negocian las tasas para el periodo 2017-2021

Aena y las aerolíneas abren fuego en la gran batalla tarifaria del plan DORA

Las compañías aéreas piden nuevas bajadas de tasas para los próximos cinco años, mientras Aena propone congelar precios después de asumir un recorte del 1,9% en 2016

Foto: Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (EFE)
Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (EFE)

Las asociaciones representativas de las compañías aéreas han abierto el frente de la que se considera como la 'madre de todas las batallas' contra Aena. La negociación del primer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) para fijar las tarifas aéreas que estarán vigentes los próximos cinco años en los aeropuertos de la red pública debe traducirse antes del próximo 15 de marzo en una propuesta ante el Ministerio de Fomento. La interinidad del actual Gobierno en funciones deja esta vez pocos resquicios para que la Dirección General de Aviación Civil pueda actuar como un mediador válido, de manera que el gestor aeroportuario y las aerolíneas están obligados a poner toda la carne en el asador desde un primer momento si quieren obtener una resolución favorable a sus intereses.

Las posiciones de partida están todavía muy alejadas, como puede deducirse a tenor de la atmósfera creada en Europa por las grandes compañías aéreas contra las tasas que se cobran en todo el continente. Las quejas son encauzadas a través de Airlines for Europe (A4E), un colectivo que reúne a International Airlines Group (IAG), Lufthansa, Air France, KLM, Easyjet y Ryanair. La conjunción de esfuerzos de la matriz de Iberia y Vueling con las dos principales empresas 'low cost' que operan en España pone de manifiesto el interés por elevar la protesta en un momento crítico para la definición del nuevo marco tarifario de Aena. Por si cabían dudas sobre la orientación de lo que se considera un 'primer grito de guerra', el informe del citado grupo de presión señala directamente el desmesurado incremento de las tarifas en España, que se han triplicado en los últimos 10 años.

Aena considera que la actualización de los precios a lo largo de todo este periodo no ha hecho sino homologar los niveles que existían de antiguo en los aeropuertos europeos. En 2005, la tarifa media por pasajero en España era de 5,67 euros frente a una media comunitaria de 19,28 euros. Al término de 2014, la tasa en nuestro país ha subido, en efecto, hasta los 20,11 euros, pero el precio ponderado de los aeropuertos más importantes de Europa supera los 34 euros por pasajero. Con estas perspectivas, Aena tiene el campo abonado para una subida, y de ahí, probablemente, el afán de los operadores del sector por hacerse oír en Bruselas poniéndose la venda antes de recibir el eventual golpe.

Aviones de la compañía Ryanair. (EFE)
Aviones de la compañía Ryanair. (EFE)

La sociedad cotizada que preside José Manuel Vargas tampoco ha querido forzar la máquina, dada la situación política que deja a la compañía pública con un accionista mayoritario latente y sin mayor capacidad de decisión. No conviene olvidar que el Estado es el titular del 51% del capital y que la representación del sector público domina también el consejo de administración de la compañía. Quizá de ahí que Aena haya rebajado el listón de exigencia con una propuesta inicial de congelación de tarifas para el periodo 2017 a 2021, que, para mayores señas, fue aprobada por el máximo órgano de gobierno de la empresa el pasado 22 de diciembre, dos días después de las elecciones generales del 20-D.

Para la empresa que gestiona los aeropuertos españoles, la renuncia a subir las tasas durante los próximos cinco años se considera como un mal menor que debe servir para alcanzar un armisticio definitivo en las complejas relaciones con sus clientes. La llamada 'pax tarifaria' en el sector aéreo ha sido un objetivo esencial en la política del Ministerio de Fomento durante la etapa de Ana Pastor, y Aena no quiere que los nuevos esquemas regulatorios adoptados tras la salida a bolsa de hace un año puedan interpretarse como el comienzo de una estrategia comercial mucho más agresiva y que pueda traducirse en un incremento del precio final de los billetes de avión.

En las actuales circunstancias de incertidumbre, Aena parece abocada a luchar contra el estigma de su privatización parcial, por lo menos mientras no exista en España un marco normativo que garantice el control efectivo de una compañía estratégica para el desarrollo económico del país. La actividad aeroportuaria es demasiado sensible para los intercambios comerciales, y el Gobierno tampoco ha querido dar rienda suelta a una empresa que, por otra parte, viene experimentando en los últimos años un extraordinario crecimiento después de haber llevado a cabo un notable esfuerzo de gestión y saneamiento internos. El control sobre Aena es ejercido de manera preferente a través de la CNMC, cuyas resoluciones han sido determinantes para entender la estrategia de tarifas que ahora está sobre la mesa de negociación con las aerolíneas.

Las aerolíneas presionan vía Bruselas en un intento de crear vientos de cola que favorezcan nuevos recortes adicionales a los que ya ha impuesto la CNMC a Aena

El organismo único de regulación fijó a finales del pasado mes de julio el listón a partir del cuál se discuten ahora las tasas que estarán vigentes los próximos cinco años. La CNMC hizo valer los poderes legislativos que le fueron atribuidos para determinar las tarifas de este año 2016 y que actúan como punto de partida para la actualización de precios en lo que se denomina el primer DORA hasta 2021. Aena reclamó insistentemente un incremento cero que permitiera congelar los precios este año y mantenerlos después estables a lo largo del próximo lustro. El supervisor rechazó el planteamiento y saldó las diatribas con las aerolíneas aprobando un recorte de las tasas del 1,9%.

Las compañías aéreas intentan ahora aprovechar el viento de cola que se deriva de esta última y todavía reciente decisión para forzar una nueva bajada de tasas que pueda consolidarse dentro de sus cuentas de resultados a medio plazo. La ocasión la pintan calva, dadas las presiones que existen sobre Aena desde todos los ángulos, pero el gestor de los aeropuertos no parece dispuesto a poner otra vez la mejilla después del 'sopapo' propinado hace menos de medio año por el llamado 'supervisor mayor del Reino'. Las espadas están en todo lo alto y malo será que la empresa pública no sea obligada a tirar otra vez la toalla.

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