TRAS LA CANCELACIÓN DE LA HUELGA DE VERANO

Guerra de castas entre los controladores por el nuevo acuerdo salarial con el Estado

El paro del centro de control de Barcelona-Gavá se desconvocó tras un preacuerdo de las partes. Pero hay una intrahistoria por narrar: el doble estatus de controladores de 1ª y 2ª división se agravará

Foto: Torre de control aéreo del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (EFE)
Torre de control aéreo del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (EFE)

Una convocatoria de huelga del centro de control de tránsito de Barcelona-Gavá amenazaba con llevar el caos al tráfico aéreo. El verano es una ventana de oportunidad para reivindicaciones laborales en este sector. Estaban planificados paros de 24 horas los miércoles y domingos durante doce semanas clave para el turismo en Cataluña y el resto de España.

Gracias a la mediación del nuevo secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Pedro Saura, el lunes pasado se alcanzó un preacuerdo 'in extremis' entre el gestor público de navegación aérea, Enaire, y el sindicato mayoritario de controladores, USCA, para desconvocar la huelga. El contexto político en Cataluña obliga a tener cintura política.

El viernes 6 a mediodía, reunidos en asamblea, tres de cada cuatro trabajadores de Barcelona-Gavá dieron por bueno el texto del preacuerdo y cancelaron la huelga, según informa a este diario su portavoz, Raúl Tobaruela. Es un punto de partida para negociar un tercer convenio del gremio.

Los 820 controladores que se incorporarán hasta 2025 cobrarán mucho menos y esto provocará una precarización progresiva

La reclamación fundamental de los controladores de Cataluña se basaba en un aumento de la plantilla porque entienden que están saturados de trabajo. El texto del preacuerdo compromete a la empresa empleadora a incrementar la plantilla nacional en un 21 por ciento con el horizonte del año 2025, es decir, un aumento neto de 420 controladores; para Cataluña el refuerzo será mayor, 96 más hasta 2023, según explica el director de Comunicación de Enaire, José Antonio Ruiz.

Sin embargo, la alegría va por barrios. La gran crisis vivida a finales de 2010 por los paros de los controladores causó un desorden mayúsculo en los aeropuertos. El problema concluyó con la publicación en marzo de 2011 de un laudo cuyo árbitro fue el exministro de Trabajo, Manuel Pimentel, y que en la práctica fue el segundo convenio colectivo del gremio. Ese texto estableció 'de facto' una brecha salarial entre los que se habían incorporado como controladores antes de 2010 y los que se han venido integrando posteriormente en el colectivo. Es un conflicto que sigue muy latente y que es parte de la intrahistoria de las actuales convulsiones que se viven en el gremio como mar de fondo de un problema no resuelto.

Un controlador de los 'nuevos' señala a El Confidencial que ese preacuerdo que finiquita la temida huelga solo beneficia que se mantenga el estatus privilegiado de los 'viejos' y marca el camino para que Enaire, la antigua Aena, reduzca la masa salarial. "Los 820 trabajadores que se incorporarán hasta 2025 cobrarán mucho menos que los que están ejerciendo ahora y esto provocará una precarización progresiva de la profesión", afirma este controlador que oculta su nombre y localización por miedo a represalias laborales.

Torre de control en el aeropuerto de Barajas. (EFE)
Torre de control en el aeropuerto de Barajas. (EFE)

Según esa fuente, los controladores que accedieron antes de 2010 cobran un promedio de un mínimo de 210.000 euros anuales, mientras que los júniores que se integraron en los años siguientes obtienen unos 88.000 euros. Por su lado, quienes se están incorporando últimamente y los que lo harán en los próximos años, según el preacuerdo alcanzado, comenzarán con un salario de unos 55.000 euros al año.

Enaire: "Los beneficios esperados tras alcanzar el preacuerdo: descenso de la masa salarial, disminución del coste unitario por controlador e impulso a la eficiencia del servicio"

Enaire no da las mismas cifras. Su dircom señala que el sueldo medio de un controlador en España es de 202.000 euros, mientras que en Europa es de 140.000. "Un controlador recién incorporado cobra lo mismo que en países como Francia, Italia, Alemania o Reino Unido", afirma José Antonio Ruiz.


El Confidencial ha conseguido la nómina de un controlador que se incorporó en 2017, uno de los 'nuevos'. El pasado mes de mayo percibió 2.232 euros netos, un salario cinco veces inferior al que se embolsan los 'viejos' por realizar exactamente las mismas tareas. Las semanas de trabajo de los controladores es de ocho días: seis jornadas laborales, la última de noche (lo que se llama en el argot 'sleeping day') y tan solo un día libre completo de 24 horas.

El dircom de Enaire, una empresa pública, confirma que entre los beneficios esperados tras alcanzar el preacuerdo están el descenso de la masa salarial, la disminución del coste unitario por controlador y un impulso a la eficiencia del servicio. José Antonio Ruiz añade que la desconvocatoria de la huelga es "una excelente noticia para los pasajeros, las compañías aéreas, Aena, Enaire, el transporte aéreo, la industria turística, la Marca España y el interés general".

El ciudadano de a pie podría percibir esta política de austeridad del gasto público como una noticia positiva. No ocurre así entre el grueso de los controladores 'nuevos' que ha ingresado en el cuerpo desde 2010 ni seguramente lo verán con buenos ojos los 820 que se incorporarán hasta 2025.

