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Cara y cruz del Brexit: las oportunidades que ofrece el terremoto británico a España

Tres factores pueden convertir el Brexit en una oportunidad para España: el pasaporte financiero, los aranceles y las nuevas sedes de la EBA y la Agencia del Medicamento

Foto:  Ismael Clemente (Merlin), Alberto Artero (El Confidencial), Pere Viñolas (Colonial) y Emilio Colomina (Mutua Inmobiliaria), durante el debate. (Jorge Álvaro Manzano)
Ismael Clemente (Merlin), Alberto Artero (El Confidencial), Pere Viñolas (Colonial) y Emilio Colomina (Mutua Inmobiliaria), durante el debate. (Jorge Álvaro Manzano)

El Brexit, el gran terremoto que sacude Europa desde que los británicos votaron separarse de la Unión, el pasado 23 de junio, ocupa los titulares de toda la prensa y desata tanta incertidumbre como oportunidades. Aunque se desconoce cuál será el nuevo marco de relaciones entre las islas y el continente, el divorcio traerá consigo un reparto de la custodia, que será mayor o menor en función de cómo termine articulándose el acuerdo de ruptura, pero que, en cualquier caso, supondrá para Reino Unido perder una parte de sus negocios.

"El propio Tesoro británico realizó un estudio y llegó a la conclusión de que, en un periodo de 15 años, la pérdida de PIB para Reino Unido podría ser de entre el 3,5% y el 9,5%. El FMI también hizo un análisis de impacto y llegó a la conclusión de que esta pérdida del PIB es entre 1,4% y 5,2%", señaló Íñigo Fernández de Mesa, secretario de Estado de Economía, en la jornada 'Brexit: una oportunidad para España', organizada este lunes por El Confidencial, Merlin Properties y KPMG para analizar cómo puede aprovechar nuestro país las ventajas que surgen en toda crisis.

Porque eso es el Brexit, una crisis, una mala noticia para toda Europa que, sin embargo, una vez forma ya parte de nuestra realidad, debe analizarse con frialdad y verla como un reto, como origen de oportunidades, sobre todo en tres grandes ámbitos: la industria financiera, las agencias europeas instaladas en las islas y los sectores que pueden verse beneficiados por la potencial implantación de aranceles, como la automoción, o por una política de ventas de activos en Reino Unido.

En la industria financiera, que representa el 12% del PIB británico y genera 22.000 millones a sus arcas públicas, la clave de la ventana de oportunidad para España estará en si se concede un pasaporte comunitario para la provisión de los servicios financieros desde Reino Unido. Si no es así, lo previsible es que los bancos de inversión y las gestoras de activos se localicen en otro país de la Unión.

El secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa. (Foto: Jorge Álvaro Manzano)
El secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa. (Foto: Jorge Álvaro Manzano)

Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin Properties, estimó que "entre uno y dos millones de metros cuadrados" de oficinas tendrán que desplazarse a otros países, y Madrid juega con un "arma secreta", que es la preferencia de los ejecutivos por vivir en nuestro país. Una ventaja, nuestra calidad de vida, que debemos intentar poner en valor con reformas de fondo, como una mayor flexibilidad laboral para el mundo financiero, factor que puede marcar la diferencia de hacia dónde terminen moviéndose las entidades. 

Pere Viñolas, consejero delegado de Colonial y consejero de la filial francesa SFL, puso el foco en la enorme liquidez que existe ahora mismo en el mundo y en que toda la inversión extranjera que hasta ahora atraía el mercado inmobiliario londinense va a dirigirse hacia otras áreas geográficas. Sin embargo, también señaló que a nuestro país le falta masa crítica, visibilidad frente al inversor internacional, algo en lo que deberemos trabajar. "Habiendo una oportunidad evidente, no es obvia, por el peso específico que tiene España dentro del mapa europeo".

Transparencia, unificar criterios en la metodología que se emplea para medir los metros cuadrados, establecer 'ratings' de calidad de los edificios, o conocer el precio al que se están alquilando las oficinas son algunas de las mejores que, en opinión de Emilio Colomina, director general de Mutua Inmobiliaria, deben llevarse a cabo en nuestro país. "Todo lo que sea dotar de transparencia y seguridad jurídica al mercado va a ser positivo y favorecerá la llegada de inversores extranjeros, que están deseando venir", apuntó Colomina.

"Aquí no cabe el inmovilismo", advirtió el presidente de KPMG España, Hilario Albarracín. De hecho, su firma ha constituido grupos en todos los países para analizar el impacto que puede tener el Brexit en sus clientes y las oportunidades que pueden surgir, ya que estamos hablando de la segunda economía de Europa y la quinta del mundo.

