SANTOS-SUÁREZ INVOCA EL CARÁCTER COLEGIADO DE LA INSTITUCIÓN

El nuevo jefe de la CNMV pasa al consejo la 'patata caliente' de los grandes acuerdos

El nuevo presidente de la CNMV rehúye el peso de la púrpura que recae en su designación y no quiere pagar los platos rotos tras el descabezamiento que sufre la institución

Foto: El presidente ocasional de la CNMV, Juan Manuel Santos-Suárez. (EFE)
El presidente ocasional de la CNMV, Juan Manuel Santos-Suárez. (EFE)

Aunque todavía no está claro si el presidente ocasional de la CNMV, Juan Manuel Santos-Suárez, seguirá utilizando su potente motocicleta para acudir diariamente a su nuevo despacho de la calle Edison, lo que sí parece bastante más seguro es que el jefe en funciones del organismo regulador no está dispuesto a tragarse en primera persona las múltiples labores delegadas que le han caído en suerte tras el sorprendente cese de Elvira Rodríguez y Lourdes Centeno. Precisamente para calibrar las responsabilidades efectivas que está dispuesto a asumir por sí mismo Santos-Suárez, la CNMV ha celebrado hoy una reunión clave de su consejo de administración, en la que se ha decidido el orden de competencias y que la presidenta y vicepresidenta salientes puedan echar una mano en calidad de colaboradoras externas, como informó este medio esta misma mañana.

Elvira Rodríguez firmó a modo de despedida el pasado miércoles día 5 un acuerdo en nombre del comité ejecutivo de la Comisión de Valores en el que se trasladaba a Santos-Suárez toda la delegación de funciones sobre una serie de tareas básicas que constituyen el verdadero peso de la púrpura dentro del supervisor bursátil. La disposición normativa recuerda que dicho comité ejecutivo es un órgano dotado de competencias propias, pero advierte de que se ha quedado sin quórum, ya que el Gobierno en funciones no está capacitado para relevar a las dos máximas responsables que han agotado su mandato de cuatro años en la CNMV. A partir de ahí, todo el poder efectivo para desarrollar las actividades cotidianas recae en el consejero más antiguo, que asume el cargo de vicepresidente y, por delegación, el de presidente de la institución.

La exdirectora general de la Agencia Tributaria Beatriz Viana. (EFE)
La exdirectora general de la Agencia Tributaria Beatriz Viana. (EFE)

Con ambos gorros superpuestos y el único apoyo de Beatriz Viana, antigua directora general de la Agencia Tributaria, como compañera de fatigas en la mencionada comisión ejecutiva de la CNMV, Santos-Suárez tiene que ocuparse a partir de ahora y hasta nuevo avisto de tres grandes apartados funcionales. El primer encargo consiste en preparar y estudiar los asuntos que han de ser sometidos al consejo de administración. En segundo lugar, y también de manera sistemática, ha de afrontar dos competencias básicas en materia de supervisión, como son las propuestas de terminación de inspecciones cuando no impliquen la apertura de un expediente sancionador y la aprobación de los informes de supervisión a distancia que le eleven los directores generales. En último término, también le toca a él la incoación de los procedimientos sancionadores.

Por suerte para el nuevo presidente, la entrega del testigo incluye un apartado adicional orientado a la denominada 'avocación' de competencias por parte del consejo de administración. Dicho de otro modo, Santos-Suárez puede delegar, a su vez, en el máximo órgano de gobierno todos aquellos expedientes que considere convenientes “por su trascendencia o por plantear problemas o cuestiones especiales”. En medio de la que está cayendo, con un Gobierno en funciones y un intenso debate político entre los principales grupos parlamentarios, no es descabellado pensar que el más elemental despacho ordinario cobra dentro de la CNMV una significación relevante como potencial materia de alto riesgo. En definitiva, será el consejo de administración el que tenga que afrontar una etapa de transición que será tanto más problemática cuanto más larga sea en el tiempo.

Durante los últimos años, el consejo de la CNMV solo se reunía una vez al mes, casi siempre para refrendar acuerdos ya aprobados por el comité ejecutivo

La situación supone un replanteamiento a fondo de competencias, porque el máximo órgano de gobierno no es el que gestiona la operativa cotidiana de la CNMV. Las grandes operaciones sujetas a autorización, como opasOPV o emisiones de valores, han sido aprobadas por el comité ejecutivo en sus reuniones semanales, en tanto que el consejo de administración solo se ha reunido con carácter mensual y de manera subordinada, con la misión de refrendar decisiones previamente acordadas. A partir de ahora, el primer 'sanedrín' deberá aumentar la frecuencia de reuniones y la asunción de responsabilidades, justo cuando dos de sus miembros, como son el subgobernador del Banco de EspañaFernando Restoy, y la secretaria general del TesoroRosa Sánchez-Yebra, llevan varios meses en expectativa de salida de sus respectivos altos cargos públicos.

El nuevo y menguado consejo de la CNMV se ha reunido por primera vez este martes, con el deseo expreso de que los acontecimientos políticos en España faciliten, más pronto que tarde, la formación de un Gobierno estable y operativo que esté en disposición de cubrir todas las vacantes, habidas y por haber, que en estos momentos padece la institución encargada de velar por el buen funcionamiento de los mercados. El desastre generado por la estrepitosa salida de sus dos jefas no deja de provocar cierto sarcasmo entre los analistas e inversores financieros, sobre todo teniendo en cuenta el escenario añadido que contempla el propio reglamento de régimen interno de la Comisión de Valores.

El reglamento interno de la CNMV faculta que Elvira Rodríguez y Lourdes Centeno sigan dentro de la casa en calidad de asesoras del consejo de administración

No en balde, y esta ha sido una de las primeras y más urgentes decisiones que ha adoptado hoy el principal órgano de gobierno de la CNMV, Elvira Rodríguez y Lourdes Centeno seguirán vinculadas a la casa en calidad de asesoras para todas las materias relacionadas con el mercado de valores, tal y como había adelantado esta mañana El Confidencial y ha  confirmado por la tarde la propia CNMV. Esta una de las consecuencias propias del cese en los casos del presidente y vicepresidente, y está legitimada en las normas internas de la Comisión de Valores desde hace una década, como una práctica asimilada a la que existe desde tiempos mucho más lejanos en el Banco de España. El caso más reciente ha sido el de Miguel Ángel Fernández Ordoñez (Mafo), que permaneció al servicio de la primera autoridad financiera del país después de ceder el cargo de gobernador a Luis María Linde en junio de 2012.

El reglamento de la CNMV otorga al consejo de administración la potestad de solicitar la colaboración de sus dos máximos responsables, siempre que el cese se haya efectuado por motivos ordinarios, como es la expiración del término del mandato. En este caso, el propio consejo deberá poner a disposición de dicha labor asesora los medios disponibles en la CNMV, sin que ello suponga ningún incremento de la dotación presupuestaria. Esta es la única condición que en teoría se impone, aunque habrá que ver si las dos jefas salientes están ahora por la labor de volver sin mayores galones a una entidad en la que hasta hace una semana, y durante los últimos cuatro años, han venido trabajando con pleno y soberano mando en plaza. La dignidad profesional tiene también un precio.

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