LA COMISIÓN EUROPEA SE MUESTRA RECEPTIVA

El FROB pide luz verde a Bruselas para una fusión de Bankia con BMN

La integración de Bankia y BMN, ambas entidades nacionalizadas bajo control del FROB, sería el pistoletazo de salida para una nueva ronda de consolidación bancaria en España

Foto: Oficina de BMN en Madrid.
Oficina de BMN en Madrid.

El FROB ha puesto en marcha la fusión de los grupos bancarios nacionalizados de Bankia y BMN (Banco Mare Nostrum). El fondo estatal encargado de la reestructuración bancaria que preside Jaime Ponce cuenta con el respaldo del Ministerio de Economía y ha avanzado en las últimas semanas los preceptivos contactos con la Comisión Europea, en busca de la autorización que permita llevar a cabo una operación que puede ser el pistoletazo de salida para una nueva ronda de consolidación en el mercado financiero español. Las autoridades de Bruselas han desistido de la oposición frontal que mantenían hasta ahora y se han mostrado receptivas por primera vez a facilitar la definitiva ‘luz verde’, dadas las ventajas que ofrece la complementariedad de negocio de ambas entidades, según confirman varias fuentes conocedoras de la operación.

Tanto Bankia como BMN están sometidas a las restricciones del programa de rescate bancario solicitado por el Gobierno español en julio de 2012 y que impide cualquier tipo de operación corporativa sin el previo consentimiento de los supervisores comunitarios. El Ministerio de Economía ha mantenido siempre una posición favorable a este proyecto, especialmente tras el fracaso del intento de sacar la entidad a bolsa el año pasado. La operación viene siendo acariciada desde hace tiempo por el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, pero hasta ahora la Dirección General de Competencia de la Comisión se había negado en redondo, por considerar que los bancos con ayudas públicas tendrían una ventaja competitiva para acometer adquisiciones respecto a los que no han recibido dinero del contribuyente.

José Ignacio Goirigolzarri.
José Ignacio Goirigolzarri.

El cambio de actitud de Bruselas ante la nueva solicitud del departamento de Luis de Guindos responde a varios factores, según las fuentes consultadas. El más importante es el apoyo a la operación del BCE, que, como es sabido, es partidario de crear bancos más grandes mediante fusiones. Además, teme encontrarse con un problema de solvencia en el futuro, dada la deriva actual de los resultados de las antiguas cajas españolas en general, y de BMN en particular. Por otro lado, influye el final de la reestructuración de Bankia y su vuelta a velocidad de crucero, con la mayor rentabilidad del sector y el pago de dividendo, lo cual permite levantar algunas de las restricciones impuestas por su rescate.

Impulsar a Bankia en bolsa para venderla

Ahora bien, esta mejoría del negocio no se ha traducido en su cotización bursátil, que sigue en la zona de 0,85 euros, a años luz de los 1,58 en que se encontraba cuando el FROB colocó un primer 7,5% de capital en bolsa allá por febrero de 2014. "Con la integración de BMN, le das un 'equity story' a Bankia que debe impulsar su cotización en bolsa y permitir al Estado volver a colocar paquetes de acciones sin las enormes pérdidas que acumula en la actualidad", explica una de las fuentes.

Carlos Egea, presidente de BMN.
Carlos Egea, presidente de BMN.

También influye en la actitud de Bruselas la delimitación del marco de actuación del FROB después de la venta de las antiguas cajas nacionalizadas, tras la cual solo restaba asegurar un horizonte de futuro para Bankia y BMN dentro de un plan estratégico único que facilite la integración de esfuerzos con vistas a la privatización última de ambas entidades. En este sentido, también se trata de elevar las valoraciones del sector, y más concretamente de bancos comparables como Liberbank, y permitir que salgan a bolsa cajas de ahorros como Unicaja (que ya ha aplazado su OPV) para concluir la reestructuración del sector.

Sin demasiada relevancia política

Es cierto que las actuales circunstancias políticas que limitan la capacidad de actuación de un Gobierno en funciones no parecen las más convenientes para cerrar la operación de manera inmediata, pero el FROB quiere hacer buena la enseñanza cervantina según la cual “empezar las cosas es tenerlas medio acabadas”. Ahora bien, esta fusión, con la bendición de Bruselas, no debería generar gran oposición política, ni siquiera entre las formaciones defensoras de mantener una banca pública; no se trata de privatizar nada, sino de tener una sola entidad en vez de dos, que además será más eficiente y rentable gracias a las sinergias que se obtendrán.

La eventual fusión de las dos entidades de crédito bajo control estatal adquiere una especial carta de naturaleza ante el proceso de transformación del negocio financiero, que está propiciando un plan acelerado de reconversión en el sector bancario español. La fusión de Bankia y BMN supone en la práctica una mera operación de 'tirar tabiques' que permitirá desarrollar sinergias con el ahorro de costes de estructura y la mejora en el proceso de saneamiento permanente que llevan realizando ambas marcas. El Gobierno trata además de pregonar con el ejemplo de una nueva ronda de consolidación en el sistema financiero español, que se inscribe al pie de la letra en el desarrollo corporativo impulsado por el Banco Central Europeo (BCE) para todo el sistema crediticio de la zona euro.

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