Este movimiento que se está dando en todo el Viejo Continente tiene dos de sus principales trofeos en las agencias que alberga Reino Unido y que deberán ser reubicadas: la EBA (la autoridad bancaria europea) y la Agencia Europea del Medicamento, por la cual ya pujó con fuerza Barcelona cuando se creó, tal y como recordó Federico Plaza, director de Government Affairs de Roche, y por la que el Gobierno español ha empezado ya a luchar.

"Es algo que nos interesaría muchísimo —señaló Plaza—, porque es un elemento tractor, no únicamente del empleo de calidad que genera la agencia (unos 700 puestos de trabajo), sino de algo que está detrás en relación con el 'expertise' que se acumula, el conocimiento que se acumula y el atractivo que tiene para las empresas", ya que todo el sector farmacéutico trabaja directamente con este organismo.

El impacto que tenga finalmente el Brexit para el resto de sectores económicos dependerá, en gran medida, de si terminan imponiéndose aranceles a las iIslas, lo cual beneficiaría a la industria española; y de cómo evolucionen el propio consumo y el mercado interno de Reino Unido.

Este segundo elemento perjudicará a algunas empresas, como al gestor aeroportuario Aena, cuyo director financiero, José Leo, reconoció que el 18% de los pasajeros que entran en España por sus aeropuertos procede de Reino Unido. En cambio, podría beneficiar a otras, como Abertis, que ven en el Brexit una oportunidad de adquirir activos en el país.

José Aljaro, director financiero de la concesionaria catalana, destacó la posibilidad de que el Gobierno británico recurra a privatizaciones para enderezar sus finanzas, opción que cobra cuerpo cuando se recuerda que el Estado tiene el control de todas las carreteras, lo que abre la puerta ahora a que se implante una red de autopistas privadas.

Además, el hecho de que España haya mirado siempre más a Latinoamérica que a Reino Unido hace que, ahora, la exposición de las empresas al país sea relativamente pequeña (salvo importantes excepciones como Ferrovial, Iberdrola o Telefónica), y, por tanto, que se puedan beneficiar de los procesos de venta de activos que podrían abrir otros estados más expuestos a las islas.

José Leo, director financiero de Aena. (Foto: Jorge Álvaro Manzano)
José Leo, director financiero de Aena. (Foto: Jorge Álvaro Manzano)

"Ante la incertidumbre, las compañías lo que deben de estar es preparadas hacia las ventanas que va a haber en el mercado", señaló Beatriz Puente, directora general financiera de NH Hotel Group. Aunque su compañía solo cuenta con un hotel en arrendamiento en Reino Unido y menos del 5% de sus clientes viene de este país, la ejecutiva reconoce que si el Brexit tiene un gran impacto macro, afectará a todos.

Aunque, dentro de esta reflexión general, destaca la situación relativa que vive España, ya que otros factores geopolíticos (inestabilidad de los países árabes) están beneficiando a nuestro país, y pueden compensar el efecto negativo del Brexit. Además, si finalmente se impone un 'hard Brexit' o salida dura, habrá flujos hacia otros mercados como Fráncfort, París o Madrid.

El presidente de Bestinver, Beltrán de la Lastra, advirtió de que "tenemos que ser muy conscientes de que el Brexit es un grandísimo reto para Europa. Es posible que la tarta que tengamos sea menor de la que habríamos tenido con una solución distinta, y corremos un cierto riesgo de que los inversores globales puedan estar tentados de pasar sin Europa durante una temporada". Desde esta perspectiva, su recomendación para todos los países del Viejo Continente es que "debemos no pelearnos todos entre todos por ver cómo se negocia el Brexit, y tenemos que ser capaces, como región, de seguir funcionando lo mejor posible".

Como resumió Antonio Hernández, socio responsable de internacionalización de KPMG, al cierre de la jornada, el Brexit se une a otros retos geopolíticos que también afectan a los mercados. A corto y medio plazo, el impacto macroeconómico para Europa va a ser negativo y, desde el punto de vista microeconómico, el Brexit afectará a todos los ámbitos (fiscal, regulatorio, inmigración, talento...), un reto que debe abordarse con robustez, flexibilidad y cautela. Pero también abre importantes ventanas de oportunidad para sectores como el inmobiliario, el financiero, la automoción y para cualquier empresa interesada en comprar activos en Reino Unido si, como algunos ya apuntan, se produce una oleada de ventas y privatizaciones.

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