EL GASTO EN INTERESES SE DESPLOMA

La banca mejora sus beneficios a costa de no pagar nada por el dinero a sus clientes

El negocio bancario ha salvado el primer semestre con una mejora generalizada de beneficios gracias a la fuerte caída de la retribución de cuentas y depósitos, más que al ahorro de costes

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Si usted pregunta a cualquier banco cuánto le ofrece por dejarle dinero, le contestará que cero o dos o tres décimas como mucho. Si quiere más, le venderán un fondo de inversión (que normalmente tiene riesgo). Le explicarán que, si los tipos oficiales son negativos, no le pueden dar más. Y es cierto, pero, además, la drástica bajada de la remuneración de cuentas y depósitos es el principal elemento que mantiene a flote los márgenes y beneficios del sector, por encima de la reducción de costes y de las menores provisiones para los activos tóxicos.

Este comportamiento es el que explica la mejoría (o al menos el mantenimiento) del margen de intereses, el núcleo del negocio bancario. Este margen mide la diferencia entre los intereses que el banco cobra por los créditos y los que paga por sus recursos, que provienen de los clientes —cuentas y depósitos— o de los mercados. En el lado de los préstamos, la banca ha duplicado el diferencial sobre el euríbor desde el inicio de la crisis hasta una media de 300 puntos básicos (tres puntos porcentuales), según el Banco de España. Sin embargo, el volumen de crédito se sigue reduciendo, aunque a un ritmo cada vez menor por la recuperación económica, y esta subida de los diferenciales no basta para compensar este efecto.

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar. (EFE)
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar. (EFE)

Por tanto, la clave está en el otro lado: el de los depósitos. En los resultados del primer semestre de 2017 se aprecia que los intereses pagados en España por las principales entidades se han reducido radicalmente: en un espectacular 41,5% interanual en el caso de CaixaBank –la entidad explica que "el ahorro a vencimiento reduce su coste desde el 0,63% en junio de 2016 hasta el 0,11%"–, en el 40,9% en Liberbank, en el 39,7% en Bankia, en el 31,9% en Unicaja, en el 22,1% en Sabadell y en un 19,1% en BBVA. La palma es para una no cotizada, Ibercaja, con un desplome del 46,5%, mientras que Abanca ha reducido estos costes en un 29,5%.

Por el contrario, la reducción más moderada se ha producido en el Santander por culpa de la Cuenta 1, 2, 3, ya que los intereses pagados en España solo bajan el 2%. Esto se compensa por el mayor crecimiento de las comisiones, del 12%, gracias precisamente a las que comporta este producto.

Anuncio de la Cuenta 1, 2, 3 en una oficina del Banco Santander. (Reuters)
Anuncio de la Cuenta 1, 2, 3 en una oficina del Banco Santander. (Reuters)

Las comisiones, el otro maná de la banca

Precisamente, la escalada de las comisiones es otro de los principales factores detrás de la mejoría (o al menos el mantenimiento) de los resultados de las entidades. No se trata principalmente de las de las cuentas (mantenimiento, tarjetas, recibos, etc.), muy difíciles de cobrar a la clientela cuando el banco no paga intereses; hablamos sobre todo de las de los fondos de inversión, que explican por qué en las oficinas le meten este producto por los ojos a quien se queja de que los depósitos no dan nada de rentabilidad. En el primer semestre, estos ingresos crecieron el 12,7%, hasta casi 10.500 millones (esta cifra incluye los negocios fuera de España).

Esta reducción de la remuneración de los depósitos y esta subida de las comisiones se completan con otros dos factores en los resultados semestrales del sector. El primero es la progresiva normalización de las provisiones por los créditos morosos y los inmuebles adjudicados después del enorme esfuerzo de saneamiento acometido desde el estallido de la crisis. Ahora bien, aunque esta partida se reduce de forma generalizada (el 15,6% en el semestre), todavía no asistimos a una liberación del exceso de provisiones dotado en los últimos años por la mejoría económica, salvo excepciones puntuales.

El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres. (EFE)
El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres. (EFE)

El segundo es la constante reducción de costes para mejorar la eficiencia, algo sobre lo que no dejan de insistir el BCE y el Banco de España. El más activo con la tijera este semestre ha sido BBVA, con el cierre de 188 oficinas (anunció la supresión de 262 este año), seguido por CaixaBank, la entidad con la mayor red del país, que ha echado la persiana a 57 sucursales. Por último, un elemento que había ayudado a los resultados en los últimos años y que ha dejado de hacerlo —salvo alguna llamativa excepción— es el 'trading' con deuda pública, debido a que las entidades han vendido el grueso de estos bonos. Los resultados por operaciones financieras han caído el 12%.

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