LOS EMPRESARIOS SE QUEJAN DE LA COMPETENCIA DESLEAL

Los uber del mar, la guerra de licencias llega a los yates: "Los piratas nos arruinan"

Los empresarios de chárter ven caer sus cifras mientras particulares alquilan sus barcos impunemente sin los permisos ni seguros necesarios

Foto: El alquiler de barcos de recreo creció un 24,7% respecto a 2016. Foto: Pixabay.
El alquiler de barcos de recreo creció un 24,7% respecto a 2016. Foto: Pixabay.

Luis* lleva cinco años ganándose la vida en Ibiza sacando a turistas a navegar. Es patrón de barco, y cuenta con todos los cursos y papeles para hacerlo de manera legal. Sin embargo, cuando sale al mar, ve con impotencia cómo se llena de barcos y patrones piratas que desploman los precios y ponen en riesgo su puesto de trabajo: "Cuando cumples los requisitos legales juegas en desventaja respecto al que lo hace ilegalmente, y los precios están reventando".

Este capitán de barco prefiere no dar su nombre real por miedo a represalias en el puerto donde recala. No es el único. Otro empresario de Cambrils confirma que allí la situación es igual, y que ser patrón con todas las de ley no compensa: "Es un foco de ilegalidad. Los profesionales somos poco menos que esclavos. Cobramos entre 150 o 200 al día, pero trabajando las 24 horas, y el que lo hace de manera ilegal cobra lo mismo, pero invierte mucho menos en formación, seguros, etc.".

Barcos recreativos para uso lucrativo

El alquiler de barcos de recreo es un mercado en auge que en los últimos años ha atraído a cada vez más turistas que no pueden comprarse una embarcación propia pero no quieren renunciar a unos días en medio del mar durante sus vacaciones. En 2017, el mercado del chárter náutico aumentó un 24,7% respecto al año anterior y es ya el mejor posicionado del sector, sobre todo en Mallorca, Ibiza, Tarragona y la parte sur de la Comunidad Valenciana.

Esto cada vez se parece más a los hoteleros con el alquiler vacacional, se ha desmadrado

Pero con su incremento han proliferado también los particulares que quieren sacarle partido a su barco y las webs que, con un sistema similar al de Airbnb, los conectan con los potenciales clientes. "Esto cada vez se parece más a los hoteleros con el alquiler vacacional, se ha desmadrado", se queja Fernando Garzón, un empresario de Mallorca que ha vendido ya siete de los barcos de su flota de 42 debido a la competencia que están generando. "La semana pasada, en el puerto de chárter de Palma solo salió el 20% de la flota. Y esta semana, ya en pleno julio, empresas que cuentan con 15 barcos tenían parados hasta 11", añade José María Jiménez, presidente de la Asociación Patronal de Empresarios de Actividades Marítimas de Baleares (APEAM).

Para que un barco pueda usarse con fines lucrativos debe matricularse en la lista 6º, mientras que si es solo de uso particular basta con que esté en la lista 7º, unos números que deben figurar en su cubierta. Entre las dos categorías hay sustanciales diferencias: los requisitos de seguridad, el tipo de seguro, el número de inspecciones o el tipo de patrón que puede llevarlos, con los costes que todo ello conlleva. El problema, es que muchos barcos de lista 7º navegan llevando turistas a bordo de manera ilegal. "Se ofertan en webs que no piden papeles ni comprueban que el patrón sea profesional", denuncia Jiménez. Cuando la Policía o la Guardia Civil les pide explicaciones sobre los pasajeros a bordo, les basta con decir que son amigos o familiares y es prácticamente imposible demostrar lo contrario. "Siempre ha habido un poco de 'golferío', pero desde hace 4 años, cuando han empezado a surgir estas plataformas, es brutal. Nosotros tenemos un servicio de taxis y veo que nuestra situación es igual que la de ellos con Uber", añade.

Imagen del puerto de chárter de Mallorca este mismo martes, con la mayoría de los barcos atracados. (Cedida por Fernando Garzón)
Imagen del puerto de chárter de Mallorca este mismo martes, con la mayoría de los barcos atracados. (Cedida por Fernando Garzón)

Según los cálculos de la patronal, en las aguas de Mallorca —uno de los principales focos de este negocio—, los barcos piratas suponen ya el doble de los oficiales. "Ahora mismo hay 1.600 barcos de alquiler oficiales, y por cada uno hay entre 1,5 o 2 que no lo son", comentan desde APEAM. "Para nosotros es una tragedia. Yo tengo una empresa con una flota de 15 barcos, con diez personas en limpieza y cuatro técnicos durante todo el año. Pago 4.000 euros de seguros sociales, nóminas, tengo inspecciones de trabajo, Hacienda, seguridad… Cosas que un pirata no tiene. Simplemente el seguro de barco: uno particular de 15 metros de eslora puede costar 500 euros, pero a mí por ser profesional me vale 4.000 al año". Al tener mucho menos costes por el tipo de matriculación, pueden ofertarse a precios que son inasumibles para los que lo hacen de manera reglada; entre un 20% y un 50% por debajo. "En mi caso estoy perdiendo un 15% de negocio anual, y calculo que, en cinco años, si todo sigue así, no quedaremos ninguno", explica Garzón.

Patrones sin licencia

Pero estar o no en la lista 6º (la profesional) no es la única ilegalidad que comenten. Las empresas o particulares que se anuncian en estas webs, suelen contratar patrones —o el mismo dueño— que no cuentan con el título PPER (Patrón Profesional de Embarcaciones de Recreo), según denuncian los empresarios. Este certificado es el necesario para poder llevar clientes a bordo y fue implementado hace cuatro años, precisamente para combatir con el intrusismo del sector, y profesionalizar el puesto. Requiere seis meses de formación, acreditar 50 días de navegación y 2.500 millas de recorrido, y la realización de cursos de especialización.

