la filial dragados ganó el concurso

ACS 'abandona' un puente en Panamá tras ganar la obra por 1.800 millones

La compañía española, que ha presentado la mejor oferta por el cuarto puente sobre el Canal, ha renunciado al proyecto al no presentar los avales financieros

Foto: Foto de archivo del canal de Panamá. (EC)
Foto de archivo del canal de Panamá. (EC)

Dragados, filial de ACS, supo el pasado viernes por la noche hora española que había ganado el concurso para construir el cuarto puente sobre el Canal de Panamá. La compañía española se impuso en el proceso a dos consorcios formados por compañías chinas y a otro italiano liderado por Astaldi. Sin embargo, la empresa presidida por Florentino Pérez no renovó los avales para garantizar su capacidad financiera y perdió la obra.

Cuando el licitador abrió los sobres el pasado viernes, Dragados presentó la oferta más cara, ya que tasó el coste del proyecto en 1.800 millones de dólares, 200 millones por encima de lo estipulado en los pliegos. Pero también obtuvo la mejor calificación técnica, ya que obtuvo 49 puntos. Por encima de Astaldi, que se quedó en 46 puntos y que el Consorcio Panamá Cuarto Puente, participado por China Comunications Construction Company y China Harbour Engineering Company, que apenas logró 30 puntos.

La cuestión es cómo una multinacional del calibre de ACS se permite renunciar a una obra de esta trascendencia. Las versiones son poco claras

La multinacional italiana fue descalificada al presentar una oferta de 1.200 millones de dólares, lo que se consideró baja temeraria. Y los chinos propusieron hacer la infraestructura por 1.420 millones. En conjunto, ACS consiguió la mejor calificación, 88 puntos, contra los 80 de sus rivales asiáticos. Pero, a la hora de ratificar su presupuesto, desistió de renovar sus garantías. Una decisión inusual dada la magnitud del contrato, pero que fuentes próximas a la operación aseguran que fue voluntaria.

La cuestión es cómo una multinacional del calibre de ACS se permite renunciar a una obra de esta trascendencia. Las versiones son poco claras. Pero las mismas fuentes explican que los chinos se aprovecharon de los contactos que su nuevo equipo gestor tenía sobre la licitación. Unos directivos fichados meses atrás de Odebrecht, la empresa brasileña que protagonizó el pasado año un gran escándalo por pagos millonarios en sobornos que acabó con su presidente en la cárcel.

El presidente de ACS, Florentino Pérez. (EFE)
El presidente de ACS, Florentino Pérez. (EFE)

Según otras fuentes, se creó una comisión de calificación presidida por Óscar Ramírez, exrector de la Universidad Tecnológica de Panamá y miembro del consejo de administración del Canal de Panamá. Una comisión que daba la mejor puntuación a las compañías chinas. Pero las sospechas sobre los precedentes de Odebrecht llevaron al Ministerio de Fomento a cambiar la comisión y retrasar durante meses la decisión. Las ofertas estaban encima de la mesa desde octubre del pasado año, pero el Gobierno, que había sacado los pliegos en enero de 2017, demoró la decisión.

Las empresas interesadas tuvieron que renovar los avales en hasta dos ocasiones. La última vez que tenían que hacerlo era en los días previos a la apertura de los sobres. Pero ni Astaldi ni ACS decidieron ratificar las garantías, lo que 'de facto' las descalificaba oficialmente. Pese a ello, el gobierno panameño mantuvo sus ofertas como presuntamente válidas, hasta el punto que la de la española, preparada por un equipo de Nueva York, fue la mejor en conjunto.

La irrupción china

El cuarto puente es una obra clave para la capital del país centroamericano y para el proyecto de la línea 3 del metro de la ciudad. Los precalificados para este proyecto son China Railway Group Limited, el Consorcio HP Joint Ventur: Hyunday Construction (Corea del Sur), Posco Engineering & Construccion (Corea del Sur), y el grupo ACPC Línea 3 en el que participa Acciona. Además, pujan por esta obra el consorcio China Harbour Engineering Company, LTD-Beijing Urban Construction Group Co., LTD; FCC, junto con SK Engineering & Construction (Corea del Sur); Astaldi SpA (Italia), y OHL, en alianza con la brasileña Andrade y la portuguesa —Mota Engil—.

La pérdida del cuarto puente supone un duro golpe para los intereses españoles, que han perdido influencia en Latinoamérica tras el litigio de Sacyr

Fuentes del sector explican que la pérdida del cuarto puente supone un duro golpe para los intereses españoles, que han perdido influencia en Latinoamérica tras el litigio de Sacyr con precisamente Panamá por la ampliación del Canal. Una obra histórica por la que la compañía presidida por Manuel Manrique reclama más de 5.800 millones de dólares en sobrecostes. Aunque FCC se quedó con la obra de la Línea 2 en 2015 por algo más de 1.800 millones, a la empresa que fue de las Koplowitz se la considera ya más mexicana que española al estar controlada por Carlos Slim.

Y, sobre todo, preocupa la irrupción de las compañías chinas en Latinoamérica, un territorio habitualmente dominado por compañías españolas. China es el principal cliente del Canal y en 2017 estableció relaciones diplomáticas con el país centroamericano con la firma de un convenio inversor que incluye, entre otros proyectos, la construcción de un tren de 5.500 millones de dólares y la apertura de oficinas del China Development Bank y del Exim Bank, los dos principales bancos de desarrollo chinos. Una irrupción que preocupa tanto a España como, sobre todo, a Estados Unidos, en guerra comercial con el gigante comunista.

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