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Las renovables elevan el 'informe Fabra' a la CNMC para meter presión a las eléctricas
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estudio de la comisión sobre la competencia en el sector

Las renovables elevan el 'informe Fabra' a la CNMC para meter presión a las eléctricas

La comisión está estudiando si de verdad existe competencia en el sector eléctrico y las renovables han visto en este trabajo una oportunidad para reivindicar su posición en el mercado

Foto: Las renovables elevan el 'informe Fabra' a la CNMC para meter presión a las eléctricas
Las renovables elevan el 'informe Fabra' a la CNMC para meter presión a las eléctricas

El sector de las renovables lo tiene claro. Pondrá toda la carne en el asador para denunciar los agravios que, a su juicio, viene sufriendo con respecto a las eléctricas tradicionales a raíz de los cambios legislativos de los últimos años. A su vieja cruzada por demostrar que el déficit de tarifa no ha sido cosa de las renovables, sino fundamentalmente de las centrales hidráulicas y nucleares, se suma ahora su intención de demostrar la falta de competencia que existe en el sector eléctrico español.

Con este fin, la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) ha enviado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) el denominado 'informe Fabra' para que lo incorpore al estudio sobre la competencia en el mercado de generación eléctrica en España. El documento, de 33 páginas, responde a ese nombre porque ha sido elaborado por el expresidente de Red Eléctrica y exconsejero de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) Jorge Fabra Utray.

¿Hay competencia?

A finales de septiembre, la CNMC anunció que ponía en marcha ese trabajo tras haberse "detectado de forma preliminar la posible existencia de una serie de impedimentos al desarrollo de una competencia efectiva". A partir de este planteamiento, la comisión precisa la finalidad de su análisis. "El estudio tiene por objeto determinar el grado de concentración en el mercado de generación eléctrica y sus posibles implicaciones en términos de competencia, así como la formación de precios en el mercado a plazo y en el llamado 'pool", reconoce. Y añade: "En concreto, se trata de esclarecer si determinados operadores ostentan una situación de poder de mercado susceptible de alterar el funcionamiento normal del mercado".

En este contexto, Anpier ha considerado oportuno remitir a la CNMC el 'informe Fabra', titulado 'Ausencia de diagnóstico, alternativas no analizadas, arbitrariedad y discriminación en la nueva regulación del sector eléctrico', porque uno de los asuntos que trata se ocupa, precisamente, de la ausencia de competencia que existe en las centrales hidráulicas y nucleares. "Estas centrales no obtienen su remuneración del mercado sino de una norma regulatoria que les reconoce como retribución un precio que fija un mercado en el que ni están ni pueden participar aunque las normas formalmente digan otra cosa", afirma el documento.

Partiendo de esta premisa, eleva su tono. "Esta cuestión no ofrece dudas. El mercado, instrumento para que la competencia ajuste de manera eficiente las rentas que se generan en las diferentes actividades, nada puede hacer con las rentas generadas en los aprovechamientos hidroeléctricos que explotan la fuerza hidráulica de las cuencas hidrográficas mediante concesiones administrativas en régimen exclusivo", prosigue.

"Cada concesión hidroeléctrica es única, no replicable, inaccesible a competidor alguno -por tanto ajena a los beneficiosos efectos de la competencia-. Son, en definitiva, un monopolio natural no solo en su acepción económica -costes medios decrecientes-, sino también en su acepción jurídica -concesión administrativa en régimen exclusivo- y en su acepción física -natural en sentido estricto- por ser cada aprovechamiento hidroeléctrico único e irreplicable por tratarse del aprovechamiento de una singularidad de la naturaleza", agrega Fabra. Y "lo mismo puede afirmarse de las centrales nucleares", remata.

Aunque, sobre todo, Fabra subraya el contraste entre la inexistencia de un mercado auténtico para estas centrales y una regulación que remunera su actividad a partir de lo que ocurre en el mercado. "Su remuneración por los precios que en el mercado determina la competencia entre centrales térmicas convencionales es una decisión normativa del regulador completamente ajena a las fuerzas del mercado", asevera.

... Y el déficit de tarifa

Al mismo tiempo, el 'informe Fabra' trata de aclarar que la culpa del déficit de tarifa no corresponde a las renovables. Para contrarrestar la versión de que la responsabilidad del agujero acumulado por el sector, que ha llegado a alcanzar los 30.000 millones de euros, ha correspondido a las subvenciones concedidas a las renovables, el autor del informe asegura que el punto de mira hay que enfocarlo hacias las hidráulicas y las nucleares. Define como "incontrovertible" la realidad que "pone de manifiesto la sobre remuneración de las tecnologías nuclear e hidráulica como causa fundamental del actual déficit de tarifa".

Sostiene que desde junio de 2005, ambos tipos de centrales se han encontrado con unos ingresos inesperados ('wind fall profits') de "una cifra de orden de magnitud semejante a la del déficit tarifario -30.000 millones de euros-". Es decir, el informe denuncia que las hidráulicas y las nucleares han acabado recibiendo mucho más dinero del establecido en su momento para compensarlas por los costes de transición de la competencia derivados de la reforma eléctrica de 1997. Como las empresas podrían sufrir pérdidas en las inversiones realizadas por la entrada en vigor de la nueva ley, con esas compensaciones se perseguía garantizar la recuperación de esas inversiones.

Sin embargo, se ha acabado yendo mucho más allá de lo previsto -"han recuperado [las inversiones] en demasía", asegura el informe-, sin que luego se haya corregido. Fabra denuncia que el conjunto de normas aplicadas en 2013 y 2014, que han dado lugar a la reforma eléctrica, "ni siquiera ha hecho mención a esta cuestión". A su juicio, haber tratado la reforma eléctrica de otro modo, volviendo al espíritu de la reforma de 1997, "hubiera permitido encajar en el nivel de tarifas actuales los mayores costes de las primeras generaciones de las tecnologías renovables e, incluso, disminuirlas y no obstante frenar la sangría del déficit tarifario y su amortización".

El sector de las renovables lo tiene claro. Pondrá toda la carne en el asador para denunciar los agravios que, a su juicio, viene sufriendo con respecto a las eléctricas tradicionales a raíz de los cambios legislativos de los últimos años. A su vieja cruzada por demostrar que el déficit de tarifa no ha sido cosa de las renovables, sino fundamentalmente de las centrales hidráulicas y nucleares, se suma ahora su intención de demostrar la falta de competencia que existe en el sector eléctrico español.

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