Los patrones que quieran llevar a bordo turistas con ánimo lucrativo deben sacarse el PPER

Sin embargo, para la Guardia Civil demostrar si el uso que se está dando a un barco es lúdico o recreativo es muy complicado. "Hasta hace poco había un barco, el 'Mamma mía' que lo llevaba un polaco que no tenía ni PPER ni matrícula ni nada. Se pasaba el verano en Baleares y el invierno en Canarias, pero cuando avisábamos a la policía siempre les decía que eran amigos suyos y que no hablaba español. Y no había manera de demostrar lo contrario", explica Jiménez a modo de ejemplo. "Al final, lo pillaron en Canarias porque se puso a hablar con el de la gasolinera en perfecto español".

Los barcos con bandera extranjera suponen otro de los problemas de competencia desleal que denuncian los empresarios náuticos. Tener una bandera belga u holandesa garantiza menos controles en materia como seguridad o radiocomunicaciones, por lo que muchos españoles se camuflan en embarcaciones de estas nacionalidades para evitar los controles y requisitos de la legislación española. "Hay capitanes españoles que matriculan su barco con bandera extranjera porque saben que así nunca les paran. Ya hay empresas especializadas en hacerte todo el trámite, y hacen el agosto", se queja Luis.

El Airbnb de los barcos

Entre las webs que han despuntado a la sombra del auge de los barcos de recreo destaca Click&Boat bautizada como "el Airbnb de los barcos" y señalada por la patronal como uno de los portales donde más se anuncian los piratas. Se trata de una empresa francesa que hace solo unas semanas cerró una ronda de financiación de 4 millones de euros. Cuenta ya con 4.500 barcos en España, y espera duplicarlos en un año. En un paseo por su web, muy similar estéticamente a la popular de alquiler vacacional, ofrece la posibilidad de alquilar barcos tanto profesionales como no profesionales. A la hora de registrar un barco, también permite alquilarlo o bien con un patrón profesional, o simplemente con el dueño para hacer "cotripulación". Tampoco pide prueba de la matriculación del barco en lista 6º ni del título de patrón a la hora de darlo de alta en su formulario.

Una búsqueda en la plataforma Click&Boat
Una búsqueda en la plataforma Click&Boat

Otra de las señaladas es Boatjump, una 'startup' española financiada por la lanzadera de Juan Roig —presidente de Mercadona—. Una simple búsqueda en su web permite ver cómo barcos de 7º lista (es decir, particulares) se ofertan para ser alquilados en unos días. Sin embargo, desde la empresa explican que puede tratarse de fotos antiguas de barcos que ahora sí cuentan con el permiso necesario. "En nuestra plataforma nadie puede dar de alta el barco, lo hacemos nosotros solo si envían toda la documentación y permisos necesarios", dice Pablo Ruibal, uno de los cofundadores que añade que el 90% de sus barcos pertenece a empresas profesionales y que su objetivo es precisamente regular el sector. Lo mismo alegan desde Nautal, otra popular plataforma de alquiler náutico: "Nosotros siempre trabajamos con empresas que tienen todo en regla, aunque sabemos que hay otros que intentan ahorrárselos saltándose estas normas", añade Rodolfo Kustermann, su director de marketing. Sin embargo, ni Boatjump ni Nautal verifican si el barco alquilado sale a navegar con un patrón que posee el título. "El que debe comprobarlo es el propietario del barco o la agencia que lo alquila", explican desde la segunda. Click&Boat por su parte no ha contestado a la solicitud de una entrevista.

Lo cierto es que el incremento de la piratería tiene de uñas a los empresarios tradicionales que ven con recelo las iniciativas que van surgiendo. José Manuel Durán es un empresario alicantino que lleva un par de meses intentando lanzar Barco Compartido, una plataforma para compartir gastos para salir a navegar. Una especie de blablacar sin ánimo de lucro con la que se está encontrando con mucho rechazo por parte del sector. "Es un mundo muy elitista y cerrado. No quieren compartirlo con gente normal, también por el tema de la piratería".

Queremos que cualquier barco que se anuncie en una web tenga un número de registro, que haya un control

Según la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN), el surgimiento de estas plataformas y nuevas iniciativas va acorde al crecimiento del propio sector, pero se reconocen preocupados por el incremento de personas que lo hacen de manera ilícita y que suponen una competencia desleal al negocio tradicional, como ha pasado con los taxistas y Uber: "Hay que buscar formulas, que se cumplan con una serie de premisas mínimas para desarrollar esta actividad, porque ahora mismo es una lacra y tenemos que luchar para combatirlo", explica su presidente, Carlos Sanlorenzo.

Desde la asociación Balear están ya en conversaciones con el gobierno autonómico para que tome medidas más restrictivas para evitar la proliferación de barcos piratas sobre todo a través de plataformas de alquiler: "Queremos que cualquier barco que se anuncie en una web tenga un número de registro, que haya un control, igual que se está empezando a hacer con los apartamentos".

Añaden además que el principal perjudicado es el propio cliente, que "por ahorrarse un dinero no se fija o no le importa si todo está en regla", explican desde ANEN. "En los barcos piratas se les deja beber, no se respeta el aforo máximo… y el problema vendrá cuando haya un accidente y el seguro no lo cubra", advierte Luis. "Al final, es un problema que hay que combatir entre todos: empresarios, administración y consumidores", añaden desde la asociación nacional.

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