pese a los esfuerzos de su ceo

El gigante del comercio estadounidense Sears se declara en bancarrota

Había pedido un préstamo específico para obtener suficiente liquidez para seguir operando, mientras que su CEO, Eddie Lampert, aportó parte de su patromionio personal

Foto: Interior de una tienda de Sears (Reuters)
Interior de una tienda de Sears (Reuters)

El gigante estadounidense Sears finalmente ha tirado la toalla. Tras años intentando mantenerse a flote, la cadena de grandes almacenes se ha acogido al capítulo 11 de la Ley de Bancarrota de EEUU tras no conseguir a tiempo los 134 millones de dólares que necesitaba para hacer frente al vencimiento de su deuda.

Ha sido una carrera a contrarreloj en la última semana. Según apuntaba el pasado miércoles la CNBC, Sears había pedido a un banco un préstamo específico para obtener suficiente liquidez para seguir operando, mientras que su consejero delegado, Eddie Lampert, ha tratado por todos los medios de evitar la quiebra no solo a base de pura ingeniería financiera, sino que ha llegado dar parte de sus propios fondos para ello.

Ya el viernes, las acciones de Sears Holdings, matriz de Sears y Kmart, se hundieron en el tecnológico Nasdaq más de un 24% con los inversores descontando que durante el fin de semana no iba a ser capaz de obrar el milagro, como finalmente ha ocurrido.

De hecho, además de tener que pagar los 134 millones de deuda, Sears también tenía que hacer frente aún a sus compromisos con proveedores y empleados. Tal es así que según informaciones de Reuters, tres compañías que venden sus productos a Sears no cobraron en las últimas semanas por falta de liquidez de la cadena estadounidense.

Ahora, tras contratar a un nuevo director especializado en bancarrotas y reestructuraciones, toca mirar a la pura supervivencia del grupo. Por lo pronto, se espera el cierre de 142 tiendas más antes de final de año. Eso después de que desde que Sears y Kmart se fusionaron en 2005 para crear Sears Holdings, el cierre de establecimientos ha sido constante, tanto que se ha pasado de 3.500 tiendas entonces a apenas 900 a día de hoy.

De hecho, el pasado mes de julio cerró su última tienda en Chicago, mientras que otras 46 no llegarán al inicio de la temporada de compras por las fiestas navideñas. Según los registros de la compañía, hasta el 3 de febrero de este año el grupo contaba con 89.000 empleados.

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