Los 'nuevos' denuncian conchabeo

"La brecha salarial marcada por el convenio de 2011 ha creado controladores de primera y segunda división cuando estamos realizando el mismo trabajo. La diferencia es que los séniores cobran las horas de trabajo a un precio muy alto y los nuevos las hacemos gratis cuando se espera que el tráfico aumente progresivamente hasta 2020", explica a este diario el controlador que no quiere dejar rastro de identidad.

A los antiguos no se les toca ni un pelo de sus sueldos y complementos hasta que se van jubilando y entran los nuevos, más baratos

En 2017 se batió el récord de tráfico aéreo gestionado por los controladores. Hubo casi dos millones de vuelos nacionales e internacionales y sobrevuelos por el espacio aéreo español. Sin embargo, Enaire contó para ese año con una plantilla de controladores de 2.164, no más de 1.750 activos, ya que algunos están prejubilados, en reserva o realizando trabajos administrativos.

En cambio, en 2010, cuando el número de vuelos fue de 1,7 millones, había hasta 2.417 controladores, 253 más que en el año récord de 2017.

Ante las supuestas buenas nuevas de la cancelación de la huelga, los controladores júniores claman al cielo porque el preacuerdo solo beneficia a Enaire, a sus colegas séniors que están mayoritariamente afiliados al sindicato USCA y que mantienen todos sus privilegios y al Gobierno de Pedro Sánchez que se evita un conflicto de consecuencias graves en pleno verano.

"A los antiguos no se les toca ni un pelo de sus sueldos y complementos hasta que se van jubilando, mientras que van entrando nuevos mucho más baratos y así el sistema sigue ahorrando costes, es el gran negocio de Enaire a corto plazo y no hay que olvidar que es una empresa pública", señala el controlador que teme por su empleo.

Enaire es la empresa pública dependiente del Ministerio de Fomento que gestiona —a través de sus 5 centros de control, sus 21 torres y su red de infraestructuras y equipamientos aeronáuticos— el cuarto espacio aéreo de Europa por volumen de tráfico. En 2017, Enaire ganó 446 millones de euros después de impuestos.

Un segundo controlador que también tiene miedo de las represalias denuncia el conchabeo entre Enaire y los séniores de USCA, un sindicato al que está afiliado el 94 por ciento del gremio. "Se entienden muy bien USCA y Enaire y mis compañeros antiguos venden a su abuela para mantener su estatus de los 210.000 euros", cuenta.

Añade ese controlador 'nuevo' que ahora "Enaire puede meter a cuatro controladores júniores que cobran 45.000 euros anuales en una torre de control de Pamplona por el sueldo de uno viejo que se jubile, ahí está el truco del supuesto aumento de plantilla prometido, pero a una empresa pública habría que exigirle que la meritocracia y la igualdad prevalezcan sobre la opacidad y los tejemanejes para precarizar a una profesión logísticamente importante".

Enaire y USCA se defienden

El presidente del sindicato USCA, Pedro Gragera, se muestra satisfecho con el preacuerdo que ha permitido desactivar la huelga en Cataluña. "Lo nuclear es el aumento de personal. Sabemos que solo es la punta del iceberg de lo que pasa en España porque es cierto que hay un exceso de trabajo, una clara falta de personal activo y que la masa salarial por controlador va a ser menor en el futuro", explica Gragera.

USCA: "La 'lowcostización' del servicio de control de tráfico aéreo nos inquieta"

Reconoce el presidente de USCA que esa doble escala salarial denunciada por los controladores 'nuevos' es un hecho discriminatorio aprobado por ley. "Nuestro objetivo es que no exista ese doble rasero, a veces para llegar al 100 tienes que empezar por conseguir el 25 y más adelante el 50 y así progresivamente", dice Gragera.

La portavoz de USCA, Susana Romero, aclara que la 'lowcostización' del servicio de control de tráfico aéreo les inquieta. "Luchamos contra esa 'lowcostización', pero hoy las empresas están obsesionadas con ese concepto [en referencia también a Enaire]", apunta esta controladora de Santiago de Compostela.

Enaire no niega la rebaja de la masa salarial con el horizonte de 2015, a pesar del aumento de la plantilla en 420 controladores netos para entonces. Pero su dircom ve albricias en todo el proceso en marcha. Además de la buena noticia de la cancelación de la huelga, "nos hemos comprometido a tener un nuevo convenio colectivo firmado antes del 30 de junio de 2019 e intentaremos trabajar por reducir esa doble escala salarial", concluye José Antonio Ruiz.

Entretanto, los entuertos en el sector aeroportuario no menguan. Esa ventana de oportunidad que propicia el verano para las demandas laborales se ocupa cuando desiste uno de los gremios de la industria. El viernes por la tarde el comité de empresa de Iberia Barcelona convocó una huelga para los días 27 y 28 de julio y 3 y 4 de agosto con el fin de denunciar la situación de "sobrecarga de trabajo" que sufre el personal de tierra y los "incumplimientos sistemáticos" de los acuerdos alcanzados con los representantes sindicales.

Además, una huelga de los azafatos españoles, italianos, portugueses y belgas de Ryanair se ha anunciado para finales de julio. Denuncian estar sometidos laboralmente a la legislación irlandesa, lo que provoca situaciones laborales de explotación, según su reivindicación.

La amenaza de caos en los aeropuertos españoles aún está muy viva este verano. Y la guerra de castas entre controladores 'nuevos' y 'viejos' será noticia en los próximos meses.

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