La constructora de los Pujol vende 'a derribo' a los fondos buitre para eludir la quiebra
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traspasa suelos a castlelake y a lone star

La constructora de los Pujol vende 'a derribo' a los fondos buitre para eludir la quiebra

La sociedad, con un patrimonio negativo de 113 millones de euros, está técnicamente en causa de disolución. Solo las continuas prórrogas de Santander, BBVA y Caixaban la permiten seguir viva

placeholder Foto: La Guardia Civil registra la sede de Copisa en busca de documentos sobre el 3%. (EFE)
La Guardia Civil registra la sede de Copisa en busca de documentos sobre el 3%. (EFE)

Josep Cornadó, el presidente de Copisa, la constructora acusada de pagar comisiones injustificadas a Jordi Pujol Ferrusola y de financiar a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) a cambio de sustanciosos contratos, no da abasto entre sus idas y venidas al juzgado y tratar de salvar su compañía del concurso de acreedores. Dada su delicada situación financiera, con impagos a los acreedores, el constructor catalán se ha visto obligado a ponerse en manos de los conocidos como fondos buitre.

Según aseguran fuentes financieras, Copisa ha vendido siete suelos en Cataluña a Castlelake, una firma especializada en operaciones oportunistas y que gestiona 7.200 millones de dólares en todo el mundo. La sociedad, anteriormente conocida como TPG Credit Management, ha creado un equipo en España para aprovecharse de la situación complicada de empresas o instituciones que deben de vender a cualquier precio para pagar a sus acreedores.

Una de las que cumplen este perfil es la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) o 'banco malo', a la que le ha comprado varios lotes de activos inmobiliarios. Otra es Copisa, que está pidiendo árnica a la banca por tercera vez en apenas un año porque no puede pagar sus créditos. Fuentes del sector señalan que Castlelake se ha hecho con siete suelos de la constructora catalana, que suman más de 32.000 metros cuadrados edificables, principalmente situados en L´Hospitalet, con descuentos que superan el 40% del valor en libros.

El traspaso de estos activos se ha hecho con el visto bueno de BBVA, Santander y Caixabank, los tres mayores acreedores, con los que el grupo de la familia Cornadó lleva negociando varias prórrogas desde hace casi cuatro años. La última cifra sin abonar asciende a 20 millones, impagados desde hace varios meses, lo que autoriza a la banca a ejecutar los préstamos y quedarse con las garantías. O lo que es lo mismo, con las acciones de Copisa, de la que pasarían a ser propietarios.

Los financiadores de la familia Pujol, pagos reconocidos este mismo lunes por el presidente de la compañía en su declaración ante el juez del caso Petrum, consideran que con esta operación podrán cubrir parte de este descubierto para tranquilizar a los tres grandes bancos españoles. Al mismo tiempo, la compañía ha cerrado la venta de otros dos activos vinculados al ladrillo a Neinor, la filial inmobiliaria de Kutxabank, adquirida por Lone Star, por casi 1.000 millones de euros.

Según han confirmado fuentes oficiales, Lone Star, el fondo oportunista que ha creado la mayor inmobliliaria de España al comprar también la cartera de fallidos del banco alemán Eurohypo por 3.400 millones, ha adquirido dos promociones de viviendas a Copisa en Barcelona, una en la calle Pintor Alsamora y otra en Plaza de Europa, que suman 110 viviendas, con casi 13.000 metros edificables.

En manos de los tres grandes bancos

La sociedad, con un patrimonio negativo de 113 millones de euros, está técnicamente en causa de disolución. Solo las continuas prórrogas de Santander, BBVA y Caixabank, principalmente, la permiten seguir viva y no entrar en concurso de acreedores. Copisa tiene una deuda próxima a los 300 millones de euros, mientras que su matriz, Auro 97 SL, arrastra un pasivo total de 420 millones. Una cifra que llegó a ser de casi 600 y que se redujo gracias a que la banca se quedó por ejecución de préstamos con el negocio inmobiliario del 'holding' de los Cornadó cuando se renegoció el conjunto del endeudamiento en octubre de 2014.

Apenas tres meses después de la última refinanciación, la empresa ya estaba incumpliendo sus compromisos, impago por el que los bancos podían exigir la ejecución de los préstamos. Ninguno lo hizo. Ahora temen que la implicación en el caso de corrupción de los Pujol dañe aún más la capacidad de los gestores de conseguir nuevas obras. El objetivo es llegar a fin de año aunque sea vendiendo activos a derribo a fondos buitre.

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