vendió por 1.400 millones de euros

Cómo el 'boom' renovable español ha hecho de oro al 'hedge fund' Oaktree con Eolia

La venta de la firma de renovables por parte del fondo Oaktree a la canadiense AIMCo se ha cerrado con unas plusvalías que rondan los 400 millones en menos de tres años de inversión

Foto: Foto de archivo de un roble, utilizado en el logo de Oaktree
Foto de archivo de un roble, utilizado en el logo de Oaktree

La historia de la compañía de renovables Eolia es un ejemplo más de cómo la crisis económica ha hecho que los españoles dependan un poco menos de sí mismos. Como ha sucedido en otros sectores, paradigma es el inmobiliario, la crisis arrasó las grandilocuentes expectativas que muchos empresarios albergaban antes de 2008 y cómo sus castillos en el aire se derrumbaron como una torre de naipes. Y es en medio del humo que generaban los escombros de la debacle económica, es donde supieron ver el oro que se escondía agresivos inversores internacionales como Oaktree.

El fondo de capital riesgo con sede en Los Ángeles (EEUU) ha cerrado la venta de su participación en Eolia esta misma semana con unas plusvalías que rondan los 400 millones de euros, tal y como adelantó este martes El Confidencial. Compró la firma en 2015 por unos 300 millones de euros más la deuda, que llevaba el valor de la firma entonces hasta los 1.000 millones de euros.

Ahora recibe en la venta del fondo canadiense AIMCo unos 600 millones de euros, y le deja una deuda de entorno a 800 millones, con lo que el 'deal' se eleva hasta los 1.400 millones. A esto hay que añadir que Oaktree firmó a finales de 2017 una financiación con Brookfield por 135 millones de euros (que también asume AIMCo) para adelantarse dividendos de Eolia. Por el camino, además, hay que añadir los réditos de la compañía en tres años: otros 30 millones, según las cuentas presentadas por la empresa.

Unos rendimientos de más del 100% anual que acaban en el bolsillo de sus inversores estadounidenses. Mientras, la propiedad de la firma de renovables, que se nutre de los ingresos que pagan los consumidores españoles de electricidad en su factura cada mes, pasa a manos del fondo gubernamental de pensiones de la provincia de Alberta en Canadá.

Difícilmente podrían imaginar este futuro los padres de una de las primeras empresas de generación renovable que aparecían en España como contraposición a las todopoderosas eléctricas.

Eolia nace en la cabeza de Miguel Salís, que comandó el proyecto durante muchos años hasta que vio cómo caía en manos del fondo oportunista. Un emprendedor procedente de la gran banca de inversión americana que años más tarde protagonizaría el gran 'crack' mundial: Lehman Brothers. Antes de montar el vehículo de inversión de renovables fue director financiero de Jazztel.

Pero en 2007 vio que había una oportunidad en las renovables, tras otros ejemplos como la Cesa de Mercapital que posteriormente compró Acciona. Se enroló con el banco de inversión N+1 (rebautizada en 2017 como Alantra) de Santiago Eguidazu. Allí construyeron un vehículo de inversión donde familias de posibles pudieran realizar una inversión alternativa en el incipiente negocio de las renovables.

Foto de archivo de un incendio en un parque de aerogeneradores. (Reuters)
Foto de archivo de un incendio en un parque de aerogeneradores. (Reuters)

Aglutinaron activos principalmente de eólica. Pequeñas propiedades. Entró como accionista Banco Sabadell, Bankinter, Kutxabank, el fondo de los empleados de Telefónica Fonditel y otros inversores como Preneal, de la familia Merigó, donde el propio Eduardo Merigó tuvo un papel destacado en la compañía. Por Eolia también pasó Inverduero, la filial de eólica del Grupo Collosa, implicada posteriormente en la trama eólica de Castilla y León.

Los impulsores del proyecto lograron que importantes empresarios invirtieran en Eolia. La idea era salir a bolsa para financiar el crecimiento, internacionalizarse, de hecho estuvieron en México, Francia, Alemania o Portugal.

Aerogenerador de Eolia
Aerogenerador de Eolia

Pero los problemas empezaron demasiado pronto. La crisis estallaba en 2008 y las tensiones internas entre los socios participantes poco tardarían en aflorar. Algunos inversores empezaban a sufrir en carnes propias los estragos de la debacle económica. Había señores del ladrillo que pronto empezaron a buscar en su inversión secundaria en Eolia una vía de escape para hacer frente a sus problemas. Se vendieron sus participaciones en el extranjero. Posteriormente se intentó de nuevo salir a bolsa, una manera de dar liquidez a los inversores que querían vender. Pero el salto al parqué se tuvo que suspender por la falta de apetito que había en el mercado.

Y por si todo esto fuera poco, llegaron los sucesivos recortes a las renovables aplicados primero y más tímidamente por el Gobierno socialista de Zapatero y posteriormente y con mucha más intensidad por el Ejecutivo popular de Rajoy. La situación ya era mucho más crítica porque los ingresos disminuían drásticamente. La relación entre Miguel Salís y Eguidazu (N+1) se rompía en 2014. La situación para las renovables en España era crítica. Los inversores que entraron al calor de las primas empezaban a entregar sus proyectos a los bancos financiadores, que aún arrastran una fuerte cartera de proyectos tóxicos.

Había que esperar, aguantar el tirón, confiar pese a los recortes en que se trataba de activos de generación eléctrica inmunes a los ciclos económicos, con una rentabilidad respaldada por el Gobierno. Y ahí es donde los grandes fondos oportunistas aparecieron. Cerberus (Renovalia), KKR (X-Elio) y también Oaktree que ya conocía España con sus inversiones en Campofrío o Bimbo, la famosa firma de los Donuts.

Oaktree
Oaktree

El 'hedge fund' se hizo con el 75% de la firma. Quedó la firma alemana Res Newco y otros con participaciones minoritarias, entre ellos también muchos trabajadores de la empresa. Unos cuatro años de recuperación económica y una carambola política muy propicia para sus intereses: El exministro de Energía del PP Álvaro Nadal era partidario de reducir en torno a un 30% la rentabilidad razonable de la que gozan las renovables en España. Este escenario ha dado un giro de 180 grados con la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno en junio. Aunque aún se espera una pequeña bajada de los ingresos, los inversores confían en que el departamento de Teresa Ribera mantenga en gran medida la retribución que perciben estas plantas con arreglo al BOE hasta 2025.

Un escenario que ha provocado una fuerte subida de la cotización de las renovables en España en los últimos meses. Oaktree apostó por estos activos en España en el peor momento y ha ganado mucho. Las grandes familias que pusieron parte de su patrimonio en este proyecto allá por 2007 ven cómo se retiraron de la partida faltos de oxígeno cuando se repartían las peores cartas. Hoy observan desde fuera cómo el órdago a mayor que hizo Oaktree en 2015 le ha dado más de 400 millones. Mientras, los pensionistas de Alberta esperan desde Edmonton que los consumidores de electricidad de España les hagan recuperar la lluvia de millones que han enviado a Los Ángeles.

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