propuesta ya rechazada por varios accionistas

Rhône Capital rebaja la oferta por Santillana y deja a Prisa frente a una ejecución bancaria

El fondo americano no ofrece ni 1.200 millones por la filial de libros educativos, 300 menos de los que pide el editor de 'El País', que se enfrenta a una ejecución bancaria

Foto: Sede del Grupo Prisa. (EFE)
Sede del Grupo Prisa. (EFE)

Ni 1.500 millones de euros, que era lo que pedía Prisa, ni tampoco 1.300 millones. Rhône Capital, el fondo estadounidense con el que el grupo de comunicación negocia por segunda vez la venta de Santillana para poder pagar su abultada deuda, tal y como avanzó El Confidencial el pasado 6 de septiembre, ha presentado una oferta que no llega a los 1.200 millones por la filial de libros educativos. Una propuesta que ya fue rechazada por varios accionistas en el último consejo de administración y que puede abocar a la compañía a una dura reestructuración.

Fuentes financieras próximas a las conversaciones han confirmado que la última oferta de Rhône Capital es totalmente insuficiente para poder repagar los 1.546 millones de euros que adeuda Prisa, 956 de los cuales los tiene que amortizar en apenas un año. Distintas fuentes han asegurado que el fondo estadounidense no ofrece ni 1.200 millones por el 75% de Santillana, propuesta incluso ligeramente inferior a la que antes del verano presentaron fondos como Carlyle y PAI Partners. Toda una decepción para algunos miembros del consejo de administración, que confiaban en que Goldman Sachs, el banco asesor del proceso, les trajese inversores con más apetito.

Aunque aún falta el dictamen definitivo, este primer informe es todo un revés para una operación que Prisa daba por descontada

Sea como fuere, la última oferta de Rhône Capital pone a Prisa en una situación complicada. Sobre todo después de conocerse que el primer informe de las autoridades de la competencia de Portugal se opone a la venta de Media Capìtal a Altice. Los reguladores lusos no ven con buenos ojos el traspaso de la televisión de la empresa española a la operadora de telecomunicaciones estadounidense acordada antes del verano por 321 millones, porque limitaría la oferta y sería contraproducente para los espectadores.

El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. (EFE)
El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. (EFE)

Aunque aún falta el dictamen definitivo, que se hará público el próximo 10 de octubre, este primer informe es un revés para una operación que Prisa daba por descontada y con la que pretendía repagar parte de la deuda a los acreedores. Ahora, los bancos y los fondos oportunistas tenedores de los 1.540 millones de pasivo empiezan a concluir que el grupo editor de ‘El País’ no conseguirá el dinero suficiente para cumplir sus obligaciones financieras ni vendiendo Media Capital y Santillana juntas.

Ante esta coyuntura, Amber Capital y la familia Polanco, accionistas con el 19% y el 17% del capital, respectivamente, se oponen a desprenderse de la filial de libros, que proporciona el 70% del ebitda, tal y como pusieron de manifiesto en el tenso consejo de administración del pasado 15 de septiembre. El 'private equity' americano ha propuesto una ampliación de capital de al menos el 100% del valor bursátil de Prisa —240 millones de euros— para elevar los fondos propios y calmar a los acreedores.

Ampliación o ejecución

Una maniobra que, según otras fuentes, no deja de ser un brindis al sol, puesto que la mayoría de los accionistas actuales no suscribiría la emisión. Especialmente Banco Santander (4%), CaixaBank (5%) y Telefónica (13%), que han perdido mucho dinero desde que entraron en el capital en 2012 y que no quieren inmiscuirse en la pelea entre socios.

El problema adicional para la ampliación es que otros consejeros, como el inversor mexicano Roberto Alcántara, dueño del 9%, tampoco quieren aportar más capital, además de que los Polanco no andan precisamente sobrados de liquidez para poner dinero y no diluirse más. En total, accionistas con casi el 60% del capital no estarían dispuestos o en condiciones de suscribir una aportación de fondos. El consejo de Prisa analizará de nuevo toda la situación el próximo viernes 29 de septiembre.

Por lo tanto, la compañía no tendrá más remedio que sentarse con la banca y los fondos ‘distress’ para negociar una reestructuración de la deuda. Una operación que, según fuentes de los acreedores, consistirá en el canje del pasivo por capital y la sustitución del equipo directivo. En consecuencia, Prisa podría pasar a manos de la banca y de los fondos buitre, cuyo fin último es cobrar sin tener en consideración la influencia institucional de la compañía de medios de comunicación.

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