobre las nuevas tendencias que están revolucionando el mercado.

A medida que la velocidad de los avances tecnológicos aumenta, los modelos de negocio deben adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado eléctrico con rapidez. Y, en este contexto de cambio, la experiencia del cliente toma un papel central por dos motivos. Por un lado, la tecnología está impulsando áreas como la integración de recursos de energía distribuida, la movilidad eléctrica o el Internet of Things (IoT), y esto crea oportunidades de interacción con los clientes. Al mismo tiempo, los consumidores están cada vez más acostumbrados a elegir entre diferentes opciones de generación, control y almacenamiento de energía. Esto genera oportunidades de desintermediación para los nuevos agentes que están entrando en el mercado -procedentes de ámbitos como el 'big data' o el software-.

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