por la mejora de las ventas y los márgenes

El Corte Inglés pide a la banca refinanciar 4.000 M tras recortar su deuda un 20%

La compañía de grandes almacenes ha iniciado contactos con sus acreedores para rebajar el coste de los préstamos y los bonos gracias a la mejorar de sus ventas y de los márgenes

Foto: El Corte Inglés. (ECI)
El Corte Inglés. (ECI)

El Corte Inglés quiere aprovechar la mejora de su salud comercial para renegociar la deuda neta de 4.000 millones de euros que aún arrastra. Según han confirmado distintas fuentes, el grupo de distribución presidido por Dimas Gimeno ha comenzado los contactos con sus principales acreedores para solicitarle una rebaja del precio del préstamo sindicado que fue novado en 2013 y posteriormente modificado en 2015 cuando la compañía atravesaba verdaderos apuros.

La situación ha cambiado radicalmente gracias a la venta de la autocartera del 10% del capital al jeque catarí Hamad bin Jassim bin Jaber al Thani, la desinversiones de activos no estratégicos y el rendimiento mejor del esperado del acuerdo con el Banco Santander para impulsar el crédito al consumo a través de la Financiera El Corte Inglés. Una serie de operaciones corporativas que han permitido rebajar en 1.000 millones -un 20%- el pasivo que adeudaba el holding hace apenas tres años y medio.

El presidente y CEO de El Corte Inglés, Dimas Gimeno. (EFE)
El presidente y CEO de El Corte Inglés, Dimas Gimeno. (EFE)

Así las cosas, El Corte Inglés tiene ahora una deuda neta total de 4.000 millones de euros, de la que 1.600 millones se corresponden al crédito sindicado firmado en 2013 por casi 4.900 millones de euros y que se ha ido reduciendo gracias a las transacciones anteriores y a dos emisiones de bonos por 600 millones a través de Hipercor. El holding tiene otros 1.000 millones adicionales con el Banco Europeo de Inversiones y con los inversores de Deutsche Bank y Santander que compraron los bonos, así como otros 1.400 millones en pagarés suscritos por los propios empleados.

Según distintas fuentes, El Corte Inglés ha iniciado los contactos con las entidades financieras para renegociar las condiciones de los 2.600 millones de deuda puramente bancaria. El dinero emitido en pagarés se mantendrá, de momento, fuera de las conversaciones, si bien la intención de la empresa de grandes almacenes es canjearlos más adelante de cara a la futura salida a bolsa por un pasivo tradicional dada la particularidad de este producto.

Estas cifras sirven de preparación para la junta general de accionistas que se celebrará a finales agosto. Oficialmente, la compañía asegura que no hay un proceso formal de reestructuración de la deuda, pero sí reconocen que se está en contacto constante con los bancos para adecuar el coste de los préstamos a la situación actual del grupo de distribución.

Según distintas fuentes, ha iniciado contactos con entidades financieras para renegociar las condiciones de los 2.600 millones de deuda

Internamente, El Corte Inglés habla de “optimización de la financiación”, un eufemismo para hacer valer ahora la fortaleza del holding. Cuando pactó el primer acuerdo con Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Popular y Sabadell en noviembre de 2013 tras algo más de un año de conversaciones -tal y como adelantó El Confidencial en junio de 2012- se encontró con un gravísimo problema de liquidez: no disponía de dinero para afrontar los pagos más inmediatos a proveedores y empleados.

La presión de Qatar

Hoy, el marco de negociación es muy distinto, gracias a que se ha equilibrado la relación entre la deuda y el Ebitda y a la generación de flujos de caja positivo derivada de la mejora de las ventas, el aumento de los márgenes por la recuperación del consumo y los frutos de las medidas internas de reorganización. Especialmente, los planes de bajas incentivadas que han facilitado reducir la masa laboral en algo más de 1.300 personas. La plantilla ha disminuido en más de 16.000 empleados desde que estalló la crisis en 2008.

Por todo ello, El Corte Inglés considera que es el momento de definir una nueva estructura del capital, con la actualización de los plazos de amortización y el análisis de nuevas fórmulas de financiación que abaraten el coste de las obligaciones. Un paso previo y necesario para preparar la futura salida a bolsa del grupo, que el inversor catarí ha empezado a exigir para profesionalizar la gestión y poner en valor su participación.

Especialmente, porque, pese a la mejoría de todas las cifras operativas, los números de El Corte Inglés están lejos de lo que se incluyó en el contrato por el que Hamad bin Jassim bin Jaber al Thani le prestó 1.000 millones a la compañía a través de un préstamo convertible por el 10% del capital. Una participación que en junio de 2018 será del 12,5% por el efecto del cupón al 5,25% que el grupo le abona a su socio y que se incrementará hasta el 14% por el incumplimiento de los ratios de crecimiento pactados hace ahora dos años.

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