EL OBJETIVO ES CERRAR EL PACTO ESTE MISMO MES

Renfe negocia también con Arabia Saudí una ‘limpia’ en los sobrecostes del AVE a La Meca

El presidente de Renfe, Pablo Vázquez, ha conseguido un importante éxito tras prorrogar el plazo del AVE a La Meca. El reto ahora es cerrar un pacto para cobrar los sobrecostes

Asumido el mando en plaza y después de alcanzar un acuerdo con el cliente árabe para retrasar hasta marzo de 2018 el plazo de entrega del AVE a La Meca, el presidente de Renfe, Pablo Vázquez, negocia ahora otro aspecto básico del contrato, y no menos importante, como son los sobrecostes de la operación. El plan trazado de común acuerdo con la Saudi Railways Organization (SRO) pasa por hacer una 'limpia' de los múltiples expedientes que se han ido acumulando después de cuatro años de trabajos y que condicionan las expectativas de negocio de algunas de las compañías españolas que forman parte del consorcio Al Shoula.

La cifra definitiva de los sobrecostes incurridos a lo largo de este tiempo constituye hoy por hoy algo así como 'el secreto de la pirámide', un enigma que nadie se atreve a descifrar dentro del grupo, entre otras razones porque cada cual mira por sus propios intereses. El Ministerio de Fomento, a través de Renfe, ha dispuesto una estrategia orientada a resolver primero el conflicto con el cliente, de manera que el operador ferroviario saudí reconozca el importe que está dispuesto a sufragar en su conjunto. A partir de este acuerdo, será más factible resolver las situaciones puntuales que afectan a las distintas empresas españolas subcontratistas.

El presidente de Renfe, Pablo Vázquez (i). (EFE)
El presidente de Renfe, Pablo Vázquez (i). (EFE)

De acuerdo con las reclamaciones presentadas por los miembros del consorcio, el presupuesto del más emblemático contrato internacional obtenido por España podría dispararse por encima de los 8.000 millones de euros frente a los 6.750 que fueron inicialmente previstos. El Gobierno descarta totalmente que esta vez se pueda plantear una batalla en los tribunales de arbitraje como ha sucedido en el caso del Canal de Panamá, por lo que todo hace indicar que los sobrecostes que serán abonados por Arabia Saudí se situarán en una cifra bastante inferior a la diferencia acumulada y alcanzarán, en el mejor de los casos, un importe de 500 millones de euros.

La prórroga concedida al consorcio Al Shoula actúa como contrapartida para asegurar un acuerdo razonable en materia de sobrecostes. Dicho de otra manera, la SRO tratará de poner en valor la ampliación temporal del contrato, que de no haberse llevado a cabo habría supuesto una multa para el grupo de empresas españolas establecida en un millón de euros por cada día de retraso. Al cambio, y teniendo en cuenta los 14 meses otorgados a partir del 1 de enero de 2017, los adjudicatarios de la obra se han ahorrado una penalización potencial de 420 millones de euros.

El reconocimiento de los sobrecostes por parte del cliente saudí se situará en torno a los 500 millones de euros. Las empresas españolas piden más del doble

Fuentes cercanas al Ministerio de Fomento consideran que las gestiones realizadas esta misma semana por Pablo Vázquez han permitido normalizar las relaciones con las autoridades árabes, como demuestra el hecho de que el Gobierno de Riad haya empezado a desbloquear pagos que venían siendo retrasados desde finales de año. Para algunas de las constructoras que han avanzado buena parte de la obra, esta situación ha generado serios problemas de circulante que pueden afectar a su perfil crediticio, tal y como ha señalado recientemente la agencia de 'rating' Informa CRIF en relación a la empresa gallega Copasa.

La regularización de las certificaciones, el alargamiento de los plazos y el eventual acuerdo de sobrecostes son elementos básicos para cohesionar de una vez por todas una mínima unidad de actuación y garantizar la solidaridad entre los miembros del consorcio, evitando batallas internas que han hecho mucho daño a la credibilidad del proyecto. La condición del actual Gobierno en funciones tampoco ha ayudado para nada a mantener el liderazgo en la gestión, y la ministra Ana Pastor no ha podido evitar que el actual consejero delegado del AVE a La Meca, Santiago Ruiz, tirase la toalla cansado de mediar en los sucesivos conflictos de interés planteados por los diferentes socios.

El Gobierno va a intentar en los próximos días persuadir al primer ejecutivo para que retire su dimisión, aprovechando que las discrepancias entre las empresas participantes afectan también al importe de la indemnización a pagar. Mientras tanto, y hasta que se resuelva la situación al frente del grupo adjudicatario, el ‘maquinista’ del AVE a La Meca será Álvaro Senador-Gómez, actual director general, que trabaja al pie del cañón en Arabia Saudí y del que depende la interlocución directa con las autoridades de la SRO. En España, la representación institucional seguirá encabezada por Pablo Vázquez y la directora general de Operaciones de Renfe, Berta Barrera, cuya misión más complicada será evitar nuevas fisuras en forma de descarrilamientos que puedan desviar el trayecto del célebre y sumamente complejo ‘tren de los peregrinos’. 

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